Autor:

Juan Pablo Vitali

Borges: o la élite postergada

por Juan Pablo Vitali

Jorge Luis Borges, debió haber recibido el premio Nobel y no se lo dieron, y el Cervantes se lo otorgaron compartido ¡Pobre el que lo haya tenido que compartir con él! Y ¡qué honor para Borges haberlo aceptado! Leer a Borges es encuadrarse en el pensamiento y en el idioma. Es también sentir la ascética y bella sintaxis que se genera cuando se ve uno a sí mismo desde fuera del tiempo

En torno al burka y la inmigración

La histeria de un burgués asustado

por Juan Pablo Vitali

No cabe duda que lo que posibilita un proceso histórico es la existencia de "un tipo de hombre" determinado. Cuando un pueblo ha vaciado sus contenidos espirituales ya no tiene autoridad moral para impugnar la espiritualidad de otros pueblos. Cuando un pueblo ha abandonado su capacidad y su voluntad de lucha, ya no puede ni quiere enfrentar a pueblos que todavía luchan. Queda la tecnología, pero la destrucción que esta produce parece no poder evitar tarde o temprano, la antigua realidad de la infantería sobre el terreno.

Racismo antiblanco

por Juan Pablo Vitali

Respecto a cómo están las cosas en Sudáfrica, me imagino que si pueden entrar a robar impunemente a periodistas y delegaciones deportivas fuertemente custodiadas, lo que debe estar pasando afuera, en las calles, debe ser bastante más grave. Pero ese es un tema de los sudafricanos. Yo que soy nacido y criado en Sudamérica, puedo imaginármelo bastante bien, aunque el tema central que me ocupa es el racismo y el odio racial en Sudáfrica.

A vueltas con el espacio público (y la seguridad privada)

por Juan Pablo Vitali

La ideología de la no represión, de que todo está permitido, trabaja por supuesto a favor de la pérdida del espacio público. La soberanía de una nación implica lógicamente la represión de aquello que las leyes no permiten. Pero ¿qué pasa cuando las leyes permiten todo? Pues dos cosas: por un lado las calles quedan vacías, salvo en los momentos y lugares precisos por los cuales se puede transitar, y por otro lado se produce la libre compraventa de seguridad, su privatización.

¡Adiós, espacio público, adiós!

por Juan Pablo Vitali

Sábado temprano. No puedo dormir. He hablado en estos días con mis amigos de América y de Europa. Estamos mal, muy mal. Me levanto, hago unos mates, unas tostadas. Desayuno. La mañana está gris. Cuando el tiempo se pone así en el Río de La Plata suele durar varios días. No hay estación de radio que no hable del mundial. Finalmente apago la radio. Mañana triste, lenta, ideal para divagar sobre nuestras obsesiones. Así es que escribo lo siguiente: