Abascal lo ha dicho claramente y sin engañar a nadie

¿Violencia?

Es violencia matar el derecho a la libre información, a tomar conciencia sobre la realidad a partir de informaciones veraces y objetivas

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Violencia es purgar el censo de una comunidad autónoma a base de asesinatos, extorsión, amenazas y aislamiento social, forzando el exilio de miles de familias que ya nunca votarán en aquellas provincias, y mantener el estado de persecución ideológica contra la disidencia y condenar al poste de la infamia a quienes siguen defendiendo la ley y la Constitución, a quienes defienden la dignidad de las víctimas frente al engallamiento y el matonismo de los verdugos. Eso es violencia y como tal existe en el País Vasco, y con esos violentos lleva pactando nuestro presidente desde hace más de un lustro.

Violencia es perseguir a los niños en el recreo para que no hablen español, imponer un idioma en todos los niveles educativos, en la administración y en los medios de comunicación, en contra del derecho de quienes quieren expresarse en su lengua natal y que sus hijos se eduquen en la misma lengua o en la que ellos decidan, y más violento aún es perseguir con sanciones y denigrar públicamente a quienes no se sometan, avergonzar a alumnos en el aula por expresarse en español y fomentar la exclusión y el acoso en redes sociales a los padres díscolos de los alumnos discordantes. Eso es violencia y gracias a quienes predican y ejercen esa violencia en Cataluña gobierna nuestro presidente desde el mes de julio pasado.

Luego está la violencia que ni se ve ni se oye pero se siente y se sufre como un mal que no causa herida pero hace sangrar, la violencia que cada día se encarga de desinformar a la población, fanatizarla, adocenarla en torno a ideologías de cuatro pesetas, manipularla con mantras repetidos por los medios afines —por casi todos los medios— con insistencia paroxística. Violencia es empezar el informativo de las 20’00 de Radio Nacional con una noticia tan importante como que se ha aplazado hasta junio la comparecencia del novio de Ayuso en el tribunal que instruye su causa por fraude fiscal. Es violencia repetir hasta la nausea en televisiones, radios, periódicos, digitales y revistas que el PP es un partido “franquista” y Vox “fascista” y “violento”… ¡¿Violento?! No tan violento como negar la violencia real padecida por muchos afiliados y simpatizantes de este partido, silenciarla, ocultarla, callar vilmente ante hechos sangrientos como el disparo en la boca que, por suerte, no costó la vida a Alejo Vidal. Es violencia matar el derecho a la libre información, a tomar conciencia sobre la realidad a partir de informaciones veraces y objetivas; y es violencia y crimen de lesa humanidad privar a niños y jóvenes en los colegios e institutos de su derecho a recibir una educación integral y suficiente para saber que Pekín es la capital de China y que Cerdeña es una isla mediterránea, sin pauperizar los contenidos y la calidad de conocimientos, degradándolos en favor de una exhaustiva "educación" en ideología de género y otros delirios sentimentales. También ejercen violencia de la peor calaña los “periodistas” que opinan según su devoción y su santoral mientras simulan que van informando —y viceversa— en los medios públicos, sufragados con el dinero de todos y puestos al servicio de unos pocos. Todo eso es violencia insoportable: la que machaca los espíritus y tritura la capacidad crítica de la gente. Bueno, en fin: por lo menos Abascal ha sido “violento” por las claras y sin engañar a nadie: “Echarlos a patadas del poder, correrlos a gorrazos”.

Avísenme cuando se repartan las gorras.

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