Autor:

Antonio Martínez Belchí

Otro tema a debate. Esta vez sobre el "invento del Maligno"

Sí se puede cambiar la televisión. No hay que abolirla

por ANTONIO MARTÍNEZ

¿Cómo puedo pretender que, desde nuestra óptica, tenga sentido modificar la televisión? ¿No es hoy la culpable de infinitos males? Marshall McLuhan lamentaba hace décadas la sustitución de la Galaxia Gutenberg por la Galaxia Marconi. Más recientemente, Giovanni Sartori culpaba a la televisión de crear un nuevo homo videns, desastrosa involución respecto al homo sapiens. Según Sartori, el hombre occidental se sumerge, vía televisiva, en la oscura caverna platónica de la ignorancia, abandonando el mundo superior de la inteligencia y del concepto. Y si esto es así, ¿por qué proponer un nuevo tipo de televisión, y no, más bien, la desaparición del maldito invento televisivo?

"¡Largo me lo fiáis!"

La Tierra morirá dentro de 5.000 millones de años. Entre tanto…

por ANTONIO MARTÍNEZ

Los filósofos crepusculares se deleitan con la idea, hoy segura, de que la Tierra morirá abrasada dentro de 5.000 millones de años. Y la población mundial espera, resignada, que los telediarios informen de la próxima catástrofe planetaria, bajo la forma de otra masacre en una universidad americana, de otro brutal atentado de Al Qaeda o de una nueva catástrofe económica internacional. Ahora bien: existe una tercera posibilidad entre el optimismo adolescente de un universo evolutivo y el pesimismo cosmológico contemporáneo.

DEBATE - DEBATE - DEBATE - DEBATE - DEBATE

Eluana Englaro debe vivir

por Antonio Martínez

Los telediarios de los últimos días nos informan de que el caso de Eluana Englaro divide a Italia. ¿Debe continuar viviendo, o bien hay que desconectarle la sonda nasogástrica por la que recibe el alimento que la mantiene con vida? El Tribunal Supremo italiano ha autorizado la desconexión —una forma de eutanasia, sin lugar a dudas—, mientras que el gobierno de Berlusconi agota todos sus recursos legales para impedirla. Por su parte, el Vaticano se ha pronunciado claramente a favor de que a Eluana se la permita vivir.

No es un problema de "falta de diálogo". Es mucho más hondo y grave

Padres e hijos, ¿extraños entre sí?

por ANTONIO MARTÍNEZ

Hace unas semanas, fui testigo directo de la siguiente situación: una familia normal, que vive en un dúplex de una urbanización de la zona norte de Madrid. Los padres son trabajadores de toda la vida que han adquirido su actual patrimonio a base de largos años de esfuerzo y sacrificio. Tienen dos hijos; y el mayor de ellos, de diecinueve años, lleva varios meses replegado en un mutismo cada vez mayor y recluido la mayor parte del día en el pequeño universo de su dormitorio, un microcosmos electrónico –televisión vía satélite, juegos en red, Internet, etc. Como sucede en millones de hogares occidentales, los padres de esta familia no saben qué está pasando dentro de la cabeza de su hijo. Seguramente tampoco saben por qué tiene un completo equipo de camuflaje militar en su habitación.

¿Qué podrá suceder cuando nos vea?…

Un filósofo marciano viene a la Tierra

por Antonio Martínez

Aunque ya no creamos en los marcianos y situemos a nuestros hipotéticos hermanos extraterrestres en lejanas galaxias, imagine el lector por un momento que un sabio filósofo marciano viene hoy a la Tierra para estudiar a sus habitantes y la cultura que han creado. De incógnito, disfrazado como uno de nosotros, se pasea durante años por nuestras ciudades, anotando concienzudamente mil detalles que lo dejan perplejo. ¿Qué reflexiones cree usted que haría nuestro marciano en su particular diario de viaje? Le invito a que eche una ojeada a algunas de sus páginas, que —sigamos imaginando todos— me ha sido autorizado transcribir:

Dicen que no hay mal que por bien no venga

¿Puede beneficiar a España la crisis?

por ANTONIO MARTÍNEZ

Zapatero evitó la palabra mientras pudo, con piruetas verbales inverosímiles: no había crisis, sino "dificultades objetivas" y una "desaceleración profunda". Pero ahora la palabra ha venido para quedarse: todos sabemos que "hay crisis". El término anda en boca de todos, sale cada dos por tres en las más variopintas conversaciones. Sirve de justificación para cualquier cosa ("Es que con la crisis…"). Se ha convertido en el mantra cotidiano de los sufridos españolitos, cada vez más apurados para llegar a fin de mes.