El "populismo de izquierdas"… y el de derechas

El enemigo de mi enemigo puede convertirse en mi amigo… siempre que, para empezar, deje de insultarme.

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Con razón se ha celebrado entre los identitarios la creación en Alemania de una corriente de izquierdas, Aufstehen
(“En pie”), que reclama un estricto control de la inmigración. Al sumarse ello a la participación de 5 Stelle en el actual gobierno italiano, parece evidente que está empezando a surgir un “populismo identitario de izquierdas”.

“Un populismo identitario de izquierdas”… Ahora bien, se trata de toda una contradicción en los términos, pues nada hay más alejado de la sensibilidad y del sentir popular que el enfoque liberal-libertario (ideología de género, feminismo, mundialización, inmigración a tope…) que caracteriza a esos partidos izquierdistas. Cuando algunas de sus corrientes se oponen a la inmigración, ni siquiera entonces se pueden calificar de identitarios, pues la última de sus preocupaciones es la defensa de la identidad cultural y ya no digamos de la identidad étnica. Lo único que los lleva a oponerse a la inmigración masiva es la defensa (necesaria, por lo demás) de los intereses económicos de los trabajadores.

Ahora bien, por importantes que sean tales diferencias y oposiciones, convendría ponerlas entre paréntesis, pues los lazos que la derecha identitaria pueda tender con la izquierda denominada populista constituyen una de las llaves susceptibles de abrir el camino, como en Italia, a un vuelco de la situación.

¿Qué posibilidades hay de que tal cosa se produzca? Como me es difícil pronunciarme sobre los otros países europeos, me limitaré al caso de España, donde el oxímoron “populismo de izquierdas” resulta aún más flagrante. Está encarnado por Podemos, un partido cuya ideología liberal-libertaria es la más extrema y opuesta, por consiguiente, al “pueblo” (ahora lo llaman “la gente”) con el que los pijoprogres de la dirección y los perroflautas de la militancia se llenan constantemente la boca.

Y, sin embargo, también aquí acaba de despuntar una corriente más o menos parecida, salvando las distancias, a la que ha surgido en Alemania. Se trata de una iniciativa lanzada por Julio Anguita, Héctor Illueca, Manolo Monereo y Jorge Verstrynge consistente en crear en el seno de Podemos una corriente antinmigracionista, iniciativa que se inició con el artículo de Verstrynge censurado por Eldiario.es y continuó con otro texto sumamente elogioso hacia la política del gobierno italiano Lega–5 Stelle y que provocó enorme escándalo y revuelo en las filas podemitas.

¿Lograrán esos tres o cuatro mosqueteros derribar la tendencia dominante en Podemos? Hay que desearlo, pero cabe dudar de ello. Incluso si lo consiguieran, es de temer que los reflejos de toda una vida dedicada a combatir a “la derecha” y a “los fachas” les van a impedir la menor apertura a una derecha identitaria que, por su parte, no ha dudado, en reproducir inmediatamente, como en el caso de este periódico, los dos artículos aludidos —cosa que, en sentido inverso, sería por supuesto impensable.

Sería absolutamente inimaginable, en efecto, que cualquier publicación afín a la “izquierda populista” publicara un artículo de El Manifiesto o de quien fuese. Y es ahí donde está el problema. Porque todo el asunto consiste en últimas, tanto en España como en los demás países, en establecer una alianza que es deseable y necesaria, pero que, contrariamente a lo que parecen creer ciertos identitarios, no es en absoluto una alianza natural. Se trata de un pacto entre dos enemigos que, teniendo en común un enemigo superior —“el Sistema”—, deciden poner entre paréntesis sus demás desavenencias (entre las cuales, en el caso español, figura también, y en destacadísimo lugar, todo nuestro conflicto nacional). Por el lado de la derecha patriótica la oferta es o debe ser absolutamente clara; la mano, tendida sin reticencias. Ahora bien, todo se va evidentemente a pique y hay que retirar la mano si una de ambas fuerzas —la izquierda revolucionaria— considera que el eventual aliado es… “el enemigo fascista que abatir”, como las invectivas constantemente lanzadas por Podemos, por Aufstehen (que sigue vilipendiando a la AfD) o por los antifas parisinos con ocasión de la inauguración de la librería dirigida por François Bousquet, lo muestran con toda claridad.

Todos los artículos de El Manifiesto se pueden reproducir libremente siempre que se indique su procedencia.

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