Flora es una mujer libre e independiente. Nacida a principios de los 90 en algún punto de la España vaciada que le cuesta confesar, sobre todo cuando está malasañeando o chuequeando los findes por la mañana.
El autor analiza el temperamento de nuestros políticos, llegando a la conclusión de que no todos son malos ni tontos, aunque es cierto que hay muchos que cometen grandes estupideces.