Cuidadín, cuidadín... ¡Sed vigilantes, amigas y amigos!

Gran Hermano siempre al acecho

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—¿Te has repuesto ya, querido, del viaje a vuestra filial de Francfort?—Oh, sí, tesoro. Fue algo agotador. Sobre todo los de la División Product Management resultaron unos latosos. Horas discutiendo… Y total sobre nada interesante, puras nimiedades…

 Y la conyugal conversación prosigue.
 
—Ah, sí, claro. Siempre trabajando tantísimo para la empresa… ¡Ay, esos ejecutivos, esos ejecutivos!
—Oye, ¿por qué lo dices con este tonillo?
—No, nada. Es que te olvidaste esta mañana tu iPhone en casa y…
—¿Y qué?
—Pues que conecté tu iPhone al ordenador, utilizando el iPhoneTracker, un software la mar de interesante… ¡y, oh, sorpresa, sorpresa!
—¿Qué sorpresa?… No entiendo nada.
—Ah, ¿o sea que el ilustre General Manager no tiene ni pajotera idea de las cosas que hay en su iPhone? ¿De verdad?
—Pero… ¿ni idea de qué? ¡Habla claro!
—Lo haré, lo haré… Pero antes cuéntame un poco más…, vamos a ver…, sobre este viaje tan interesante que hiciste por Alemania.
—Ah…, pues…, no sé… ¿Qué quieres… que te cuente, mujer?
—Por ejemplo, por ejemplo…, cómo era la tía que, mientras ibas comiéndote salchichas en Francfort, te estabas tirando en el Parador de Gredos…
»Sí, sí… No pongas esta cara de imbécil. El iPhone lo sabe todo. Tu maravilloso móvil va dejando rastro de todos tus desplazamientos durante un año… ¡Ah, y aunque lo hubieses sabido, tampoco lo habrías podido desconectar! Todos tus pasos quedan ahí, indelebles… ¡Ja, ja, ja!
—¡Noooo!
—Y el iPhone me ha dicho que desde el aeropuerto de Barajas, en donde te dejé con el coche, te largaste directamente al Parador de Gredos. Y de ahí no te has movido todo este tiempo, salvo para ir cada día a un restaurante distinto… ¡En Francfort y en Gredos a la vez! ¡Oye, no sabía que me había casado con alguien que tenía el don de la ubicuidad!
 
Y luego lo habitual…
 
—Venga, suelta ya, cabrón. ¡Dime con qué maldita furcia has estado esos días!… ¡Traidor, más que traidor!… ¡Ponerme a mí los cuernos de esta mala manera!
—Perdona, oye… Pero vamos a ver, querida… No te pongas así… No fue nada… Una simple historia de folleteo… Ya sabes que eres tú quien me importa, con quien estoy, a quien quiero…
—¡¡A quién quieres!!… ¡Y aún tienes la jeta de…! ¡Fuera, fuera de mi vista! ¡Divorcio, nos vamos a divorciar ya!
 
(La otra variante, la de quienes son inmunes a la lacra de los celos, es tan inusual que no merece la pena desarrollarla. Además, al ojo del Gran Hermano le importa un bledo.)
 
Nota.- Según las últimas noticias, si el iPhone (desarrollado por Appel) almacena tan interesantes datos, Android (el equivalente desarrollado por Google) hace más o menos lo mismo. Como es lógico, claro está.
 

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