Lo que hay que ver… ¡Hasta El Manifiesto!

El Manifiesto en Facebook

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“¡No, nunca entrará El Manifiesto en los jueguectitos inanes de las Redes Sociales!”, hemos dicho más de una vez en la Redacción del periódico. Y, sin embargo, ya ven… También había dicho yo, hace tiempo, que nunca aceptaría la esclavitud de un teléfono móvil. O también había dicho, hace aún más tiempo, que nunca me pondría delante de un ordenador…, ignorando que acabaría dirigiendo un periódico que, sin su soporte digital, jamás hubiera podido combatir el dominio (la “alienación”, se decía antes) al que nos somete el mundo de la técnica.

Porque el problema —lo explicaba muy bien Claudia Preysler hace unos días— no es la existencia en sí misma de los cachivaches técnicos e informáticos. El problema es el dominio que ejercen…, o mejor dicho, que dejamos gustosos que ejerzan sobre nuestras vidas y sobre nuestro mundo; sobre ese mundo cuyo horizonte de sentido está hoy limitado al mecánico (y ahora virtual) actuar.
 
Digámoslo con la condensada fuerza de un aforismo. “Es lícito usar las armas del enemigo. Pero con asco”, como proclama ese gran pensador y escritor que es el colombiano Nicolás Gómez Dávila.
 
Por eso no nos duelen prendas al colocar El Manifiesto en Facebook y demás Redes Sociales. Ello no significa en absoluto abdicar de nuestros principios. Al contrario, significa utilizar, sin adherir al espíritu que lo rodea, un simple medio que está ahí… y que puede permitir que la audiencia de nuestro periódico se amplifique de manera considerable.
 
A condición, claro está, de que nuestros lectores, amigos y simpatizantes se hagan “Amigos” de El Manifiesto y pongan en su “Muro” aquellos artículos que más les hayan interesado. Convencidos estamos de que así será.
 

Todos los artículos de El Manifiesto se pueden reproducir libremente siempre que se indique su procedencia.

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