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TRIBUNA
Contra la plebe alta y la plebe baja


Publicábamos ayer un artículo del filósofo coreano-alemán Byung-Chul Han titulado "¿Por qué el neoliberalismo impide la revolución?". Como se señalaba al término de dicho artículo, empecé a escribir una apostilla destinada a efectuar unas breves consideraciones en torno al mismo. Pero la apostilla acabó convirtiéndose en un artículo entero. Aquí se lo ofrecemos.
Javier R. Portella

14 de octubre de 2016
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JAVIER R. PORTELLA

 
Publicábamos ayer un artículo del filósofo coreano-alemán Byung-Chul Han titulado “¿Por qué el neoliberalismo impide la revolución?”. Como se señalaba al término de dicho artículo, empecé a escribir una apostilla destinada a efectuar unas breves consideraciones en torno al mismo. Pero la apostilla acabó convirtiéndose en un artículo entero. Aquí se lo ofrecemos.
 
¡Qué más quisiera uno que poder desmentir a Byung-Chul Han! Quedan, es cierto, las objeciones que luego se verán. Pero no hay forma de rebatirlo respecto a lo que es, hoy mismo, la situación del mundo. Tiene razón Byung-Chul Han cuando explica que el capitalismo, en su actual versión neoliberal, ha conseguido el más extraordinario de los portentos: hacer que los dominados, participando en los afanes y valores de los dominantes, se controlen y dominen a sí mismos sin necesidad de ninguna coerción externa: basta el mero señuelo del dinero, la diversión y la “libertad”.
 
Ahora bien, todo ese gran montaje de “servidumbre voluntaria”, todo ese andamiaje, tan colosal como sutil, en el que viven “los esclavos felices de la libertad” (mil excusas por autocitarme), todo ese Sistema cuya endiablada habilidad hace que un periódico como El País publique un artículo que denuesta todo cuanto El País piensa y defiende (algo más o menos como si, en la Roma de la Contrarreforma, el Papado hubiese impreso y difundido un libro de Lutero); todo ello, en fin, no es sólo el efecto de una taimada inteligencia política. Es también la consecuencia de otra cosa. Nada de ello, en efecto, habría sido posible sin una colosal creación de riqueza que, promovida por la codicia capitalista aunada a la eficiencia de máquinas y técnicas, ha permitido que cayeran abundantes migajas del festín en la mesa de los antiguos pobres, campesinos y obreros, convertidos, por obra y gracia de tales migajas, en “clases medias”. La pregunta es, por consiguiente, ¿qué pasa si la abundancia se termina, si las clases medias —como sucede hoy— se pauperizan, si no caen más migajas, si el festín se acaba? La respuesta parece evidente.
 
Ya, me dirán ustedes, pero el festín se ha acabado desde hace casi diez años, y nada se mueve, nadie reacciona seriamente frente a una Crisis que  ha hecho que al reino de jauja lo haya sustituido el de la precariedad. Por supuesto. Pero los cortafuegos del Sistema (seguro de desempleo, prestaciones sociales…) han cumplido más o menos correctamente su función, y si la actual precariedad está lejos de la bonanza que conocían nuestros padres, tampoco tiene nada que ver con la pobreza que vivían nuestros abuelos y tatarabuelos.
 
¿Qué sucederá si los fastos del reino de jauja no vuelven a manar y a seducir? Para mantener incólume el empire (como lo llama Byung-Chul Han), ¿bastará la seducción ejercida por el ocio de masas aunada al señuelo de la libertad? No lo sabemos. Todo dependerá de que, frente a la vulgaridad, la banalidad y la fealdad que, junto con la precariedad, nos corroen, consiga alzarse una Alternativa, un Proyecto: embriagador por grande, por noble, por hermoso.
 
Éste es el gran problema. El verdadero problema no es el de acabar con la dicotomía dominantes-dominados, como parece presuponer nuestro amigo coreano-alemán. Ahí se equivoca, prisionero, sin duda, de la visión revolucionario-igualitarista de la modernidad. Por supuesto que hace falta la Revolución. Por supuesto que los sutiles mecanismos del empire impiden la transformación radical, revolucionaria que exige el mundo. Por supuesto que hay que alzarse contra los oligarcas que, junto con las masas que les siguen borregamente, aniquilan el sentido mismo de la vida. Debemos alzarnos contra ellos. Pero no con vistas  a liquidar el principio mismo de la jerarquía social, sino a transformar una jerarquía social que es hoy tanto más poderosa cuanto que está encubierta —de ahí su éxito— bajo los oropeles de la más falsa igualdad, fraternidad y libertad.
 
Siempre ha habido y siempre habrá élites y masas, clases altas y bajas, grupos “dominantes” y “dominados”, por utilizar una terminología que sólo en el siglo XIX alcanza la fuerza que sabemos. El problema surge precisamente cuando, como dice Nicolás Gómez Dávila, “ya no hay clases altas ni bajas”. El problema estalla cuando en medio del adocenamiento, la vulgaridad y la fealdad, sólo queda, como dice el mismo, “plebe alta y plebe baja”.
 
¿Para qué, entonces, la Revolución? ¿Para qué, entonces, alzarnos contra los oligarcas? Para reducir, por supuesto, unas diferencias económicas que resultan tanto más insoportables, tanto más injustas, cuanto que las ganancias de la “plebe alta” alcanzan dimensiones estratosféricas. Pero, sobre todo, para desbancar de su pedestal a semejante plebe; para hacer que sean los mejores —aristoi era el nombre griego— quienes, asumiendo las funciones de una aristocracia, no de cuna, sino del espíritu— le den al mundo el impulso de grandeza, heroicidad y belleza que sólo puede salvarle.
·
(El artículo de Byung-Chul-Han. Ver aquí.)

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COMENTARIOS
viernes, 21 de octubre de 2016

Contra la plebe alta y baja

Si el capitalismo, en su actual versión neoliberal, ha conseguido hacer que los dominados se sometan a sí mismos dentro del orden establecido por la banca internacional (FMI, BCE, BM) y sus socios inversionistas transnacionales en todos los órdenes de la vida social- política- económica y militar, también ha conseguido que las oligarquías mediáticas se mimeticen como ´´nueva derecha´´. Su proclama es que la revolución necesaria no pasa por acabar con esa institucionalidad dominante y por edificar una nueva de reemplazo sino por hacer que ella perviva a condición de ´´reducir unas diferencias económicas que resultan insoportables´´. No sólo porque ´´sus ganancias alcanzan dimensiones estratosféricas´´, sino por corruptas. De lo que se trata, según la nueva derecha, es hacer que las oligarquías corruptas de la ´´plebe alta´´ sean reemplazadas por los ´´mejores´´ de la misma plebe. Por la verdadera ´´aristoi´´ del esclavismo platoniano. El capitalismo, como dijera Walter Benjamin, es una religión. A su culto se suman, en su versión neoliberal, no sólo dominados y dominantes sino también izquierdas y derechas, monárquicos y ´´demócratas´´.

# Publicado por: alizo rojo (Bangladesh)
martes, 18 de octubre de 2016

LIBERTAD POLÍTICA COLECTIVA

La solución es fácil: LIBERTAD POLÍTICA COLECTIVA. Pasos: ABSTENCIÓN consciente hasta la ilegitimación del sistema partitocrático no representativo y además, aprovechando que todo está en funciones:

Se disuelve el parlamento.
Se anula el congreso, el senado y demás abrevaderos.
Se deja al rey suspendido ingrávido como está y ya se verá.
Se deroga ´´la constitución tan buena y democrática que nos hemos dado´´.
Desaparece TODO TIPO de subvención por parte del estado a cualquier tipo de forma política, gubernamental o no gubernamental.
Se convocan elecciones a cortes constituyentes en las que se puede presentar TODO el que quiera, partidos y no partidos, pero financiados por ellos.
Se abre un proceso constituyente en el que se proponen TODAS las alternativas constitucionales.
Se vota.
Se decide .
Se determinan los distritos electorales a los que se presentan diputados que tendrán mandato imperativo de sus electores: adiós al robo, a los sobres y la corrupción; a las puertas giratorias; a las empresas estatales; a las malditas ONGs de las niñas pijas burguesas y demás chusma que no trabaja.
Se disuelve el parlamento y se convocan elecciones legislativas sin ningún tipo de subvención del estado, a pelo; el que quiera peces que se moje el culo.
Sigue....



# Publicado por: el Blues (Madriz)
sábado, 15 de octubre de 2016

Tiranía del dinero

El problema para cualquier giro, cambio o revolución es lograr liberar al mundo de la dominación del dinero, único valor en boga, que tiraniza y aniquila la cultura y todo espíritu, el de todas las clases y todas las élites, de todas las plebes. Creo que ante el dios dinero que ha devastado todo, los pueblos y el mundo, no se ve otro destino que el nihilismo absoluto, el vacío, ante el cual, cualquier heroísmo, grandeza y belleza es imposible. Vivimos la civilización de lo desechable, desecha todo lo que no se valoriza en dinero, en valor de cambio.

# Publicado por: Emilio (Santiago )
viernes, 14 de octubre de 2016

Nuevas pleves

Toda persona que pertenece a una misma nación, debe recibir los beneficios que se derivan de pertenecer a esa nación. Para ello el poder no debe estar en una elite, si no que debe emanar de la política, mejor dicho, de la democracia. Una sociedad culta y madura, donde el poder esté contralado por órganos elegidos democráticamente y no por elites poderosas, dará lugar a una sociedad con clases medias y una clase inferior no distante a la media, con un nivel de vida digno. Por contra, consecuencia de lo anterior, las clases superiores, no serán escandalosamente adineradas.

# Publicado por: Antonio Martín Sanz (Barcelona)
viernes, 14 de octubre de 2016

Todo bajo control

Mientras haya móviles para todos, todo está controlado.

# Publicado por: Osvaldo (Madrid)
viernes, 14 de octubre de 2016

proyecto embriagador

Ojalá surgiera ese proyecto embriagador por grande, por noble, por hermoso. Supongo que ustedes serían los mejores para

# Publicado por: Blanca Rodríguez (Huelva)
viernes, 14 de octubre de 2016

La fogata

La revolución hay que hacerlo con uno mismo, separándose del rebaño y sus costumbres. Sin embargo, hay ciertas costumbres del rebaño que pueden ser agradables, incluso para un misántropo. ´´La sociedad es como una fogata: si estás demasiado cerca te quemas, si estás demasiado lejos te hielas´´. Schopenhauer. Yo añadiría a esta cita, el concepto ´´iglesia´´: si estás demasiado cerca te quemas (en la hoguera, quizá) y si estás demasiado lejos te hielas al desvincularte de una parte importántisima de tu ADN cultural.

# Publicado por: Progre descarriado (Ciempozuelos)
viernes, 14 de octubre de 2016

¡Plebe total!

¡Enhorabuena, Javier! La única revolución posible es la de la poesía, la belleza, la dignidad, el talento, concretando, de la libertad política, vengan de donde vengan.

# Publicado por: pedro ortigosa goñi (Cirauqui)
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