Autor:

Aquilino Duque

¿Hay que beatificar a Fernando Fernán Gómez?

El placer

por Aquilino Duque

En su denodado esfuerzo por adaptarse a la corriente de los tiempos, el diario ABC daría en la flor de atraerse a sus terceras a “la crema y el patchoulí”, que diría el P. Coloma de sus réprobos de antaño, entre ellos el recientemente fenecido Fernán Gómez, que pudo así ilustrar a la burguesía bien pensante con loas al Manifiesto Comunista y al oficio más viejo del mundo. Esto último es algo que aludo, sin dar nombres, en este trabajo incluido en un libro mío inédito y que reproduzco ahora en homenaje si se quiere a tan eximio actor y lamentable ciudadano.

Ni derecha ni izquierda: arriba o abajo

Maestros de juventudes: Dionisio, Aranguren, Rosales

por Aquilino Duque

Dionisio Ridruejo, Laín, Tovar, Aranguren… Nombres del antifranquismo que, sin embargo, empezaron formando parte del régimen. El libro de César Alonso de los Ríos Yo tenía un camarada los ha devuelto a la actualidad. Aquilino Duque los conoció a todos. También a otros grandes nombres de la cultura española de la época, como María Zambrano, en el exilio, o Luis Rosales, en Madrid. En este texto, el escritor recuerda a sus “maestros de juventudes”, con especial atención a Dionisio Ridruejo. Y una reflexión de largo aliento: “Cuando se pone la cultura por encima de la política, no se está a la derecha o a la izquierda, sino arriba o abajo. Todo es cuestión de verticalidad”.  “Yo tenía un camarada&r

De poesía, religión y espíritu crítico

Quince codazos: a propósito de un libro de Miguel D’Ors

por Aquilino Duque

AQUILINO DUQUE Quince codazos mal disimulados me asesta Miguel d’Ors en su delicioso libro Virutas de taller, (Ed. Los papeles del sitio, Valencina, Sevilla, 2007), el cuarto de los que con el logotipo (la empresa diría Saavedra Fajardo) de una pareja de pingüinos da a la estampa el poeta Abel Feu en Valencina de la Concepción. Los otros tres son, por orden de aparición, La superstición del divorcio de G.K. Chesterton, Puntos suspensivos de Mário Quintana y Escolios escogidos de Nicolás Gómez Dávila. Habría que agregar breves entregas de poetas contemporáneos, una bonita colección de haikus y un libro excepcional, por su calidad y por su género, a medias entre el relato, las memorias y la elegía: Las niñas del Altillo, de la jerezana Begoña García González-Gordon.