Autor:

Jesús Sebastián Lorente

Las Redes a la conquista del Ciberespacio

La soberanía digital

por Jesús J. Sebastián

Los disidentes metapolíticos, situados en la periferia del sistema, podemos establecer una red digital de espacios soberanos constituidos por páginas web, periódicos digitales, blogs o bitácoras personales, editoriales on-line, revistas electrónicas, etc., que representen una nueva alternativa a los partidos tradicionales. Si Podemos lo ha conseguido, nosotros también podemos.

Cómo la dictadura del dinero toma el poder del pueblo

El fin de la soberanía

por Jesús J. Sebastián

Los amigos italianos de nuestra corriente de opinión, siempre mucho más activos que el resto de los disidentes neoderechistas europeos, han publicado en 2014 el libro de Alain de Benoist (en adelante AdB) titulado "La fine della sovranità", una recopilación de ensayos sobre la crisis estructural del capital, la deuda financiera, la locura de las políticas de austeridad, la salida del euro como ruptura, etc., etc.

Ortega y la catástrofe regeneradora del 14

por Jesús J. Sebastián

El estallido de la Gran Guerra fue la gran oportunidad de emancipación de un mundo encorsetado en los valores burgueses. Los primeros días del conflicto provocaron tanto entusiasmo que ni siquiera las mentes más preclaras podían renunciar a participar en ella. Simmel, Thomas Mann o Sombart acompañaron a Max Scheler en el elogio del «genio de la guerra», fuente de la vida de la Nación y de un Estado.

Relaciones peligrosas

Un relato sobre la «Nouvelle Droite» y el «Front National»

por Jesús J. Sebastián

Muchos se preguntan: ¿cómo ha conseguido un partido político encuadrado en la derecha radical europea como el Front National obtener espectaculares resultados electorales? Pues bien, buena culpa de ello corresponde a la influencia ideológica y al trasvase de intelectuales y activistas por parte de la llamada Nouvelle Droite francesa.

¿Una Europa alemana?

por Jesús J. Sebastián

En 1953 Thomas Mann animó a su público de Hamburgo a luchar "no por una Europa alemana, sino por una Alemania Europea". Sesenta años después, esta exhortación, lejos de resultar profética, demuestra que los poderes fácticos germanos, con la complicidad manifiesta de de los nanopolíticos europeos, han obviado su recomendación.