Urge la reacción ciudadana

Los 10 problemas actuales de España

22 de octubre de 2015

Nos aproximamos vertiginosamente a un Estado global totalitario que ha cultivado en el último medio siglo, con la excusa de la unificación de Europa, un conglomerado de burócratas y estamentos que no queda claro a qué ni a quién obedecen, y que juegan con grandes sumas de dinero distribuido caprichosamente según pesen los lobbys nacionales o la presión de los grupos políticos

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  1. El presidente Mariano Rajoy y su gobierno ejercen solo de nombre, no mantienen su palabra y utilizan sus poderes para alejar a los intrusos de su espacio de confort y exigible área de actuación política. Por ello, el PP es inoperante y, tal cómo actúa, ya no sirve para liderar ni dirigir España.
  1. La Prensa trabaja amordazada como deudora que es de la ‘generosidad’ del poder central, autonómico, regional o municipal que a base de esquilmar sus presupuestos desvía cantidades ingentes de dinero público para subvencionar los Media y obligarlos a que publiquen con una única intención propagandística que alinee a grandes masas de la población para que ésta vote en un sentido u otro, mientras se malinterpretan los hechos que suceden y sus consecuencias.

  1. Estamos bajo la bota de una Justicia que no merece su nombre y que trabaja a baja velocidad y sospechosa alineación con según qué consignas que deciden qué, quién y cuándo algo o alguien debe ser procesado, juzgado y condenado; de ahí que se siga viendo a Jordi Pujol y a su camada y cómplices de criminalidad en plena libertad; y a un sinfín de otro tipo de delincuentes procedentes de la clase política en similar circunstancia de impunidad ante los delitos basados en la corrupción extractiva más depredadora que se había visto en la Historia.
  1. Somos víctimas de una agitación y propaganda mundialista que coarta y reprime los grandes principios de la libertad de expresión y la buena observancia de las leyes, mediante una censura agazapada que, dentro del discurso de lo políticamente correcto, prohíbe hablar de ciertos asuntos, tratar temas artificialmente convertidos en tabú y usar palabras incómodas para el stablishment y sus tentáculos.
  1. Es una evidencia la desestabilización del pensamiento fruto del doxa que se ha programado e impuesto para potenciar el falso conocimiento y la apariencia de sabiduría, que además de ser un medio de lucro personal o de ascendencia social mediante la abundancia de los impropiamente llamados ‘tertulianos’ que pululan e intoxican los medios de comunicación actuales, muchos de ellos simples y meros doxóforos y profesionales de la mentira, la opinión sesgada, el servilismo mercenario o todo tipo de potajes basados en refritos de los tópicos y consignas al uso; una circunstancia que facilita llevar a cabo linchamientos públicos y demás ‘ejecuciones’ de los herejes que se atreven a disentir o combatir las falacias del discurso oficial o a aflorar los problemas y sus causantes.
  1. También está la existencia y preponderancia de un poder real o fáctico que camufla, maquilla o condona los crímenes de los oligarcas y demás corruptos de toda índole, mediante el uso explícito de prácticas conniventes, nepóticas y despóticas a favor de la avaricia, la especulación y el expolio continuado del bien común de la ciudadanía, la explotación irracional de los recursos naturales y la explotación del hombre por el hombre, dentro de un Estado que facilita que los políticos en activo empleen la mayoría de su tiempo en trabajar para los partidos y las elecciones, en lugar de estar laborar en sus cometidos específicos; algo a lo que no es ajena la desviación de grandes sumas de dinero público en sobornos, pagos en especies, sobresueldos clandestinos y financiación ilegal de campañas electorales y mantenimientos de los aparatos de cada partido y sus ramificaciones (fundaciones, asociaciones, empresas públicas, asesores) que facilitan la permanencia y la supervivencia de siglas que deberían haber desaparecido hace tiempo.
  1. Alarma el estado de negligencia gubernativa estatal que permite que una parte del territorio se encare a su Estado y provoque una escisión sediciosa, pura insurgencia “guerracivilista” a favor de una independencia ilegal y de raíces racistas y xenófobas contra el resto de la Nación, España; a la que insulta, veja y humilla para así enardecer un pretendido orgullo patriotero local basado en una reescritura y tergiversación inaceptable de la Historia; de lo que es paradigma de referencia lo que sucede en Cataluña con Artur Mas y sus ‘tíos de la vara’ a la cabeza.
  1. Horroriza el más que inaceptable nivel de desempleo y de ocupación mal remunerada e insegura, que hace que una cuarta parte de los españoles se hayan incorporado al segmento de la pobreza o de la pobreza extrema, a la vez que lo hacía, de entre ellos, el grueso de las clases medias que, hasta la fecha, garantizaban un equilibrio social y la ausencia de conflictos y tentaciones revolucionarias. Un problema que si no se resuelve hará que el 45% de paro juvenil, la exclusión de los mayores de 50 años del mercado laboral privado y las demás injusticias sociales del campo laboral sirvan de munición para tiempos turbulentos que nadie podrá controlar.
  1. Es escalofriante la inexplicable estrategia a favor de la sustitución demográfica de la población autóctona, los naturales del país, los españoles, por gentes venidas en aluvión desde fuera de nuestras fronteras y de las de la Unión Europea, sobre todo de África y Asia; invasión que en menos de diez años ha colocado entre nosotros a más de cinco millones de individuos e individuas ajenos totalmente a nuestra cultura, civilización occidental, raíz religiosa cristiana y paradigmas de convivencia sosegados y exentos de la violencia nata que anida en la mayoría de sus comportamientos sociales. Si añadimos el desgarro sociológico y la erosión económica que ha supuesto atender a esos cinco millones (hay otros cuatro, más o menos adaptados y dentro de una, digamos, rueda de normalidad laboral y convivencial) en materia de gasto social para atender sus necesidades sanitarias, escolares y demás –discretas- ayudas que se prestan para que estén contentos… a costa de que no lo estén muchos españoles que apenas pueden subsistir si no están en algún categoría preestablecida para acogerse a algún subsidio o prestación asistencial de emergencia; mientras que además se recortan presupuestos para hospitales, medicinas y mejoras en instalaciones y demás equipos al servicio de la ciudadanía.
  1. Nos aproximamos vertiginosamente a un estado global totalitario que ha cultivado en el último medio siglo, con la excusa de la unificación de Europa, un conglomerado de burócratas y estamentos que no queda claro a qué ni a quién obedecen, y que juegan con grandes sumas de dinero que es dilapidado en grandes sueldos, dietas, viajes y prebendas, o distribuido caprichosamente según pesen los lobbys nacionales o la presión de los grupos políticos (popular, socialista, liberal, demócrata cristiano, verde, etc.); a la vez que dichos bien engrasados burócratas, funcionarios y eurodiputados son incapaces de ponerse de acuerdo y actuar al unísono cuándo aparece un problema de alcance continental, cómo es el que supone en este último año la incontrolada invasión migratoria que arrasa Europa desde el Este y desde el Sur, a la que nadie ha sabido plantar cara convenientemente, cuando de lo que se trata es de que es una guerra por otros medios que violan fronteras y atacan a las fuerzas de seguridad y a la población que les acoge o, cuanto menos, les tolera semejantes abusos.

En resumidas cuentas, los anteriores son diez extremados y visibles problemas que podrían, cada uno de ellos, derivar hasta infinitas extensiones mucho más detalladas, dado que lo que se expresa es la pura realidad que caso de explicarse más haría temblar a cualquier persona de bien.

Porque, esos problemas son una bomba de relojería que puede hacer desaparecer nuestra civilización en cualquier momento, y con ella a todos nosotros… si no se atajan con una ejemplar y urgente reacción defensiva ciudadana y popular.

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