¿Por qué triunfa el wokismo entre los jóvenes?

No combatiremos el wokismo explicándoles que están equivocados y que es estúpido, sino ofreciéndoles otra “gran narrativa”, otro relato, otro Bien y otro Mal.

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Los jóvenes a los que se refiere la pregunta no son, obviamente, aquellos de los que hablan los medios cuando hay atentados, esos “jóvenes” tan jóvenes que parecen haber emigrado de “Jovenlandia”. Los jóvenes entre los que triunfa el wokismo son simplemente los nuestros, los europeos, a quienes también se podría agregar, desde luego, una buena parte de sus queridos progenitores.

Pero la pregunta es ¿por qué? ¿Por qué sucede tal catástrofe? Y esta pregunta nos la hacemos demasiado poco. Es cierto que las aberraciones del wokismo son abundantemente denunciadas (en nuestros medios, quiero decir). Hacerlo, además, es lo más fácil del mundo: basta enunciar sus esperpentos y uno se echa a reír a mandíbula batiente.

Muy bien, magnífico, muchachos. Pero eso no basta. Hay que preguntarse también, hay que preguntarse ante todo por qué es así. Y preguntárselo para tomar las resoluciones que se imponen.

Como lo ha hecho, por ejemplo, el filósofo francés Julien Rochedy en la siguiente reflexión tan sustancial como breve (ya sabemos aquello de Gracián de que lo bueno, si breve, dos veces bueno).

Javier Ruiz Portella


 

Hay que entender que el wokismo triunfa entre los jóvenes porque, por encima del marketing y la propaganda,

El wokismo triunfa porque dice el Bien y el Mal e indica los enemigos

dice el Bien y el Mal e indica los enemigos. Es una narrativa, una narrativa “sistémica”, si se quiere, aplicada a la realidad. Puede ser del todo falsa científicamente (lo es), pero ése no es el problema: su fuerza proviene del hecho de que es un sustitutivo de la religión. Incluso la intolerancia de los wokistaas, que a usted le parece estúpida y deplorable, constituye en realidad una de sus grandes bazas.

Los jóvenes necesitan estar enmarcados mentalmente por una estructura religiosa y/o ideológica. Así son las cosas.

No combatiremos el wokismo entre ellos explicándoles que están equivocados y que es estúpido, sino ofreciéndoles otra “gran narrativa”, otro relato, otro Bien y otro Mal, otros enemigos a los que combatir ferozmente.

Julien Rochedy

 

Acaba de salir el N.º 2 de
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Dicen que es apasionante

 

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