Viva Italia, grande e bella!

Un seísmo sacude a Europa

Repatriación, en Italia, de 500.000 inmigrantes ilegales, reducción fiscal a dos tipos del 15 y del 20%, renta de ciudadanía, medidas anti UE, amistad con Rusia…

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Un seísmo sacude hoy a Europa... occidental, hay que precisar, pues la Europa central y la oriental (eso que en los soviéticos tiempos se llamaba “los países del Este”) ya lleva sacudida desde hace años. El turno le llega por fin a la parte occidental de Europa. Y las cosas empiezan, como es normal, por donde todo empezó hace siglos. Se creó Europa a partir de Roma, renació en el Renacimiento y recibió en la modernidad las alas de una esperanza que hoy parece querer volver a brotar. Quizá a la larga se acabe frustrando (nunca se sabe en la historia), pero en estos momentos es obligado saludar esperanzadamente el gran acuerdo de gobierno que acaban de suscribir en la capital italiana los dos grandes partidos identitarios, vencedores en las últimas elecciones: la Lega y 5 Stelle.

El acuerdo prevé medidas auténticamente revolucionarias: la repatriación de medio millón de inmigrantes ilegales, reducción fiscal a dos tipos máximos del 15 y del 20 por ciento, limitación del poder de los burócratas de Bruselas, renta de ciudadanía, amistad diplomática con Rusia…

Nos lo explica en detalle Audrey d’Aguanno, corresponsal de El Manifiesto en Italia.

J. R. P.



Parece mentira, pero es verdad. Después de dos meses de duras negociaciones, después de lanzarse puyas al límite del insulto, después de negarse una y otra vez a cualquier alianza, los representantes de los dos partidos populistas vencedores de las últimas elecciones, Matteo Salvani (Lega) y Luigi Di Maio (Movimiento 5 Stelle) se han puesto de acuerdo sobre un programa común. Titulado “Contrato de gobierno”, se trata de un compromiso en treinta puntos que ambas formaciones se comprometen a respetar. Está sometido a la aprobación de sus militantes (cosa que, en el momento de cerrar esta edición, ya se había realizado, con el 90% de votos favorables, por parte de los militantes de 5 Stelle, los cuales votaron por Internet – N.d.R.).

Quienes no lo han aprobado para nada, quienes se han puesto nerviosísimos, son los mercados financieros, los tecnócratas y los medios de comunicación del Sistema. Cosa lógica, pues aunque no es estrictamente revolucionario —no plantea la salida ni del euro ni de la UE, como tampoco la renegociación de la deuda—, este programa representa una impugnación casi total de la política italiana emprendida estos últimos años por los gobiernos tecnócratas o de izquierdas.

Representa, en primer lugar, un rechazo de la austeridad: el nuevo gobierno pretende reducir la deuda pública “aumentando el PIB mediante la reactivación de la demanda interna”.

Se establece asimismo una reforma institucional destinada a “reducir drásticamente el número de parlamentarios”, que pasan de 948 a 600, al tiempo que se endurecen severamente las normas destinadas a combatir la corrupción: se prohíbe ocupar cualquier cargo público a quienes estén procesados o condenados por corrupción, soborno o actividades mafiosas, así como a los miembros de las logias masónicas y a quienes tengan un conflicto de intereses con las funciones de dicho cargo.

Mediante una revolucionaria reforma fiscal se establecen dos únicas tasas impositivas, tanto para las personas físicas como para las empresas, quedando reducidas a un 15 y 20%.

Tal como deseaba el Movimiento 5 Stelle, se instaura una renta de ciudadanía de 780 euros mensuales, la cual se parece más bien, sin embargo, a un subsidio de desempleo, ya que “el beneficiario deberá aceptar las ofertas laborales efectuadas por la administración pública”.

Al tiempo que se adoptan diversas medidas para favorecer la natalidad, también se suben las pensiones, cuyo mínimo se fija en 780 euros mensuales, y se disminuye la edad de la jubilación: se alcanzará cuando llegue a cien la suma de la edad y de los años cotizados.

Lo más llamativo son, sin duda, las innovaciones en materia de inmigración. “Repatriaciones y fin del negocio de la inmigración”, tales son las palabras clave del programa. Se deberá renegociar el Tratado de Dublín sobre la redistribución de los inmigrantes en la Unión, al tiempo que se estipulan toda una serie de medidas encaminadas a reducir sus flujos y la criminalidad generada en torno a la inmigración, especialmente la de los institutos privados que se enriquecen con ello, fijándose también toda una nueva normativa acerca de la reagrupación familiar y los subsidios sociales. “Una parte de los recursos actualmente destinados a la acogida se destinará a los fondos para las repatriaciones”. Según se estipula en el acuerdo, ello afectará a 500.000 inmigrantes irregulares.

En política exterior se confirma la pertenencia a la OTAN, pero se preconiza un acercamiento a Rusia, “socio económico y comercial, así como interlocutor estratégico”, al igual que el fin de las sanciones en su contra.

Este “Contrato de gobierno”, así como el nombre del primer ministro se presentarán este lunes al presidente de la República, Sergio Mattarella, el cual lo ratificará. O no…

Una cosa es segura: para disponer de los medios necesarios a la aplicación de semejante política, es indispensable dejar de lado el pacto de estabilidad impuesto por Bruselas, lo cual hace suponer que se produzcan en el futuro grandes conflictos con la UE.

El programa, calificado de sedicioso e irrealizable por los medios de comunicación, parece ser considerado totalmente legítimo por parte de los ciudadanos.

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