Te venderán con gesto pizpireto

La visita de Yolanda Díaz al prófugo de Waterloo provoca una repulsa que es repugnancia, que se hace física, que afecta a lo más profundo del ser.

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¡Es un prófugo de la justicia!», dicen, como si Puigdemont fuera El Dioni y con eso parece que dicen algo. Puigdemont es un enemigo de España, un golpista y un traidor y luego, ya después, un prófugo y, si quieren, un supremacista de la butifarra. Pero sobre todo es lo anterior, y por eso la visita de Yolanda Díaz provoca una repulsa que es repugnancia, que se hace física, que afecta a lo más profundo del ser.

A ello contribuye la propia actitud de Yolanda Díaz, digna ejemplar de la kakistocracia, gobierno de los peores. Su feminismo es una forma de tortura. Se escuda en ser mujer y actúa de una manera distinta por serlo. Esa sonrisa, esos mohínes, esas caras de estar siempre ante un bebecito (pero no era un bebecito, era Puigdemont). La vicepresidenta hace visajes, dengues, cucamonas, melindrines…

Que te vendan así es casi peor que la venta en sí.

Se cree la de Embrujada. Cierra los ojines, pone cara de buena y de estar muy muy feliz, sonríe hasta ser chinita, cariñosísima, pizpireta, y vestida de lacitos como para inaugurar un brunch hace unas performances que son infinitamente más indecorosas que lo de Rubiales. Mucho más improcedente que agarrarse los huevos celebrando un Mundial (dándole, además, al triunfo femenino la mayor importancia), es esta forma de actuar en actos públicos como si fuera Campanilla.

Que te vendan así es casi peor que la venta en sí. Es una especie de golpe de Estado cursi. Están partiendo en cuatro el cupcake nacional.

El feminismo más absurdo, las formas más hirientemente estúpidas envuelven el acto inmoral de ir a comerle los proyectos de Estatut a Puigdemont. Lo peor es que en eso están casi todos. Los medios, los periodistas huelebecarias y los accionistas cuyos nombres deberíamos conocer. Protesta el PP, pero poco. Ayuso y Cayetana hacen su numerito, Semper dice no sé qué, pero ¿qué van a decir si ya validaron a Puigdemont? Engaño, despiste y cloroformo. Conservas Cuca.

¡Todos diciendo que hay que salvar la Constitución, la hacedora de puigdemones!

Mientras el PSOE calla y otorga y ni siquiera tiene que mojarse porque ya le hace Sumar el trabajo de presentar la plurinacionalidad y el «volver a la política», que es huir de la justicia, es decir, de la ley. «Pasos hacia la normalización», anuncia Errejón. Lo venden a sus votantes como «hablar los diferentes», o «reconocer al Otro», un derroche de imaginación porque sus votantes aplaudirían cualquier cosa.

No lo olvidemos: esta es la izquierda más capitalina, farandulera, artística y divina. Esta tropa es nuestro Hollywood.

¿Y en el otro lado? ¡Todos diciendo que hay que salvar la Constitución, la hacedora de puigdemones!

Simbolismo espacio-temporal. O algo más que simbolismo: Yolanda Díaz y Puigdemont se vieron en Bruselas. Almoneda de soberanía. No en Moscú ni en Pionyang. Y lo hicieron el día en que se anunció la desaparición de la SEAT con la que Franco maltrató a Cataluña a base de fábricas. Tampoco hay que preocuparse. Ahora hay una industria entera de idiotas dedicada a explicar lo bueno que es para España perder empresas así. Lo natural y económico que es todo esto. Lo liberal, lo económico, lo verde, y lo mucho que aú n nos queda por integrarnos, homologarnos, europeizarnos, normalizarnos…

© La Gaceta

 

 

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