¿Por qué los secesionistas catalanes despiertan simpatías en Italia?

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¿Bastará un tweet para aclarar las cosas? La víspera de las elecciones españolas del 10 de noviembre, Matteo Salvini apoyó calurosamente a Santiago Abascal, y no era la primera vez. Pero en la gran manifestación de la Piazza San Giovanni de Roma, unos días antes, había muchas banderas catalanas. Además, el propio Salvini apoyó desde la tribuna a los independentistas, los enemigos mortales de Vox y de la integridad territorial española.

 Mientras espero que el tema esté mejor enfocado por la Lega (en cambio, Fratelli d'Italia siempre ha sido muy hostil a la secesión de Barcelona), intentaré explicar a un lector español cómo es posible esta confusión.

En primer lugar, la Lega nació en los años 80 del pasado siglo como un partido regional, fuertemente federalista, que en los años siguientes adoptó una línea explícitamente favorable a la secesión del Norte (Padania) respecto al resto de Italia. En esos largos años, obviamente, Bossi, que era el líder, estableció relaciones con los partidos hermanos en el independentismo y el secesionismo, incluidos los catalanes. Luego, a partir de 2013, la Lega se transformó de partido regionalista en organización nacional y nacionalista (aunque el término con el que se define es soberanista): ahora este proceso se ha completado desde el punto de vista electoral, pero todavía está en curso en lo que se refiere a la formación de militantes y dirigentes. Además, el ala norteña, que se siente un poco defraudada, ha impulsado en los últimos años la autonomía fiscal de las regiones, promoviendo dos referendums, en Lombardía y Véneto, ganados por una amplia mayoría. Los presidentes de las dos regiones, ambos legistas, exigen ahora, con razón, que el resultado del referéndum se transforme en ley. Todo esto explica la simpatía de los legistas del norte por los "hermanos" catalanes, que parecen estar librando la misma batalla.

Sólo lo parecen, porque cualquiera que siga el debate español sabe que los "nacionalistas" catalanes son cualquier cosa menos soberanistas y nacionalistas; no son en absoluto hostiles a la UE, tienden a ser proinmigracionistas y multiculturalistas: la Cataluña libre, según ellos, tendrá que estar aún más abierta al cosmopolitismo que cuando era la Cataluña española. Con otras palabras, son globalistas,

Y aquí llegamos a los otros dos factores para entender el catalanismo de la Lega y de una parte de los militantes y votantes del frente soberanista. Uno es el enfoque genéricamente emotivo de los italianos ante las crisis de la política internacional: con una prensa en la que las páginas internacionales son a menudo pobres y torpes, los italianos miramos las relaciones internacionales, tanto las de Italia como las de otros países, con una visión a la vez ideológica y moralista, en la que siempre hay uno de los contendientes situado en el campo del bien y el otro en el del mal. Además, cuando parece que un pueblo está oprimido por una entidad mayor, siempre despierta simpatía. Como lo vimos hace unos días, cuando todos los italianos se habían vuelto favorables al pueblo oprimido kurdo, sin saber exactamente dónde están los kurdos, quiénes son ni qué quieren.

El tercer factor es el efecto de conformismo. La opinión pública italiana siempre ha sido procatalana, hasta el punto de tomar posiciones muy duras por parte de un presidente de la República, Francesco Cossiga, que una vez estuvo a punto de provocar un incidente diplomático con Madrid. A menudo se alimenta de imágenes esteticistas y del pasado (Hemingway, Orwell, Franco...) que no tienen nada que ver con la realidad contemporánea. A esto hay que añadir, sobre todo en los jóvenes, el imaginario turístico. Cataluña no sólo es uno de los principales destinos para los estudiantes del Erasmus, sino también para los turistas italianos, que aprecian su dinamismo y riqueza. Y da igual que los signos visibles de este bienestar no coincidan con la idea de un pueblo explotado y oprimido. Lo cierto es que en tiempos de tensión entre Madrid y los secesionistas, toda la prensa, tanto la dominante como la soberanista, destaca, en las crónicas y comentarios, el partido tomado por los secesionistas. Hace apenas unos días se publicó una crónica del Corriere della sera, el principal diario por el número de ejemplares, que intentaba convencer de lo amables, no violentos y abiertos que son los anarquistas catalanes, gente obviamente simpática y muy… latina, según los más viejos estereotipos acerca de la hispanidad.

Es difícil en poco tiempo cambiar este curso de los acontecimientos. Sin embargo, uno puede tratar de encontrar remedios informándose, leyendo y explicando que las apariencias engañan, y que quienes parecen hermanos soberanitas están, sin embargo, mucho más cerca de los adversarios globalistas de lo que parecen.

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