El virus woke, ¿una nueva y mortal epidemia?

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Tras la proliferación del virus chino, ahora un mal viento procedente de América nos ha traído otra epidemia, esta vez de carácter cultural: el woke. Autores de sensibilidades diversas se han propuesto comprender el origen y el desarrollo de este contagio, como la periodista franco-estadounidense Anne Toulouse, autora de dos libros sobre Donald Trump, y el joven filósofo marxista Loïc Chaigneau. Loïc Chaigneau está abierto al diálogo, como demuestran los debates de calidad (visibles en Internet) mantenidos con Pierre-Yves Rougeyron, presidente del think tank soberanista Cercle Aristote.

Origen francés certificado

Al igual que el laboratorio de virología P4 de Wuhan, ¡el antepasado de la ideología woke es un producto importado de origen francés! En efecto, a partir de los años 70, floreció en las universidades estadounidenses una corriente filosófica posmoderna, la French Theory, inspirada en las obras de la pareja existencialista Sartre y Simone de Beauvoir, así como en los pensadores de la "deconstrucción" Foucault, Deleuze, Derrida, Lyotard y otros.

Por tanto, los filósofos franceses pueden reclamar legítimamente la paternidad (¡o maternidad!) de una teoría que vuelve a Francia como un boomerang tras su americanización en los campus.

Los nuevos Guardias Rojos

La palabra woke, derivada del argot afroamericano, se extendió por el Atlántico en el contexto histórico de la lucha por los derechos de los negros. El término se refiere a estar alerta ante todo tipo de discriminación contra las minorías étnicas y sexuales.

Como sabemos, los partidarios del wokismo muestran una hostilidad radical que muy pronto se convierte en histeria contra sus oponentes, e incluso contra quienes simplemente expresan una opinión considerada desviada.

Uno de sus principales objetivos es erradicar de la educación lo que denominan eurocentrismo. Según la Teoría Crítica de la Raza (TCR), los programas educativos, incluidas las matemáticas, perjudican a las minorías en beneficio de la clase blanca dominante. Por tanto, el contenido de los cursos y la evaluación del rendimiento deben adaptarse en función del origen étnico de los alumnos.

El creciente éxito de esta ideología en las universidades estadounidenses está teniendo las consecuencias más desconcertantes. Un profesor de la UCLA (California) fue suspendido por negarse a dar notas indulgentes a alumnos negros supuestamente traumatizados por la muerte de George Floyd. En la Universidad Evergreen (estado de Washington), se excluyó temporalmente a los blancos para evitar que interfirieran en un debate sobre el racismo.

Se retiraron regularmente de la vista pública estatuas, monumentos y banderas del Sur, y se cambió el nombre de cientos de escuelas y calles.

Los clubes deportivos también cambiaron de nombre. Los Pieles Rojas, un famoso equipo de fútbol americano, pasaron a llamarse "Equipo de Fútbol de Washington" para no molestar a los habitantes originarios del país.

Un lenguaje totalitario

Además de utilizar una escritura inclusiva, los ideólogos de la interseccionalidad (discriminación por al menos dos motivos que interactúan) utilizan su propia jerga para describir su concepción del mundo y sus métodos de acción. Veamos algunos ejemplos de dicha jerga:

  • "no tiene gracia": expresión con la que se califica una broma que se considera que puede haber herido la sensibilidad de alguien;
  • "llamar la atención": llamar la atención del culpable sobre la transgresión cometida;
  • "avergonzar": hacer que el culpable se avergüence de su transgresión;
  • "shunning": condenar al ostracismo a quien ha cometidouna transgresión;
  • "doxing": divulgar información personal sobre un transgresor;
  • "cultura de la cancelación": el borrado de un individuo o empresa que ha transgredido las normas toleradas.
  • "apropiación": tomar prestado algún elemento de una cultura minoritaria;
  • "desencadenantes": provocar una reacción emocional negativa en personas a las que se supone discriminadas;
  • "dead naming": utilizar el nombre de nacimiento de una persona que ha cambiado de sexo;
  • "othering": lenguaje que puede hacer que los demás se sientan diferentes;
  • "daltónico": negación del color y discriminación relacionada con ello;
  • "privilegio blanco": los nacidos con piel blanca heredan una serie de ventajas inmerecidas, independientemente de su situación social;
  • "racismo sistémico": los blancos son inherentemente culpables de racismo, que intentan perpetuar a pesar de la ley. Este concepto fue retomado por el propio Joe Biden en su discurso inaugural, en marcado contraste con su predecesor demócrata Barack Obama, que denunció el activismo woke durante y después de su presidencia.

Marx no es woke

Desde su punto de vista marxista, Loïc Chaigneau insiste en la oposición entre la ideología woke y los presupuestos universalistas del materialismo dialéctico e histórico, aunque ambos impliquen hacer borrón y cuenta nueva del pasado.

En su opinión, el woke, ese "idealismo disfrazado de postmarxismo", no ha conservado nada de las doctrinas de Hegel y Marx. Al contrario, sus defensores posmodernistas de "izquierdas" proclaman el fin de los "grandes relatos" y ven en el capitalismo un horizonte insuperable.

De hecho, "el intelectual de izquierdas recae en el subjetivismo del liberalismo libertario, alejado de los crasos problemas de clase". Invitado a aparecer en las mejores páginas de las revistas del corazón, evita cuidadosamente cualquier crítica al imperialismo y al capitalismo "con el pretexto de que es imposible decir de ellos otra cosa que no sean elementos dispares y marginales nunca constituidos en clases objetivas: el sexo, el género, la raza, el animal...". Esta pretensión de actuar para cambiar las mentalidades, sin tener nunca en cuenta la realidad material de los individuos que elaboran estas representaciones, no le cuesta nada al gran capital.

"Bajo la apariencia de ser emancipador, el discurso de la interseccionalidad —sigue diciendo— acaba por esencializar las relaciones sociales". Una cantante negra "puede afirmar ser víctima de múltiples opresiones y discriminaciones, pero eso no le impide llenar salas de conciertos, aparecer en numerosos programas de televisión, haber crecido en el regazo del lujo, etc.". Al mismo tiempo, las personas de clase trabajadora son consideradas privilegiadas porque su piel es blanca y, en contra de toda racionalidad, "cualquier hombre blanco que hable de racismo es inmediatamente considerado ilegítimo porque no podría razonar objetivamente sobre su condición".

Lejos de trabajar por la emancipación de los trabajadores, la izquierda libertaria se revela como aliada objetiva de la derecha neoliberal y globalista, lo que explica que el Open Society Institute del multimillonario George Soros financie, entre otras fundaciones supuestamente filantrópicas, asociaciones que promueven la interseccionalidad.

¿Es inmune Europa?

En 2014, "ABCD de l'égalité" [El ABCD de la igualdad], el programa de enseñanza propuesto en Francia por la ministra Najat Vallaud-Belkacem para combatir el sexismo y los estereotipos de género, fue acusado de promover la "teoría de género", pero sólo siete años después surgió un debate público sobre el wokismo en la universidad, tras la suspensión y puesta bajo protección policial de Klaus Kinzler, profesor de Ciencias Políticas en la universidad de Grenoble, acusado de "islamofobia".

El año pasado, el ministro de Educación Nacional, Jean-Michel Blanquer, creó un Observatorio Republicano para luchar contra la cultura wokista y anulista.

Así pues, diversas sensibilidades políticas convergen en una crítica bien argumentada del wokismo, que parece indicar que Francia posee una inmunidad cultural que le confiere cierta resistencia frente a un virus que prospera en las sociedades anglosajonas neoliberales y comunitaristas.

Pero hay algunas señales de alarma preocupantes: las Facultades de Ciencias Políticas ya ha adoptado la escritura inclusiva, el gran diccionario Robert ha validado la escritura inclusiva y Sandrine Rousseau despotrica a diario en los medios de comunicación...

Lo más urgente que se impone para combatir el virus y evitar que se extienda la epidemia es descifrar cuidadosamente la novolengua que está gente está creando. Denunciarla y, obviamente, evitar siempre emplearla.

© Polémia

 

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