Nuestra portada. El famoso Salón Pompadour en el palacio del Eliseo de Paríos. A la izquierda, tal como era antes. A la derecha, tal como lo han dejado los Sres. Macron, ese parangón de pareja woke. El garabato del fondo parece ser un Miró.

N.º 3 . El inmundo mundo woke

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¡Woke! ¡Woke!... Suena como un ladrido, y en realidad lo es. A él —a lo que se juega en el inmundo mundo del wokismo— es a lo que dedicamos este N.º 3 DE NUESTRA REVISTA EN PAPEL que acaba de salir.

Éstos son sus artículos.

 

Sertorio

Cuestión de género

“Si la mujer no existe, si es un simple rol importe por una sociedad represora y machista, ¿qué justificación tiene el feminismo?”, se pregunta Sertorio, contemplando el caso de Irene Montero, la inefable (ex) ministra española de Igualdad, quien ha llegado a declarar que las mujeres no existen y que cualquiera que se considere mujer lo es.

 

 

Alain de Benoist

La “ideología de género” contra el sexo

En una apasionante entrevista de Nicolas Daugier, Alain de Benoist se interroga sobre esa curiosa ideología que, por un lado, pretende defender a muerte la naturaleza (son “veganos”, “ecologistas de izquierdas”, etc.) mientras que, por otro lado, pretende que el individuo, como si se creara a sí mismo, no le debe nada a la naturaleza. Se origina así un fantasma de autoengendramiento que constituye, en realidad, una profunda negación del sexo.

 

Javier Ruiz Portella

La ideología de género y la democracia líquida

“¿La verdad? —se pregunta Michel Foucault—.  ¡Una ficción! ¿El hombre? ¡Un espejismo! ¿Las normas sociales? ¡Una camisa de fuerza!”. O lo que es lo mismo, comenta Portella: “la norma última: la norma de la ausencia de normas, la norma de lo anormal”. A partir de ahí, a partir de esta gran Nada en la que todo se disuelve y vuelve líquido, insustancial, todo lo demás. Incluida, en el campo de lo político, “la democracia líquida”.

 

 

Brett Sinclair

Siete signos del virus woke

Como si de una enfermedad se tratara, Brett Sinclair enumera y analiza los siete síntomas que caracterizan al “virus woke”:

Son los siguientes: petulancia, falta ce introspección, cólera a flor de piel, ateísmo nihilista, deshonestidad, egocentrismo, depresión (acompañada de baja autoestima y ansiedad). Cada uno de ellos, y en particular el último, es objeto de detenido estudio y reflexión.

 

François Bousquet

¿Por qué los woke son tan rematadamente feos?

 Nadie lo suele analizar, pero la cosa es indudable: “Nunca he visto gente tan ostensiblemente fea”, afirma François Bousquet. Es evidente, basta abrir los ojos. Pero ¿por qué? Porque, para ellos, responde Bousquet, la fealdad es un proyecto político. La exhiben como una especie de bandera negra.

 

Artículo ilustrado con estas imágenes

 

 

Johan Hardoy

El gran escritor Laurent Obertone arremete contra el feminismo y el wokismo

Ampliamente conocido en Francia, el escritor Laurent Oberone ha publicado un ensayo cuyo provocador título es Razonablemente sexista. Poner a los hombres y mujeres en su sitio, aquí analizado por Johan Hardoy. En él emprende la abierta defensa del “hombre blanco heterosexual”, actualmente vilipendiado y cuya virilidad es considerada tóxica y arcaica.

 

Berta G. De Vega

Adultos blandengues y nenes mimados

Padres que llevan la mochila al niño hasta la puerta del colegio, más padres que piden que no se premie a los mejores de la clase porque los demás  pueden traumatizarse, más padres que les hacen los deberes a los niños después de haber consultado a otros padres en los grupos de WhatsApp. El resultado es obvio: niños blanditos, hiperprotegidos y poco resolutivos.

 

 

Documento de consentimiento de relaciones sexuales

A petición de numerosos lectores, nos complace publicar en formato papel el “Documento de consentimiento de relaciones sexuales” que, hace tiempo, EL MANIFIESTO ya puso, on line, a disposición de sus lectores. Cumplimentando dicho documento (que ahora basta recortar y guardar en el bolsillo), podrán nuestros lectores varones evitar los riesgos de ser perseguidos judicialmente a raíz de sus coyundas eróticas, que les deseamos tan abundantes como dichosas.

 

José Javier Esparza

Mussolini, amante volcánico

Se cuentan por centenares —o por miles, dicen algunos— las amantes que Mussolini, esa fuerza de la naturaleza, conoció a lo largo de su tumultuosa vida. No de todas ellas, por supuesto, nos habla aquí José Javier Esparza. Sólo de las que realmente contaron en su existencia. Desde Rachele, su esposa, hasta la aristócrata judía y gran intelectual Margherita Sarfatti, con la que compartió los momentos más álgidos de su vida política, pasando por supuesto por Clara Petacci, que caería junto con él en 1945.

 

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