Las cascadas más espectaculares del planeta

Y el agua se convierte en arte

No se trata del agua de ninguna "instalación", de ninguna fuente. Se trata del agua, por el contrario, más natural, más suya, menos domesticada, más salvaje, más enfurecida y a la vez más retenida, que imaginarse pueda. Se trata del agua de las cascadas más colosales del mundo. El agua que, abismándose desde las alturas, convierte el misterio de su presencia —sin utilidad, sin explotación, sin domesticación, sin rentabilidad…— en belleza.

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No se trata del agua de ninguna “instalación”, de ninguna fuente. Se trata del agua, por el contrario, más natural, más suya, menos domesticada, más salvaje, más enfurecida y a la vez más retenida, que imaginarse pueda. Se trata del agua de las cascadas más colosales del mundo. El agua que, abismándose desde las alturas, convierte el misterio de su presencia —sin utilidad, sin explotación, sin domesticación, sin rentabilidad…— en belleza.

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