La ley encelada

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Ocho leyes, ocho, son las que lleva en su sufrida espalda la Educación de nuestro país con la aprobación de la última de ellas hace unos días. Ocho leyes educativas desde 1970, aprobadas sin contar con el consenso de la oposición y, lo que es más grave todavía, sin la opinión y participación de la comunidad educativa.

Para cualquier gobierno, en especial aquellos con tintes mesiánicos que se erigen como sociales y progresistas, la educación es el pilar y motor básico para la sociedad. Me pregunto: ¿qué clase de educación? Porque el último disparate únicamente hace hincapié en una educación sectaria e ideológica al servicio del marxismo cultural que están imponiendo al conjunto de la población. Y qué mejor manera que llevarlo a cabo desde sus bases, creando así al futuro ciudadano-tipo que, a los 18 años, si no antes, se convertirá en súbdito del poder al depender su futuro personal y personal del voto que deposite en la urna.

¿Dónde comienza este esperpento de leyes educativas? Salvando la Ley General de Educación (LGE), del ministro Villar Palasí, la Ley Orgánica por la que se regula el Estatuto de los Centros Escolares (LOECE), de 1980, durante el gobierno de UCD, incluso la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE), de 1985, esta última del PSOE, el despropósito, dislate, sandez, necedad y contrasentido comienza en el año 1990, con la Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE).

El acabose comienza con esta ley del año 90, que supone otorgar a las Comunidades Autónomas un enorme poder en la redacción de los contenidos escolares. Dicho de otro modo, pasar de un currículo nacional, en el que todos los alumnos estudien lo mismo, a 17 currículos sesgados y diferenciados conceptual e ideológicamente. Aparte de lo anterior, introduce la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), que más bien debería llamarse Educación Sinsentido pero Obligatoria. Sin ir más lejos, el que esto escribe es víctima de esta ley y, día sí, día también, lucha por dejar atrás la ignorancia impuesta por el sistema y alcanzar la luz.

Tras el intento del Partido Popular en 2002 de imponer una nueva Ley, la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE), sin tiempo material para su aplicación, fue nuevamente el PSOE, esta vez con Zapatero, quien aprobó el antepenúltimo escalón para alcanzar una enseñanza de “calidad” en nuestro país: la Ley Orgánica de Educación (LOE) de 2006.

Si pretendían una ley al servicio de todos, se columpiaron, pues a partir de entonces comienza la intensa carrera de jugar con la educación para hacer política a cualquier precio. Un peligroso embroque entre educación y política que, al alimón, han llevado a cabo tanto unos como otros.

Será la ley socialista la que margine la religión, pasando de obligatoria y evaluable a voluntaria y no evaluable. Por supuesto, se sacaron de la chistera una maravillosa asignatura que sustituyera el conocimiento de la historia de la religión que ha cimentado nuestra civilización, la educación para la ciudadanía y los derechos humanos. Esta sí evaluable y obligatoria porque, ¿qué mejor que crear ciudadanos afines a través de la educación? Y si esos futuros ciudadanos pueden pasar de curso y titular con materias suspensas, mejor que mejor.

La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, de 2013, obra del PP, intenta recuperar tanto el papel de la religión como las pruebas externas de evaluación o reválidas. En esencia, pretendía que el alumnado fuera valorado en función del conocimiento y las competencias adquiridas, premiando el esfuerzo y el conocimiento. No tuvo tiempo de pisar la plaza siquiera, no pasando de corrales.

En su lugar salió la Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación, la LOMLOE, nos han vuelto a imponer una educación sectaria y partidista en que los máximos perjudicados serán los propios alumnos. Pa mear y no echar gota. Juzguen ustedes mismos.

La ley basa sus líneas en la defensa a ultranza de la educación pública, a la par que comienza una persecución sistemática hacia la educación concertada. ¿Libertad y derecho de los padres a elegir la educación para sus hijos? Más bien, encauzamiento de todo hijo de vecino hacia una única educación, aquella al servicio del poder.

El español deja de ser lengua vehicular en detrimento del resto de lenguas cooficiales de nuestro país. Si ahora apenas nos entendemos, ¿cómo hacerlo cuando aquellos ciudadanos de la periferia no sepan hablar más que vascuence, catalán o gallego?

El Estado únicamente es responsable de no más del 50% de los contenidos mínimos del currículo escolar en las CCAA con lengua cooficial; no más del 60% en el resto. Es decir, tendremos 17 maneras de estudiar y comprender la Historia de España, la Literatura o la Filosofía. Porque las ciencias exactas, mál que les pese, son como son.

Continúa la persecución a la religión y, además de la Educación de Nuevos Ciudadanos al Servicio del Régimen Socialcomunista, perdón, educación para la ciudadanía, aparecen otras como cultura de las religiones (¿también la religión cristiana?), historia de la democracia a través de la perspectiva de género (¿esto qué es?), la defensa del planeta y un largo etcétera de insensateces.

Con lo anterior creo que no es necesario seguir dando motivos para que la sangre hierva y observar cómo, dentro de no mucho, nuestra sociedad tendrá miles de borregos titulados, y ya saben, oveja boba, por donde va una, van todas. La pregunta que cabría hacerse es, ¿hacia dónde va la primera?

Tratemos de responder en términos taurinos

Se lidiarán 8 bravas leyes educativas, 8, para el único espada “España”. Los astados proceden de las ganaderías que a continuación se enuncian: con divisa roja y negra, y hierro de yugo y flechas, el morlaco LGE; procedencia del anterior, pero con menor trapío, LOECE; LODE, LOGSE y LOE portarán divisa roja y blanca y rosa y puño como distintivo; con divisa azul, LOCE y LOMCE, gaviota como seña. Por último, divisa morada y roja, LOMLOE, marcad a fuego, la hoz y el martillo.

He aquí el resumen de lo lidiado:

LGE, 1970: bravo, creciéndose en el castigo, puso en aprietos al espada para poder cortar los apéndices.

LOECE, 1980: toro ido a menos. Pitos.

LODE, 1985: rajado en tablas, buscaba la querencia. Abucheos.

LOGSE, 1990: toro cojo, bizco de cuerna, sin trapío ni hechuras. ¿Cómo han aprobado esto? Aún así, boyante, de muy fácil toreo. Dos orejas y el rabo con el mínimo esfuerzo. ¡Bravo!

LOCE, 2002: antes de salir, señal de la cruz. Cierta dificultad con el capote, tras la puya se somete. Nada reseñable.

LOE, 2006: nos recuerda al cuarto. Toro de carretón. El espada hace lo que quiere, como quiere, y el público le otorga ¡hasta una pata!

LOMCE, 2013: la presidencia lo devuelve porque no le gusta su divisa.

LOMLOE, 2020

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