Cambio gatopardesco de ciclo

Feijoo es un hombre que tiene la obsesión economicista

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La demoscopia anuncia un holgado triunfo pepero en Andalucía, como anticipo de un ‘cambio de ciclo’ político. Que, en caso de producirse, se desenvolvería al modo gatopardesco, según el célebre consejo de Tancredi a su tío Fabrizio: «Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie».

Los ingenuos no deben olvidar que el PSOE, refundado en Suresnes por la CIA, es el partido elegido por el reinado plutocrático mundial para promover todas las transformaciones sociales y económicas necesarias para el desahucio de España, garantizando además

La ‘paz social’: el pasivo sometimiento de la población a los intereses del Dinero

la ‘paz social’ (es decir, el pasivo sometimiento de la población a los intereses del Dinero). Ahora bien, que el PSOE sea el partido de Estado no significa que deba gobernar formalmente siempre.

De vez en cuando, para mantener la ilusión de la alternancia política, se permite que gobiernen nominalmente los ‘conservadores’, para que cierren el grifo del despilfarro económico, que a los socialistas les gusta dejar abierto mientras se corren sus juergas. Pero con la condición de que sólo se ocupen de los ‘reajustes económicos’, conservando (pues para esto son ‘conservadores’) todos los desmanes que perpetran los socialistas.

No cabe ninguna duda de que el gallego Feijoo (que es llano y no agudo, aunque pretenda que le acentúen el apellido) es una persona idónea para protagonizar uno de estos cambios gatopardescos que, de vez en cuando, se orquestan, para que no se deprima el votante de derechas. Feijoo ya ha anunciado que no va a modificar la ley del aborto (ni la vigente ni la que viene), utilizando la excusa banal (pero de una ‘banalidad del mal’) de que «esos debates engordan a Vox» y «desplazan al partido del centro». Por lo demás, en su imposición de restricciones irracionales para forzar la inoculación de terapias génicas experimentales ha probado ser un jenízaro sistémico al estilo de Trudeau. Nadie puede dudar, pues, de que es un hombre pintiparado para ese cambio gatopardesco que se orquesta. Porque, además de asumir la agenda que le exige el reinado plutocrático mundial, Feijoo es un hombre que tiene la obsesión economicista.

En su Discurso sobre la situación de Europa, Donoso lanzaba una diatriba feroz contra los conservadores, por pensar que la preocupación economicista bastaría para mantenerlos en el poder. Y advertía que la ‘cuestión económica’, siendo importante, debe ocupar un lugar subalterno en la jerarquía de preocupaciones políticas; encumbrarla por encima de las que son de veras prioritarias, lejos de vencer el peligro de la expansión del socialismo, no hace sino darle vigor, porque el socialismo es hijo del economicismo, «como el viborezno, que nacido apenas devora a su madre, es hijo de la víbora».

Para eso se concede de vez en cuando la posibilidad de gobernar nominalmente a los conservadores: para dar vigor a los socialistas, cuyos desmanes dejan intactos. Así ocurría en tiempos de Donoso y así ocurrirá en este cambio gatopardesco de ciclo que tanto ilusiona... a los ilusos.

© ABC

 

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