El cándido candidato

La derecha nunca podrá desempeñar en el Régimen del 78 otro papel que el de chacha encargada de limpiar los vómitos de su señorito.

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Me gustaría explicar, a la luz (o a las tinieblas) de una intervención parlamentaria del cándido candidato Feijoo (sin tilde), las razones por las que la derecha española nunca podrá desempeñar en el Régimen del 78 otro papel que el de chacha encargada de limpiar los vómitos de su señorito, el partido de Estado.

Respondía el cándido candidato a la intervención de los batasunos, señalando que nada de lo que digan tendrá a sus oídos ningún valor mientras no esté precedido «por una disculpa real a todas las víctimas» y por «una colaboración con la justicia para esclarecer los asesinatos» de la banda terrorista a la que durante décadas otorgaron cobertura. Y a continuación, para denigrarlos, los calificó de «partido reaccionario». Puedo entender que a los batasunos se les llame 'reaccionarios' del mismo modo que a mí se me puede llamar sílfide; es decir, con intención jocosa, para resaltar que son precisamente lo contrario. Pero el cándido candidato no lo decía con 'animus iocandi', sino muy serio, con ese complejito típico que convierte a la derecha en un patético hámster atrapado en la noria de su jaula, siempre en pos (siempre a rebufo) del progreso que le marca la izquierda. Que Feijoo se dedique a motejar a unos progresistas redomados y orgullosos de 'reaccionarios' (como si ser reaccionario fuese un crimen nefando) produce mucho alipori.

Aunque no tanto, desde luego, como lo que vino después. El cándido candidato caracterizó a los batasunos como una chusma que había puesto en su «punto de mira» a muchos compañeros de su formación política que, muriendo asesinados, dejaron viudas y huérfanos. Pero, a renglón seguido, formuló una frase desquiciada, propia de una persona que ha dimitido del pensamiento lógico, o bien que padece alguna trágica distorsión cognitiva: «Yo vengo a salvaguardar el Régimen del 78, que les permite a ustedes estar aquí a pesar de todo lo que han hecho. ¡Fíjense qué grandeza!». Es decir, al cándido candidato le parece una «grandeza» extraordinaria que las personas que han tenido en el «punto de mira» a sus compañeros asesinados estén amparadas por el Régimen del 78; un Régimen que el cándido candidato está dispuesto a salvaguardar castigando cualquier «deslealtad constitucional».

Se puede ser cornudo y apaleado de muchas maneras distintas; pero poner el culo en pompa para que nos lo corneen resulta en exceso ignominioso

Se puede ser cornudo y apaleado de muchas maneras distintas; pero poner el culo en pompa para que nos lo corneen resulta en exceso ignominioso.

La derecha nunca podrá gobernar, salvo cuando de guindas a brevas le toque limpiar los vómitos de su señorito. Las masas cretinizadas pueden votar engañadas, si el partido de Estado les dice que los batasunos son unos angelitos. Mucho más difícil es que voten a un partido que señala como chusma a los batasunos y a la vez se enorgullece de sostener el Régimen que les permite vivir opíparamente a costa del erario público. A la gente, por cretinizada que esté, no le gusta comulgar con aporías y distorsiones cognitivas que son hijas penosas del complejito.

© ABC

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