Manuel Valls y Pierre Nodoyuna

En esos autos locos que son los comicios de mayo, ya tenemos un Pierre Nodoyuna, subvencionado por la gauche caviar barcelonesa y bendecido por todos los poderosos del establishment: Manuel Valls.

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Me imagino que a muchos lectores jóvenes este nombre no les sonará mucho, pero para los que ya peinamos canas Pierre Nodoyuna y su perro Patán fueron los personajes más graciosos de Los autos locos, una estupenda serie de dibujos animados de Hannah-Barbera. Pierre y su can se dedicaban a hacer todo tipo de trampas para ganar cada etapa de esa carrera infinita que era la serie. Sin embargo, pese a todas sus argucias, el villano acababa en el fracaso más lamentable y era sobrepasado por todos sus rivales en circunstancias particularmente humillantes. El acento francés del personaje y la peculiar risa de su perro eran una señal de identidad de la serie, de cuyos otros protagonistas apenas nos acordamos, ocultados como quedan por el piloto de largo gabán y bigote en punta.

En esos autos locos que son los comicios de mayo, ya tenemos un Pierre Nodoyuna, subvencionado por la gauche caviar barcelonesa y bendecido por todos los poderosos del establishment: Manuel Valls. Como Macron y como Rivera, cuenta con todo el dinero del mundo, con los mejores padrinos y con  todos los altavoces mediáticos que hagan falta.

Valls es el gran proyecto del Sistema para reconducir la deriva antieconómica que está tomando la secesión fallida del separatismo catalán.

Es el gran proyecto del Sistema para reconducir la deriva antieconómica que está tomando la secesión fallida del separatismo catalán. Para eso se ha fabricado una candidatura de importación, prêt à porter, que sea lo más ortodoxa y bien pensante posible. El candidato de los que de verdad mandan, para no dar lugar a dudas, para afirmar bien a las claras su impecable  pureza de sangre, la ha emprendido con VOX, ladrando contra el partido de Santiago Abascal con el aplauso de los pijos cosmopaletos de Ciudadanos.
Abascal debería pagarles la publicidad gratuita a Valls y Rivera. 
Cada vez que Pierre Nodoyuna habla VOX gana mil votos. Con semejantes pregoneros, Ciudadanos perderá votantes en las derechas, eso seguro, pero además va a ser bastante dudoso que los gane en las izquierdas, como maquiavélicamente creen Pierre Nodoyuna y Patán… perdón: Valls y Rivera. Puede que la Historia juegue uno de sus giros irónicos, o más bien sarcásticos, y que esos votos de la izquierda catalana que corteja este dúo acaben en la saca de VOX. Igual que los villanos de Los autos locos se pasan de listos y también de rosca, pero sin gracia, les fallan los guionistas.

Ciudadanos parece limitar su papel al de partido papelera al que se pueden tirar los principios y las ideas.

Ciudadanos parece limitar su papel al de bisagra, es decir, al de partido papelera al que se pueden tirar los principios y las ideas, sin mejor proyecto que el que marquen las encuestas para pisar moqueta y hacerse sitio en cualquier pesebre político socialdemócrata-liberal-conservador-de lo que sea, todo vale con tal de andar en la pomada. El problema que tienen es que se les ve demasiado el plumero y que van de listillos. Y así no se llega a ninguna parte. Son en partido lo que Pedro Sánchez es en individuo. No sería nada extraño que acabaran en la misma cama. Eso sí, seguro que los de  Ciudadanos acabarán cornudos y apaleados.Es el gran proyecto del Sistema para reconducir la deriva antieconómica que está tomando la secesión fallida del separatismo catalán. Para eso se ha fabricado una candidatura de importación, prêt à porter, que sea lo más ortodoxa y bien pensante posible. El candidato de los que de verdad mandan, para no dar lugar a dudas, para afirmar bien a las claras su impecable  pureza de sangre, la ha emprendido con VOX, ladrando contra el partido de Santiago Abascal con el aplauso de los pijos cosmopaletos de Ciudadanos.

No es por ser especialmente malvado, pero nada me gustaría más que ver a Valls convertido en simple concejal de la oposición de Barcelona, y a Ciudadanos con sus esperanzas frustradas y con menos diputados que Podemos. Hoy esto parece una fantasía, pero camino llevan de hacerla real. Recordemos que Valls es uno de los enterradores del antaño todopoderoso socialismo francés. Si liquidó a uno de los partidos más sólidos de Europa, ¿qué destrozo no puede hacer con ese alfeñique provinciano, con ese tinglado oportunista, con ese puerto de Arrebatacapas que es la banda de Rivera? Valls está en el crepúsculo, es como un cómico pasado de moda al que no le queda más remedio que hacer bolos en salas de fiestas cutres y en cabarets tronados. Antes de actuar él, de telonero, aparece un malabarista, eterna joven promesa del espectáculo, al que se le caen los bolos en la cabeza por intentar mantener más piezas en el aire de las que puede controlar: Rivera. El público acabará pidiendo que le devuelvan su dinero.

Esa nada ideológica y moral que tan bien representa Ciudadanos, el eterno aprendiz de PSOE.

Ya es hora de que este país deje de ser pasto de listillos y de oportunistas y pase a ser gobernado con gente con un proyecto para toda la nación, que no haga depender sus propósitos y sus ideas del viento que sopla en cada momento. En definitiva, España necesita políticos con ideas y principios sólidos. No busquen nada de eso en el llamado centro, en esa nada ideológica y moral que tan bien representa Ciudadanos, el eterno aprendiz de PSOE.

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