Pero qué habilidad para estropearlo todo, oiga

El mogollón de la derecha: nombres e ideas

A pocos días para la investidura de Zapatero como presidente del Gobierno, las aguas mediáticas bajan cada vez más cargadas en lo referente al nuevo ciclo que pretende liderar Mariano Rajoy. En ocasiones, el espectáculo mediático está consiguiendo que los oyentes, telespectadores o lectores se levanten de sus asientos con unos ánimos más propios de un hincha futbolero que de un ciudadano interesado por la res pública.

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LARTAUN DE AZUMENDI/PAGINASDIGITAL.ES
 
Se podría resumir el momento actual en dos tendencias, una que apuesta por que Rajoy presente su proyecto y que sea el partido el que lo apruebe o lo vete, y otra segunda que carga repetidamente contra el gallego deseando un cambio radical en las huestes populares.
 
Los medios viven de hacer su producto. Tengan mayor o menor influencia, siguen la línea que se trazan y, como dice el castizo, de lo suyo gastan. Son, sin embargo y si se lo proponen, capaces de hacer que la política de verdad protagonice la historia.
 
Gustará o no que Rajoy siga al frente del PP, pero el modo de que surja otra alternativa a la que ha anunciado don Mariano pasa por que un nuevo equipo de políticos populares se decida a dar un paso al frente. Esto, que resulta obvio, no está de más recordarlo. Y es que, por más que va creciendo el runrún alrededor de tal posibilidad, lo único cierto es que ninguno de los posibles rivales de Rajoy está dispuesto a salir a la palestra. No hay un solo dirigente popular con la intención, las ganas, la necesidad o la valentía de mostrarse como alternativa, al menos a día de hoy.
 
Pero éste no es el único ingrediente que precisa el futuro popular, el asunto merece un mayor fondo. ¿Por qué no se está hablando apenas de la revisión del contenido del mensaje del PP en lugar del cambio de continente? ¿Unas caras nuevas nos llevarían a soñar con una España mejor? La derecha, derrotada por segunda vez consecutiva, tiene varias vías de agua en su política que no se cierran sólo con un cambio de fotos en los despachos.
 
La opinión pública se debe más que nunca al debate que tiene que marcar la diferencia, el del terreno de las ideas, el del establecimiento de un modelo a seguir independientemente de que se ganen o se pierdan los próximos comicios. Hágase una disección de dónde está el centro derecha de este país en 2008 y póngase a los dirigentes populares ante la situación de retratarse de cara al congreso de Valencia. Después, que cada uno haga su apuesta, sólo faltaba.

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