Chávez se siente “infiltrado” por la CIA

El mundo volvió su mirada hacia Chávez cuando informó de que las FARC liberarían a cuatro ex legisladores secuestrados. La narcoguerrilla emitió un documento, haciendo constar que el proceso de libertad se debe a los esfuerzos de Chávez. El asalto al Palacio Arzobispal de Caracas y las amenazas a Globovisión restaron impacto al espectáculo de recibir en Miraflores a los rehenes. Y se sospecha que la CIA ha infiltrado a los grupos chavistas.

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A.C. DEMOCRACIA Y DESARROLLO/CARACAS
 
Chávez sufrió la derrota electoral del 2 de diciembre por haber concentrado sus esfuerzos en mediar para la liberación de los secuestrados por las FARC, descuidando la campaña por el referendo aprobatorio de la reforma constitucional. Fue una de las conclusiones de los análisis que aparecieron en medios escritos y digitales oficialistas. La liberación de Clara Rojas y Consuelo González fue solapada ante la opinión internacional por el hábil manejo que hizo Bogotá de las imprudentes y belicosas declaraciones de Chávez, especialmente las que exigían reconocimiento de la narcoguerrilla como fuerza insurgente, con un proyecto político respetable.
 
Los ojos del mundo volvieron su mirada hacia el gobernante venezolano cuando éste informó al ministro francés de Relaciones Exteriores, de visita en Caracas, a principios de febrero, que las FARC liberarían a cuatro ex legisladores secuestrados. Los familiares se trasladaron a Caracas y se les pidió esperar confiados en la liberación. Con libreto de película de suspense, se fueron haciendo, durante varios días, anuncios que concentraron en Caracas a numerosos corresponsales de prensa para estar presentes a la llegada de los rehenes, traídos como en ocasión anterior, por el ministro Rodríguez Chapín, quien dio tratamiento de camarada al jefe del grupo guerrillero que los entregó, y por la senadora Piedad Córdoba.
 
En cadena nacional de radio y televisión, muy breve por sufrir una amibiasis, según después explicó, el presidente confraternizó con los ex parlamentarios y sus familiares. Las FARC emitieron un documento, haciendo constar que el proceso de libertad se debe a los esfuerzos del presidente Chávez. De nuevo, el líder de la revolución convertido en protagonista de un evento aplaudido por todos a quienes angustia la violencia en Colombia.
 
Fue noticia de primera página, compartida con el asalto al Palacio Arzobispal, por una horda de chavistas que penetraron violentamente en las oficinas donde despacha el cardenal Urosa y, frente a las cámaras de televisión, la líder del grupo, Lina Ron, acompañada de tres diputados y representantes de numerosos grupos revolucionarios, declaró que los objetivos actuales de la revolución son la Iglesia, las organizaciones empresariales y Globovisión, la televisión de noticias que mantiene una línea editorial crítica.
 
Los manifestantes rindieron homenaje a Héctor Serrano, quien falleció en la madrugada del domingo 24 mientras colocaba un explosivo en la sede de Fedecámaras, la asociación nacional de los empresarios. Serrano portaba credenciales de funcionario policial, y la señora Ron pidió que se le considerara como un mártir, "porque murió luchando contra el imperio". Como noticia de primera página compitió también una manifestación de grupos chavistas frente a Globovisión, donde hicieron público un manifiesto de acusación a la cadena y a los medios privados de ser "instrumentos del aparato ideológico del capitalismo".
 
Chávez, sorpresivamente, intervino en La Hojilla, el espacio televisivo emblemático de la revolución, afirmando que “sospechaba la infiltración por la CIA de grupos chavistas”, pues no se explica que, mientras "nosotros conducimos una operación internacional de alto impacto", grupos anárquicos distraigan la opinión con actividades y consignas fuera de lugar. La infiltración de la CIA en el disco duro de la revolución bolivariana es el nuevo problema de Chávez.

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