Realismo racial

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El concepto de realismo racial acuñado por la Alt Right norteamericana ha sido uno de los más denostados por la cursicracia.

Es una idea muy simple: una determinada raza produce una determinada cultura.

¡Escándalo!

Los hechos ocurridos hace algunos días en el barrio de Vallecas, en Madrid, vienen a ser la confirmación empírica (como si no hubiera suficientes ya) de la gran verdad que explica el realismo racial.

Varones de origen latinoamericano, nacidos YA en España, una nación europea occidental, con un Estado del bienestar muy desarrollado, con una tasa de criminalidad muy baja, con una cultura de las armas —de ciudadanos portando armas por la calle, ya sean blancas, contundentes, o de fuego— igual a CERO...  replican en España un tipo de organización social (marginal, delictiva, pero organización social al fin y al cabo) idéntica a ciertas organizaciones sociales (etológicas, podría decirse) que pueden encontrarse en Centroamérica o en el Bronx. Cuando el medio ambiente en España nada tiene que ver con el de Centroamérica o el del Bronx. Y lo cierto es que el medio ambiente del Bronx, tampoco tenía, en su día, hasta cierto momento en que fue demasiado tarde, nada que ver con el de Centroamérica.

Las bandas de latin kings que actúan en Europa, enfrentándose entre ellas o violentando a la población autóctona, le están dando la razón de una manera muy generosa a Jared Taylor, uno de los más importantes defensores del realismo racial.

Está claro que si el medio ambiente no cuenta nada en la generación de este tipo de bandas, lo que tiene que contar es la genética de sus miembros.

¿No será que estos hellholes y shitholes del Tercer Mundo de los que habla Donald Trump lo son, no debido al colonialismo europeo o al imperialismo yanki, sino a los usos y costumbres de la población local?

¿No será que buena parte de la inmigración que llega a Europa procedente de dichos lugares quiere reproducirlos aquí?

¿No será que buena parte de la inmigración que llega a Europa procedente de dichos lugares no sólo no tiene la menor intención de huir de esos infiernos, sino que quiere, consciente o inconscientemente, reproducirlos aquí?

El hecho de que estos sucesos, para más inri, estén aconteciendo en barrios obreros como Vallecas, martirizando a vecinos trabajadores y honrados, mientras que no suceden en La Moraleja, incide aún más en esas ideas de la ultraderecha de que la elite globalista quiere destruir a la clase obrera occidental convirtiéndola en una masa de subhumanos.

Si las razas son una construcción social (particularmente la raza blanca), ¿por qué se celebra que los blancos se vayan convirtiendo en minoría en su propia tierra?

¿Están justificadas las prisas de Donald Trump en construir el Muro del Río Grande, considerándolo un asunto capital?

¿Por qué personas no particularmente atractivas, no particularmente inteligentes y que dependen del Estado del bienestar para criar a sus hijos, tienen tanta prole? ¿Desconocen los métodos anticonceptivos? ¿No hay un enorme componente de ego —tanto tribal como individual— en ese asunto? 

¿Estaba equivocado Darwin y, en realidad, no existe tal cosa como la supervivencia del más apto, sino, más bien, la supervivencia del que más se reproduce, independientemente de su aptitud?

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