¿Llegó la hora de Vox?

Sin presencia casi y totalmente desterrado al silencio mediático (la muerte civil) por designio del PP. A pesar de ello, y dada la perseverancia de sus impulsores, las encuestas le otorgan ya una intención del 3% de los votos. El crecimiento de su afiliación está siendo exponencial, sobre todo en Barcelona, Madrid y Murcia.

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De lo que se trata ahora es de valorar las actitudes y acciones que van a desarrollar los excluidos del “Camarote de los Hermanos Marx”. Vayamos por partes, como diría cualquier doctorando.

Como cuestión previa, quede establecido que a ninguno de los “vencedores”, Sánchez y su compota de verdulerías, les importa un comino España y sienten un indisimulado desprecio visceral por sus ciudadanos. Es decir, por todos nosotros. Su única motivación es el provecho personal y, en su defecto, el tribal. Un “sí se puede” con ritmo Els segadors, Euzko gudari y la Internacional. Arco–Iris y estrellitas cubanas. El desastre que van a generar les deja sin cuidado: ni siquiera es un término de su ecuación. Harán cuanto esté en su mano, y es mucho instrumento el que ahora tienen, para prolongar lo más posible su permanencia en el poder. Un año largo o dos, como mínimo (cuando se desprecia la ley y se la tiene como simple apéndice instrumental, cualquier excusa es posible para darle el salto de la “garrocha”). El precio a pagar les resulta indiferente: dispararán con “pólvora del rey”. Retribuirán sobradamente a cuanto chantajista sea menester. Moncloa sí paga traidores. Y son los mayores expertos en “caciquismo”, “dependencia clientelar”, “vasallaje remunerado” y “sensiblería ñoña” con sus tiernas lagrimitas de cocodrilo. La Expo sevillana de González y el Plan “E” de Zapatero son ejemplos claros. Pura esencia del “populismo” de alpargata. Tras de mí el diluvio. Ese es el único principio (y final) que se les conoce. ¡Y ni eso es seguro!

¿Qué queda enfrente?

Para empezar el Partido Popular, o lo poco que va resultando ser. Servil continuador del “zapaterismo”, el populismo popular y terminal ya ha cumplido su papel en esta farsa: entregar una España maniatada a sus enemigos, interiores y exteriores. Sin haber dicho nunca una sola verdad, ha sido capaz de desmantelar en gran medida a la “clase media”, atacar ferozmente la familia, negar e impedir cualquier sueño de futuro a nuestra juventud, consentir y financiar el golpismo catalán, balear y valenciano, rendirnos humillados ante la ETA y sus progenitores vascos y navarros, y reducirnos al papel de doncellas uniformadas al servicio de la aristocracia europea. Su balance no puede ser más abrumador. Y el “alibi” o atenuante de su presumida gestión económica, no pasa de ser una broma de mal gusto: recibió España con una deuda externa del 40% del PIB y la devuelve con una de más del 100%. ¡Como para depositar esperanzas en esa banda! ¡Son el pecio de un pasado innoble! Una pesadilla del recuerdo.

En segundo lugar está Ciudadanos, con crecimiento y encuestas a favor, perdidos en el torbellino del querer y del deber. Alma socialdemócrata y ansia útil liberal. Una contradicción de difícil solución. Eso les lleva a demasiadas vacilaciones y a errores tácticos y estratégicos. Cataluña es España, pero el 155 no, al principio. Luego 155 si, pero muy limitadito y sólo para convocar elecciones. Después pido 155 extendido, pero no secundo las querellas contra los golpistas. Más tarde rompo con Rajoy en Cataluña, pero sólo un poquito. Y lo sigo apoyando en España. Voto a favor de los Presupuestos, pero pido que dimita el Presidente. Me trago con embudo los privilegios insultantes vendidos al PNV a cambio de sus cinco monedas. No avalo la moción de censura, pero exijo que haya elecciones anticipadas. No pido la devolución de esas monedas porque ya lo dice Santa Rita. Mientras, sigo sosteniendo a Susanita con sus EREs. Una confusión mental imposible de seguir. A no ser que deduzcamos que tampoco alberga proyecto de futuro alguno para España. ¡Que es lo más probable! Un Partido “líquido” (Bauman) que no aspira por tanto a poder volar nunca. Para ellos, Ícaro era un iluso. Quizás con razón. Pero no levantan ilusión, salvo en quienes quieran refugiarse en el mal menor (¡una mera falacia de perdedores!, ¡un pésimo cálculo de control de daños!). Le faltan aún demasiados hervores. A pesar de sus prisas. ¡Tan fallidas!

Y ahora está VOX. Sin presencia casi y totalmente desterrado al silencio mediático (la muerte civil) por designio del PP. A pesar de ello, y dada la perseverancia de sus impulsores, las encuestas le otorgan ya una intención del 3% de los votos. El crecimiento de su afiliación está siendo exponencial, sobre todo en Barcelona, Madrid y Murcia. ¿A qué se debe esto? La respuesta es muy sencilla. Se debe a su acción decidida y a la exhibición de unos principios. No ha dudado, pese a su insolvencia económica, en encabezar casi en solitario la acción judicial contra el golpismo catalán liderando un grupo de letrados altruistas. Tampoco sufre pudor ni complejo alguno en pregonar sus valores: España primero (frente a las Autonomías y frente a la Unión Europea des–soberanizadora, frente a la invasión inmigrante y frente al chantaje islamizante), la libertad del individuo tan amenazada por el hipercontrol y la hipervigilancia, la protección de la vida, la familia, el libre mercado de dimensión humana, la libertad de pensamiento, la inviolabilidad de la propiedad privada amenazada constantemente por el afán confiscatorio de Hacienda, el derecho a la herencia, el derecho a la iniciativa personal asfixiado por la hiperregulación, la prioridad absoluta del Estado de Derecho y de la independencia judicial, y el firme propósito de impedir que los partidos políticos sigan adueñándose y secuestrando el Estado y vuelvan a reducirse a su dimensión básica: ser instrumentos expresivos de la ciudadanía. Así de simple. Y de revolucionario en el actual estado de podredumbre y de degradación.

Estos son los mimbres. El cesto pinta mal. Y para traer agua de la fuente, mucho peor. Todas las fotografías que quieran hacerse hoy de las relaciones de vigor entre unos y otros, han quedado ya obsoletas. Las transformaciones y cambios que van a ocurrir en los próximos largos meses van a borrar todos los dibujos en la arena que hoy creemos conocer.

Pero de algo sí estoy seguro, la presencia y el peso específico de VOX en la lucha por preservar España, se va a incrementar de forma espectacular. Además de por sus propios esfuerzos y de por sus méritos aglutinadores de muchos españoles no resignados a la desaparición de nuestra patria, de nuestra sociedad, de nuestra cultura y de nuestra civilización, va a contar con un factor exógeno y tóxico. La ingeniería político–mediática de Moncloa va a propiciar con todos sus medios el crecimiento de VOX. Para erosionar cuanto sea posible a Ciudadanos y al residual Partido Popular. Pura simetría de la “Operación Podemos” que se realizó, con éxito, durante la etapa Soraya-Mariano, para laminar al PSOE. La política toda es así. Sus reglas se cumplen siempre. Fraccionar al enemigo es un principio básico. Encastillarse en los propios aromas del ombligo y mirar para otro lado, sólo certifica ignorancia y garantiza derrota.

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