Enmienda 2 Eugenio Nasarre: más apoyo a la familia

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ENMIENDA DE EUGENIO NASARRE A CAPÍTULO FAMILIA
 
El texto del epígrafe VI.2 queda redactado de la forma siguiente.
 
 
VI.2 La familia en el siglo XXI
 
 
138.- La sociedad del siglo XXI tiene que dirigir su mirada hacia la familia, porque es la base para construir una sociedad más humana. No sólo es la unidad básica de la vida social sino la institución mejor para la promoción de la autonomía personal en libertad y el fortalecimiento de la cohesión social.
 
139.- De acuerdo con nuestra concepción del ser humano y de nuestra forma de entender una sociedad libre y abierta la política no puede imponer cómo deben vivir las personas. A la política compete únicamente promover las condiciones básicas que permitan a cada uno hacer realidad su proyecto personal de vida y ayudar, en especial, a aquellos que contribuyen a realizar funciones que son esenciales para la sociedad.
 
140.- La vida familiar es el camino preferido por la gran mayoría de la población para realizar sus proyectos personales de vida. La mayor parte de los jóvenes que desean construir una familia no quieren verse ante la alternativa de tener que elegir entre su desarrollo o carrera profesional y su proyecto de vida familiar. Desean conmpartir sus proyectos basados en la autonomía personal, pero quieren realizarlos en colaboración. Crear las mejores condiciones para que ese deseo pueda convertirse en realidad debe convertirse en objetivo prioritario de los poderes públicos.
 
141.- El tipo de sociedad en la que vivimos no favorece la función transmisora de la vida de la familia, porque la sociedad no valora suficientemente la maternidad como un bien social y porque la crianza y educación de los hijos está llena de obstáculos profesionales, sociales y culturales. Quien opta por tener hijos asume con ellos una responsabilidad y unas obligaciones de las que no se puede sustraer. Pero también la sociedad contrae unas responsabilidades con las familias que tienen hijos. Y debe ayudarles para que las familias puedan realizar su misión de contribuir a que sus hijos crezcan y se hagan personas independientes, responsables y dispuestos a la colaboración.
 
142.- España es uno de los países de Europa que menos gasto social destina a las políticas de familia. Es urgente diseñar políticas de apoyo a la familia y de promoción de la conciliación de la vida familiar y laboral y, en particular, atender a las necesidades de las familias con mayor número de miembros, las que tienen hijos con discapacidad y las que se encuentran en situaciones de carencia o especial necesidad, que las hacen más vulnerables.
 
143.- La cultura jurídica universal reconoce al hombre y a la mujer el derecho a casarse y, así, fundar una familia. Defendemos que el matrimonio, unión entre un hombre y una mujer, establece un régimen de derechos y obligaciones, basado en la igualdad de los cónyuges, que constituye un ámbito idóneo para la responsabilidad compartida entre la madre y el padre para el nacimiento y educación de sus hijos. Nuestra concepción de la familia es que incluye a todas las generaciones: padres e hijos, abuelos y nietos, unidos por los vínculos de parentesco.
 
144.- La familia, por tanto, es una institución merecedora de una protección jurídica específica, que respete sus rasgos esenciales y establezca el marco jurídico adecuado para que pueda desempeñar, en un espacio de libertad y solidaridad, sus responsabilidades de transmisión de la vida, crianza y educación de los hijos y cuidado de sus miembros. El Estado, como último garante de los derechos y libertades fundamentales, ha de asumir en su ordenamiento jurídico la protección jurídica que conviene a la familia.
 
145.- Somos decididos partidarios de impulsar políticas que faciliten y fomen la corresponsabilidad familiar y laboral. Su principal objetivo debe consistir en poner en marcha medidas que ayuden a las familias a compaginar su tiempo entre trabajo y responsabilidades familiares y evitar la discriminación negativa de quienes apuestan por tener hijos. Muchas familias, en las que ambos cónyuges trabajan, se ven obligadas a renunciar, sin desearlo, a tener más hijos ante las dificultades de la conciliación. La maternidad no puede estar penalizada en la sociedad del pleno empleo. Todo lo contrario: debe estar protegida y apoyada.
 
146.- Creemos que no puede haber crecimiento sostenido, ni cohesión y estabilidad social, ni solidaridad, si la familia no desempeña adecuadamente sus funciones. La familia es el agente más poderoso de la solidaridad intergeneracional. No pueden existir políticas de rentas y fiscales justas si no se tiene en cuenta la perspectiva de la familia.
 
146.- Las políticas públicas de familia y, por tanto, su justificación no deben obedecer a circunstancias coyunturales ni limitarse a abordar problemas parciales y concretos. Han de ser políticas de alcance global y duradero, que reconozcan que la familia es un sujeto imprescindible para la permanencia, solidez y futuro de la sociedad.
 
147.- Los numerosos y alarmantes casos de violencia doméstica, malos tratos infantiles y abandono de niños nos muestran la realidad de unas graves patologías sociales, cuya erradicación es deber de todos. Propugnamos una estrategia de lucha integral contra todas las formas de violencia doméstica, que comprenda medidas preventivas, de protección y punitivas contra los culpables de esas conductas perversas, incluso con el agravamiento de las penas. Los poderes públicos han de asumir, con eficacia, la asistencia jurídica, sanitaria y social a los miembros de las familias que padecen malos tratos. Han de ponerse a disposición de este compromiso todos los recursos necesarios. Quienes hayan sufrido violencia de carácter doméstico deben beneficiarse, con carácter preferente de aquellos servicios y prestaciones que puedan ayudarles a superar la situación en que se encuentran.
 
148.- Contribuir a crear una sociedad que valore la familia y la favorezca no es sólo labor de la política. Todas las fuerzas sociales deben implicarse en apoyar el protagonismo que la familia merece y que beneficia al conjunto de la sociedad. La familia no ha tenido la atención suficiente y la protección debida, que la misma Constitución reclama. Los empresarios y demás agentes sociales tienen ante sí una gran responsabilidad. También los medios de comunicación, especialmente los audiovisuales, han de tener en cuenta en su importante tarea de conformación de la opinión pública los valores familiares que están en juego.

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