20-N: Entrevista con Ramón Serrano-Súñer Polo

“La derecha está sumida en un vergonzante complejo de culpa histórica”

Ramón Serrano Súñer fue uno de los nombres decisivos de la Historia de España entre 1936 y 1945, hombre de confianza de Franco, muñidor del régimen del 18 de julio y protagonista de la resistencia española a entrar en la guerra mundial. Hoy su hijo, Ramón Serrano-Súñer Polo, lanza en Elmanifiesto.com una mirada retrospectiva hacia la figura de su padre, hacia el franquismo y hacia su lugar en la Historia. Enjuicia también la Ley de Memoria Histórica y la actual situación de España, incluido el papel de la derecha oficial. Se podrá estar de acuerdo o no con su opinión, pero nadie podrá negarle peso específico. Para reflexionar.

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Imaginamos que uno no puede llevar el apellido Serrano Súñer y asistir con indiferencia a la resurrección guerracivilista que hoy vive España. ¿Cuál es su opinión personal sobre la Ley de Memoria Histórica?
 
Aunque desconozco el texto definitivo del proyecto de ley, en mi opinión se trata de una norma inoportuna, injusta, y antidemocrática, por cuanto que, lejos de respetar la reconciliación de los españoles, lo que busca es un desquite sectario y revanchista que pretende regenerar a la fracasada Segunda República. Es parcial porque condena el franquismo y sin embargo silencia los atroces asesinatos sin juicio alguno perpetrados por la izquierda contra inocentes que murieron perdonando a sus verdugos. En definitiva, es una falsificación de la Historia fabricada por la izquierda aprovechándose de la rendición ideológica de la derecha.
 
La figura de Ramón Serrano Súñer, su padre, ingresó por derecho propio en la Historia contemporánea de España. Y es también una figura controvertida, tanto por su papel durante el régimen de Franco como por sus actitudes posteriores. Desde su punto de vista, ¿es posible formular ya, con la distancia del tiempo, un juicio objetivo sobre su figura?
 
Sin duda el tiempo transcurrido debería ser suficiente para enjuiciar con serenidad acontecimientos y figuras de otra época, sin embargo, reacciones de manifiesto rencor como la ley a la que antes nos hemos referido evidencian que todavía no se ha alcanzado la objetividad necesaria para juzgar con serenidad los acontecimientos y las personalidades públicas de aquellos años.
 
En cuanto a la figura de mi padre, es evidente que los servicios que prestó a su patria fueron muy importantes, tanto en la creación del nuevo Estado como en su difícil y valiente actuación ante Adolfo Hitler –entonces amo de Europa- salvando a España de intervenir en la guerra mundial. En cuanto a la actitud posterior a su salida del Régimen, para contestar muy brevemente diré que su postura fue de independencia crítica y discrepante y que se vio obligado a luchar contra la incomprensión de unos y otros frente a la realidad de los hechos tal como fueron, sin estereotipos ni falsificaciones.
 
Usted pertenece a una generación muy posterior, que creció cuando el régimen de Franco no era ya el de la guerra, sino el del desarrollo económico y social. A su juicio, ¿qué papel ocupa Franco en la Historia de España?
 
Creo que Franco, pese a sus errores, tiene un lugar destacado en la Historia de España esencialmente porque dio al pueblo paz, trabajo y prosperidad durante treinta y seis años. Por otra parte, sus intervenciones más señaladas estuvieron siempre guiadas por su amor a España. En 1934, leal a la Segunda República, derrotó a la revolución de socialistas y nacionalistas. En 1936, tras el asesinato de Calvo Sotelo, dirigió el alzamiento, expresión del sentir mayoritario de la población que no se resignaba voluntariamente a dejarse exterminar, como dejó escrito en 1938 el Cónsul de Noruega en el Madrid rojo. Finalmente, en los años 40 logró con habilidad no exenta de riesgos mantener a España al margen de la guerra mundial.
 
Tanto las instituciones que pilotaron la transición a la democracia como el centro-derecha surgido a partir de 1977 tienen su origen directo en las personas y estructuras del régimen de Franco. Pese a ello, hay una especie de "condena de la memoria" del franquismo, también entre la derecha. ¿Cree usted que la actual derecha española será capaz de digerir el franquismo? ¿Y cómo?
 
La actual derecha española no sólo no ha sido capaz de digerir el franquismo sino que además, por la falta de coraje de la mayoría de los políticos que la representan, está sumida en un complejo de culpa histórica vergonzante que la arrastró en 2002 a apoyar una resolución de condena del alzamiento y del franquismo –cuando el Partido Popular ostentaba la mayoría absoluta-, un pasado que para la inmensa mayoría de los españoles fue de trabajo, esfuerzo y reconciliación, pasado del que sus mayores fueron protagonistas. Dados estos antecedentes y habida cuenta de la desinformación a la que estamos sometidos y las continuas mentiras que se vierten, sin posibilidad de réplica, por la derecha oficial, es obvio que en la situación actual seguirá sin digerir el franquismo.  
 
Usted ha seguido y sigue muy de cerca la actualidad política española. Desde esa atalaya privilegiada de una larga experiencia, ¿qué opinión le merece la presente situación de España?
 
La situación presente de España no me parece halagüeña ni tranquilizadora, debido principalmente al inquietante virus del creciente separatismo que puede poner en peligro la unidad de España. Creo que a raíz de la falta de concreción de la Constitución Española, se han fomentado unas autonomías sin freno ni frontera que atentan ya en muchas materias contra la igualdad de los españoles. Tampoco se puede ser optimista con la política que sigue el actual Gobierno y sería de lamentar que la oposición no sepa aprovechar tanto despropósito para cambiar y mejorar el futuro inmediato de España.

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