Las cosas no son lo que parecen

A euro en ascenso, economía en descenso (ojo con las alegrías)

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MANUEL FUNES ROBERT
 
Sobre la calamidad comunitaria dimanante de la dictadura monetaria del Banco Central Europeo, que ha sustraído a la población europea 100.000 millones de € transferidos sin causa ni contraprestación alguna al sector financiero, cae ahora otra maldición imputable a ese enemigo público de la UE que se llama Trichet, el presidente del BCE.
 
Qué es un tipo de cambio
 
El tipo de cambio de dos monedas no es un precio, es una relación de precios; en nuestro caso, entre dos continentes. El tipo de cambio es el multiplicador que expresa en moneda nacional los precios extranjeros. Es la definición académica que recoge mejor la experiencia que todos hemos vivido al salir al extranjero, mirar un escaparate y decidirnos o no a comprar lo que estamos viendo. La baratura o carestía, la conveniencia o inconveniencia de comprar, la decide el referido multiplicador.
 
En el caso euro-dólar ese multiplicador traduce en la moneda de un continente los precios del otro. La competitividad o no, los resultados positivos o negativos de los intentos para mejorar el sistema productivo, dependen en última instancia de ese tipo de cambio que de precio sólo tiene la apariencia.
 
Un cambio estable dota de seguridad y sentido a los cálculos y esfuerzos por mantener y mejorar las estructuras productivas. No puede decirse a priori cuál es el cambio ideal o conveniente para las dos áreas. Lo que sí se sabe es que la volatilidad de la relación de las dos monedas es intrínsecamente perversa, porque desvirtúa las corrientes comerciales y reduce a la nada planes de ventas o compras. El FMI nació para evitar las llamadas devaluaciones competitivas por los efectos reales que acabamos de señalar.
 
La libertad de movimientos de capitales, al crear la volatilidad de los cambios, deshace los beneficios de la libertad de movimientos de mercancías. Los precios internacionales dejan de ser obra libre de la demanda y oferta, condicionadas como quedan estas dos fuerzas por la aparición de un tercer sujeto que es el tipo de cambio, que nada tiene que ver con la demanda y oferta de mercancías. La gasolina puede subir manteniéndose iguales la demanda y la oferta, sólo porque se altera la relación euro-dólar.
 
Lo del euro
 
Lo que sí se sabe es que la pérdida de valor de una moneda respecto a otra
favorece las exportaciones del país cuya moneda desciende y dificulta las
importaciones. De ahí que el récord del euro respecto al dólar de estos días sea una calamidad más, imputable en directo y en persona a Trichet, el cual, si se le permite, seguirá agrediendo por igual a la población y a la industria comunitarias.
 
El gigante aeronáutico europeo Airbús puede verse arruinado si el BCE sigue siendo independiente, porque ese 1,41 del euro respecto al dólar tiene mucho que ver con la baja de los tipos de interés en los EEUU y el mantenimiento de los mismos en la eurozona. E incluso se habla de que el próximo 4 de octubre Trichet, si se le consiente, los volverá a subir. Con lo cual el euro subirá al 1,50. La disminución del 0,5 % de los tipos de interés en los EEUU está exigiendo medidas paralelas en la eurozona.
 
Recordando a W.Churchill y su célebre frase de que “nunca tantos debieron tanto a tan pocos”, hoy podríamos decir: nunca tantos consumidores e hipotecados y tantas empresas recibieron tanto mal de un sólo hombre. De Trichet.

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