Un análisis de lo que tenemos por delante

Contra la crisis del ladrillo, diversificación

El sector de la construcción ha sido motor de la economía española durante los últimos años, generando un rápido enriquecimiento en la industria propia y auxiliar. Frente al evidente receso que provoca la bajada en la demanda de vivienda, las empresas y profesionales que han gozado de la bonanza inmobiliaria buscan nuevos negocios.

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LUCAS DE HARO/PAGINASDIGITAL.ES
 
La crisis económica parece que tiene dos patas principales: la energética y la inmobiliaria-financiera. La segunda pata intenta ser explicada con un artículo, en 21 puntos, de Leopoldo Abadía que circula en las últimas semanas por la red y que ha publcado Elmanifiesto.com. La descripción comienza con las famosas hipotecas subprime concedidas a los clientes “ninja” (no income, no job, no assets) para terminar afirmando que la situación es peor que la provocada por El Crack del 29. Sea tan dramática la situación o no, es evidente que el mercado de la vivienda en España ha facilitado que casi cualquiera sacara muy buen provecho de la alta rentabilidad del sector. Problemas financieros aparte, el país se ha llenado de viviendas que ofrecen una cantidad de metros cuadrados mayor a la demandada. Ahora se compra menos, se construye menos y toca a los implicados dedicarse a otra cosa.
 
Las principales empresas españolas, constructoras y terciarias, llevan años preparando su diversificación hacia servicios y productos antes subsidiarios, que empiezan a adquirir un papel protagonista. Sin pretensión de cerrar el análisis, se describen aquí cuatro alternativas al sector del ladrillo.
 
1.- Infraestructuras y obra civil. Es decir: tren, carreteras, puertos, aeropuertos y otras. España tiene por delante un gran desarrollo pendiente en red de AVE y autopistas secundarias. La alternativa 1 ofrece la ventaja de poder absorber la gran cantidad de mano de obra empleada en la construcción (no sólo de viviendas, también de oficinas y comercial) últimamente. Se podría decir que la apuesta del Gobierno Zapatero para amortiguar el golpe al sector pasa por aquí. La ministra Álvarez ha licitado en el primer cuatrimestre de 2008 cuatro veces más obras de AVE que en el mismo período del año pasado. La segunda derivada es que el currículum de las empresas españolas en infraestructuras mejora sustancialmente, lo que las convierte en favoritas fuera de nuestro país. Y así, Dragados amplía el metro de Nueva York y FCC tunela Los Alpes.
 
2.- Energía e industria. Siendo más concretos: eólica, fotovoltaica y biodiésel. Las dos primeras no parece que puedan ofrecer contratos para muchos. La eficiencia energética de estos sistemas no es competitiva ante las fuentes tradicionales: hidráulica, hidrocarburos y carbón. Aunque las subvenciones a las energías renovables favorezcan la inversión actual, no se pueden considerar solución ni a la crisis de la construcción, ni a la energética. Del biodiésel se hablaba con gran expectación, sin embargo ha mostrado demasiado rápido sus daños colaterales disparando el precio de los alimentos de primera necesidad. El debate sobre la energía nuclear es tabú en España, nadie en su sano juicio va a invertir sin una legislación que garantice una mínima tranquilidad de que la inversión, si es buena, tendrá sus frutos. Mientras tanto, otros países –con menos miedo a los átomos– solucionan su futuro energético. Al menos, algunos se benefician de su decisión construyendo las centrales; sirva como ejemplo Iberdrola en Brasil.
 
3.- Concesiones y servicios. Lo de las concesiones no es nada nuevo, las empresas construyen carreteras y cobran beneficio explotándolas. Lo que sí suena más reciente es que no sean sólo las empresas constructoras, sino también las que antes se dedicaban en exclusividad a gestión e ingeniería. Dos ejemplos llamativos de concesiones pueden ser la gestión hospitalaria y aeroportuaria. El caso paradigmático del segundo sería el handling que Ferrovial desarrolla por toda Europa.
 
En referencia a los servicios, hay un factor interesante; si se compra y construye menos, los inquilinos y propietarios (sean familias, empresas o industrias) de los inmuebles permanecerán más tiempo en ellos. Aquí es donde aparecen las alternativas de las reformas, el mantenimiento, las auditorías, la optimización de consumos, el estudio de espacios…
 
4.- Mercado exterior, principalmente Oriente Medio, Europa del Este y América Latina. Cada caso es diferente, los power points que circulan por email acerca de la transformación de los Emiratos en las dos últimas décadas mostrando hoteles de lujo y construcciones en altura son archiconocidos. Europa del Este necesita un desarrollo en el que la experiencia de nuestras empresas en el mercado local tiene mucho que aportar. América Latina se sigue llenando de complejos turísticos que generan más riqueza en los inversores extranjeros que en los entes locales. Quizá sea apelar a la responsabilidad histórica de España con América, pero no es deseable plagar el otro lado del Atlántico de oferta no demandada y reproducir dentro de unos años la misma crisis allí. En cualquier caso, es sorprendente cómo nuestros promotores e inversores corren hacia nuevos mercados no explotados y detrás de ellos los arquitectos, los ingenieros, los de los azulejos, los albañiles…
 
No se ha pretendido aquí cerrar la explicación de un problema grande y lleno de matices, sino dar algunas pinceladas de hacia dónde se dirige uno de los sectores más afectados -y uno de los promotores- de la crisis económica. La tarta de la construcción ha sido muy grande y ha dado de comer a muchos durante un período muy amplio; a tantos que ha provocado que la calidad de promotores, constructores y técnicos no fuese importante porque había para todos. Ahora sigue habiendo pastel, pero para menos, y es esperable que los que sí han mantenido el buen hacer en el oficio sean los que sobrevivan, desarrollando las alternativas aquí citadas, otras diferentes o lo que quede de la tarta original.
 

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