Escrito por José María Marco y prologado por Gabriel Albiac

Lope de Vega y el amor

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Este miércoles 12 de junio de 2019 se presenta el libro de
José María Marco,

El verdadero amante. Lope de Vega y el amor,
prologado por Gabriel Albiac y publicado por Ediciones Insólitas.

Librería Tipos Infames, c/ San Joaquín, 3. Madrid. 20:00 h.

Intervendrán en el acto:
Gabriel Albiac, Julia Escobar, Guillermo Graíño, Nuria Richart.

Se ofrecerá una copa de vino español.


Un amor de la escritura

Gabriel Albiac

 

“Amor me enseñó a escribir”, proclama el Belardo de La inocente Laura. José María Marco ha abordado una exigencia demasiado tiempo pospuesta por los estudios literarios en lengua española: dar sentido preciso a tal aprendizaje. Que Lope de Vega sea un escritor quintaesenciadamente amatorio, es un lugar común repetido por todos sus estudiosos. Pero, ¿qué implica esa apuesta en la estructura de su obra? En poesía como en teatro y en prosa, Lope ha recorrido todos los caminos a través de los cuales el amor se traduce en literatura. El verdadero amante es, en primer lugar, una declaración de amor al personaje extraordinario que tejió la obra más enorme del siglo de oro español. Y es también una disección exhaustiva de sus momentos y sus procederes literarios. Lope de Vega es, ante todo y para nosotros, su obra. Y la declaración de José María Marco pasa por una lectura minuciosísima de ella. Eso es, ante todo, este libro.

El amor es un recurso literario. Y, en la medida en que toda escritura busca asomarse al infinito, el amor es un necesario recurso teológico. Específico a la tradición cristiana: amor de un Infinito, esto es, fusión en un cuerpo místico que sólo la religión asombrosa del Dios-hombre hace verosímil. En su versión mundana, amor es un sistema autorreferencial de tropos, a cuyo través se enreda el juego más empecinado de los humanos, y el más fallido: el de poner toda salvación en un desesperado saltar por encima de la propia sombra.

El amor es un recurso literario. Astucia que permite hablar de lo que no puede ser dicho.

El amor es un recurso literario. Astucia que permite hablar de lo que no puede ser dicho. Por eso, cuando Jacques Lacan formula que el amor cortés es la astucia más formidable que hayan maquinado nunca los humanos, está lejos de enunciar una boutade. En su sentido primero, el teológico, la fusión en el Dios infinito que es el amor abole relaciones y palabras, como muy bien sabe la soledad del místico. La trampa literaria consiste en desplazar al humano mundo de las palabras eso que el místico intuye que sería envilecido por cualquier lenguaje: el amor y el dolor, dice Cernuda, sólo pueden ser mudos. A la espera de nada. Eternamente.

La literatura da a eso voz desplazada en complejas figuras autorreferenciales.  Así, el Petrarca, cuyas huellas Marco rastrea –a través de Garcilaso– en las Rimas de Lope. El mismo Petrarca que retrata la paradoja del amor humano: “Deseo me acucia, amor me orienta y guía, / placer me arrastra, rutina me lleva, / esperanza me adula y reconforta.” Amor, en todas las tradiciones literarias, es un subgénero de tragedia que da de bruces sobre el laberinto evocado en el último verso de ese soneto petrarquiano: “en el laberinto entré; no le veo salida”.

Sólo los muy ingenios sueñan que hay salida en los asuntos de verdad serios de esta vida. Y Lope había vivido y escrito con demasiado empeño como para poder ceder a ingenuidades. “¿Cómo puede, Señor, justificarse / con Vos el hombre habiéndoos  ofendido, / parecer limpio, de mujer nacido, / ni el polvo al que es eterno compararse?” En esa paradoja yace la primordial tarea que se abre ante el que poeta que escribe: acometer eso que Epicuro mostraba imposible, hablar de la muerte. Toda la literatura amatoria consuma esa epicúrea paradoja, a través de la red de tropos más densa y más compleja de la cultura humana. Y la grandeza de Lope de Vega se cifra en haber entendido, hasta sus últimas consecuencias, eso. La lectura que José María Marco nos ofrece de los versos de Lope es transparente en la mostración de ese propósito, que pone vida y obra a los pies de la amada: “Ya no quiero más bien que sólo amaros, / ni vida, Lucinda, que ofreceros / que la que me dais”. Y, proyectada sobre el absoluto amor de Dios –concluye Marco–, “es precisamente la humanización del Señor, el Dios hecho hombre, lo que va a permitir salvar esa distancia.

Desde el maravilloso fuego pagano de Catulo –“Brillaron para ti en otro tiempo blancos los soles, / cuando acudías allá donde quería una muchacha. […] / Ya no quiere”–, hasta la densidad metafísica del Lope más hondo: “Creer que un cielo en un infierno cabe”, hay la distancia simbólica que hace del cristianismo una religión del amor, al tiempo divino y humano. ¿Es, así, este Lope, cuyo retrato José María Marco nos dibuja, un teólogo? Pues que el amor es estricta teología, y pues que un poeta no puede permitirse no ser riguroso, ¿qué podría haber buscado el más inconmoviblemente amatorio de los poetas españoles, sino una enmarañada red de vías de acceso al absoluto siempre en fuga al cual llamamos Dios o sentido? El amor es sagrado o es nada. Sagrado, tanto en su investidura mundana cuanto en la religiosa. Marco ha buscado trazar un mapa de ese laberinto, en cuyo final Lope abriga la imagen de un Dios oscuro. Tal vez, inaccesible. El Dios por cuyo amor escribe: el Dios que le “enseñó a escribir”.


Federico Jiménez Losantos y Andrés Amorós hablan sobre Lope con José María Marco

 


Concluyamos esta presentación con el que es el más famoso,
por no decir el más grande de los sonetos amorosos de Lope

 

 

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
 
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
 
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
 
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

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