Desmontando a Lauren

"Los suecos no creemos en Dios, confiamos más en el Estado que en la familia y comemos jamón dulce con carne".

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La comunicadora de la AltRight Lauren Southern ha sido recientemente expulsada del Reino Unido por difundir propaganda anti islámica. Esto, que de por sí ya debería considerase una barbaridad contra la libertad de expresión, se ve agravado por el hecho de que Lauren es canadiense, es decir, es casi ciudadana británica.

Todo nuestro apoyo a Lauren desde este periódico. Además, ella se hizo una prueba ancestral de ADN y resulta que la mayor parte de sus genes proceden de la península ibérica, y en menor medida de Holanda.

En el vídeo que reproducimos Lauren explica cuestiones muy interesantes de nuestro tiempo y nos conmina a reaccionar contra ellas. 

Para ello toma como ejemplo un comentario en Twitter, al parecer, escrito en una página oficial del Gobierno de Suecia: "Los suecos no creemos en Dios, confiamos más en el Estado que en la familia y comemos jamón dulce con carne". 

Esto viola el principio de libertad religiosa. Los suecos pueden creer en Dios o no, y si creen en Dios puede ser en Odín o en Jehová o en el Monstruo Espagueti Volador o lo que les venga en gana. Además, el Estado sueco es confesional luterano con una Iglesia estatal. Lo cual es algo realmente bueno.

En lo que respecta a la familia..., desde hace mucho tiempo la familia sueca es conocida como "familia mecano", construida a partir de los divorcios y nuevos matrimonios, aportando cada parte sus propios hijos. Un estudio sobre este tipo de familia sugiere que pueden llegar a ser más un problema para sus miembros que una gran familia a lo Fanny y Alexander, la película de BergmanDe modo que es plausible que muchos de sus miembros sientan más calidez y acogida en el Estado que en la propia familia.

A partir de este punto, Lauren se dedica a acometer el típico ataque neoliberal al Estado in toto. Sin duda Lauren prefiere que el Estado se desentienda de proteger las fronteras de la inmigración ilegal, quizá también prefiere el terrible sistema sanitario de Estados Unidos o el sistema educativo yanki en el cual los estudiantes quedan endeudados hasta más allá de los treinta años. No quiere Lauren que el Estado disponga de las Infraestructuras y de la energía. Resumiendo: la señorita Lauren pertenece a un sector de la AltRight, heredero del antiguo Tea Party, que deplora el Estado del Bienestar europeo (es curioso siendo ella canadiense) y a la que le gustaría la implantación del modelo yanki en Europa. Es necesario estar muy alerta contra este sector dentro de la AltRight: son un Caballo de Troya.

Por si fuera poco, la señorita Southern, tan nostálgica de la familia tradicional, representa a millones de mujeres jóvenes y no tan jóvenes que, en nuestros días, están renegando del feminismo y pidiendo a gritos la vuelta a un modelo conservador de familia, y están llamando a los hombres para que se les unan.

Pero ¿qué pasa cuando una mujer consigue su casita de muñecas con sus niños, su maridito, su iglesia los domingos y su vecindad? Lo que sucede es que comienzan a sentirse "atrapadas", "esclavas", y "alienadas", y con razón: ese estilo de vida es pura alienación, pero entonces ¿por qué se meten en él? ¡No saben lo que quieren! De modo que empiezan a destruir a su propia familia. Y lo consiguen. ¿Alguien se cree ya a estas alturas que la familia de los años 50 fue destruida por un hatajo de jipis? No. Fue destruida por las propias mujercitas tradicionales de los años 50. Fue derribada desde dentro. La contracultura de los años 60 surgió dentro de aquellos hogares tradicionales. Y fueron esas devotas madres de familia que tomaban anfetaminas por la mañana y barbitúricos por la noche, las que iniciaron el proceso de demolición.

Concededle a una mujer el deseo de tener una casa y una familia y al poco empezará a comportarse como las madres rebeldes de la película Bad moms. En este filme aparecen otras amas de casa conservadoras absolutamente odiosas, que son las enemigas de las "rebeldes". Unas son odiosas y otras son inconsecuentes. Total: que no hay por donde cogerlas. Bueno, quizá en el sentido argentino sí porque están todas bastante buenas. 

No escuchemos los cantos de sirena de Lauren y compañía. El escorpión siempre pica. La cabra siempre tira al monte. Ninguna moralina en esto: no hay nada malo en la loba siempre que no se ponga piel de cordero.

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