El mundo de ayer... y el de hoy

Cuando a los niños aún no los habíamos vuelto gilipollas

La culpa no es de los niños. No porque sean «inocentes angelitos», sino porque como todos los bípedos que con forma humana llegan al mundo...

Compartir en:

 

La culpa no es de los niños. No porque sean «inocentes angelitos», sino porque como todos los bípedos que con forma humana llegan al mundo, buscan lo cómodo, lo placentero, lo estúpidamente simple. Y los padres se lo ofrecen. Y nuestro mundo fofo, sin nervio ni principios, lo estimula y aplaude. Y ahí están las consecuencias. Vean, si no.

 

Todos los artículos de El Manifiesto se pueden reproducir libremente siempre que se indique su procedencia.

loading...

Compartir en:

¿Te ha gustado el artículo?

Su publicación ha sido posible gracias a la contribución generosa de nuestros lectores. Súmate también a ellos. ¡Une tu voz a El Manifiesto! Tu contribución, por mínima que sea, dará alas a la libertad.

Quiero colaborar