Sobre el golpe de Estado en Polonia casi no encontrarán la noticia en los medios del Sistema. Cosa lógica. Aún llevan puesta la máscara de democracia-libertad de expresión-división de poderes-Estado de derecho-etcétera. Les gustaría poder conservar el disfraz, pero no pueden: la realidad, tozuda, choca con su pretensión. Durante unos ochenta años el engaño les ha funcionado de maravilla. Mientras en el gran banquete del consumismo suculentas migajas caían de las mesas señoriales; mientras la abundancia económica permitía consolidar una fuerte clase media; mientras, en tales condiciones, era fácil que todo el mundo se tragara sus embustes y bailara al son de la música que tocaban las “élites”, éstas no tenían ningún problema ni en hacer elecciones que en principio eran limpias (tanto monta, monta tanto el partido de acá como el de acullá) ni en respetar más o menos los principios jurídicos que consagraban las libertades formales.
Pero se acabó la función. Traídas por ellos mismos, han llegado las vacas flacas, se ha establecido el reino de lo precario y el empobrecimiento de la clase media. Atraídas por los mismos amos (ayuditas por aquí, paguitas por ahí…), han llegado también las multitudes harapientas del Tercer Mundo. Se ha resquebrajado el gran consenso democrático, liberal, globalista y apátrida. El rey estaba desnudo y desnudo se muestra ya. Cada vez está menos tapado, el pobre; cada vez se le ve más frágil, a más punto de caer. “¡Al diablo, pues, principios de la democracia que tan bien nos habían servido hasta ahora! Pero ya no nos sirven. Pisémoslos aun a costa de que se nos caigan todas las máscaras!”, se han dicho tanto en Bruselas como en las demás capitales.
Se lo han dicho en Berlín, donde ya no saben qué hacer para declarar ilegal a la Afd, el partido de los patriotas alemanes que ya es el primer partido del país.
Se lo han dicho en Bucarest, donde llegaron hasta a anular unas elecciones ya celebradas y en las que el pueblo había votado mal, muy mal. Había votado, hay que ver, por el canditato (ahora encarcelado) que se oponía a los globalistas y apátridas.

Se lo han dicho en París, donde con sus tejemanejes jurídicos lograron condenar a una Marine Le Pen a la que no les ha quedado, sin embargo, más remedio que dejar que compita en las próximas elecciones presidenciales. Todos los sondeos auguran su triunfo.
Se lo han dicho en Londres, donde un Estado “islamodemocrático” practica una dura represión, multando y encarcelando (sí, encarcelando) a los británicos que se atreven a ondear la bandera del país y a querer seguir siendo británicos.
Se lo han dicho en Budapest, donde la UE de doña Úrsula se ha encargado de asfixiar al régimen de Viktor Orbán, castigando su política antiinmigracionista e iliberal con multas de hasta un millón de euros diarios y dejando de abonarle multimillonarias subvenciones que ahora, cuando las dificultades económicas acabaron con Orbán, son devueltas a las arcas de Péter Magyar, su fiel servidor.
So han dicho en Madrid, donde las palabras del autócrata Pedro Sánchez (“seguiremos con nuestro proyecto de país, de una forma… o de otra”) reafirman las inmensas trapacerías (desde el control del Tribunal Constitucional hasta la “ley de nietos”) con las que, por poco que pudieran, amañarían las próximas elecciones.
Y, al otro lado del Atlántico, se lo acaban de decir en Brasil, donde un juez (amigo del izquierdista Lula, quien tiene controlado el poder judicial y encarcelado a cadena perpetua al anterior presidente, Bonsonaro sr.) prolongó la apertura de los colegios electorales durante dos horas, en el transcurso de las cuales se pudieron cometer toda clase de abusos que acabarían dando la victoria a Lula.
Y se lo acaban de decir en Varsovia, donde el primer ministro Donald Tusk, enviando la policía a poner cerco a al Tribunal Constitucional, acaba de dar, con el respaldo de la UE, el primer golpe de Estado cometido en la Europa “democrática”.
Pero de lo de Polonia es Fernando Paz quien se lo va a contar seguidamente con todo el detalle que merece un asunto de tal gravedad.




















