Que Sánchez es un truhán de mucho cuidado, que ha sido, es y será capaz de las más ruines bellaquerías: eso está más que claro, lo sabemos de sobra y está muy bien que, recordándolo, mantengamos alta la guardia. Pero nada más. Por más trapichero que sea, ese tipo no tiene ningún as en la manga, Satán tal vez lo oriente, pero no ha conseguido otorgarle ningún poder maléfico.
De modo que basta de miedos paralizantes, ¡arriba los corazones!, y afrontemos, firme el ademán, el gran hito del próximo 29 de noviembre, nos dice, con su fuerza y claridad habituales, Fernando Paz.




















