El déspota —dice con razón Fernando Paz— no tiene intención alguna de solucionar la pesadilla que los ceutíes están viviendo a causa de las hordas que, procedentes de Marruecos, los invadieron. Y si no tiene tal intención, ¿no será porque está conchabado, desde el inicio, con el Sultán marroquí? Por las razones que sea. O bien porque el contenido de lo espiado por Pegasus es tan gordo que Sánchez, para salvar el pellejo, cede y cederá lo que sea. O bien (y ambas posibilidades son perfectamente compatibles) porque desea generar el caos a fin de que sean los ceutíes, no los invasores, quienes desaparezcan de la ciudad. De este modo, el desmoronamiento sufrido por España —este país al que odia— en tierras africanas se sumará al producido en tierras catalanas y vascas.
Quienes deben marcharse son los invasores.
Por ello, la REMIGRACIÓN es la única posibilidad
de seguir viviendo en paz en nuestra Europa
Esta solución, con sus posibiliades (y sus dificultades),
es lo que aborda nuestra revista
Manténgase informado del mayor desafío de nuestro tiempo























