Es que las hemerotecas son tan traidoras…

Algunos que hoy babean con José Tomás, ayer le calumniaban

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Juan Lamarca
 
Javier Villán, conocido como el villano Villán por conducta ruín al calificar de "Bocazas de urgencias patrioteras" a nobles españoles que gritaron ¡Viva España! en la plaza de Las Ventas cuando se guardaba un minuto de silencio por el asesinato de un guardia civil, el tal Villán depredador habitual desde sus crónica de "El Mundo” del prestigio de la Fiesta, experto en mancillar el buen nombre de  profesionales, entre ellos el de  José Tomás, este paladín de la decencia tiene suerte de disfrutar de una gran oportunidad para redimirse de su pertinaz actitud lacerante.
 
Para el próximo día 17 de Junio y organizado por el diario "EL Mundo" está anunciado en el Hotel Rizt de Madrid una gala para entregar el Premio "Paquiro de Toros", al acontecimiento taurino del año 2007, habiendo recaído en el matador de toros José Tomás según el fallo de un prestigioso Jurado del que forma parte Javier Villán.
 
Al crítico taurino, el tal Villán, le corresponde presentar el acto y glosar la figura y los méritos del diestro merecedor del citado galardón.
 
Estamos seguros de que en honor al altísimo sentido deontológico que viene ejerciendo el célebre periodista taurino, enarbolando el estandarte de la verdad en que debe sustentar su información, le dirigirá a José Tomás unas entrañables y emotivas palabras, su sincera opinión, que refleja en su crónica de su diario de fecha 30 de Marzo de 2008, titulada como "Defensa y Refutación de José Tomás".
 
Además hay que resaltar la feliz coincidencia, pensar en el interés crematístico sería una temeridad, del reciente triunfo de "José Tomás" en Madrid con el lujoso anuncio en el diario "El Mundo" de la aparición a la venta en los kioskos el próximo domingo dia 15, segunda actuación del matador en Las Ventas, del libro:
"José Tomás” por Javier Villán - "Una espectacular mirada sobre el matador de Galapagar de la mano de la exquisita prosa poética de Javier Villán".
 
Como aún no se conoce la obra y en honor a la reputada moralidad de la celebridad literaria, no se debería descartar la posibilidad de que en su prólogo constara en "su exquisita prosa poética" el referido artículo para resaltar la trayectoria de José Tomás durante la temporada 2007. He aquí algunas de sus primorosas perlas:
 
"Definitivamente José Tomás no toreará en Las Ventas esta temporada". Su sagacidad periodística quedó acreditada en este aserto, al día siguiente se publicó a bombo y platillo lo que ya todo el mundo presumía, que José Tomás había llegado a un acuerdo parta torear en Madrid.
 
"....no está para enfrentarse al toro de Madrid".
 
Son motivos de "seguridad personal" los que le atribuye el mordaz Villán para no venir a Las Ventas y que le televisen por mostrar "insuficiencias técnicas".
No se recata y le acusa de "lidiar toros devaluados y faltos de integridad".
 
Insiste en que José Tomás ha eludido las plazas de primera para matar "novilladas afeitadas en plazas de segunda".....con una clara finalidad de "rentabilidad financiera".
 
Culmina su "exquisita prosa poética" exculpando a un neófito apoderado como Salvador Boix y afirma: "la culpa es del propio José Tomás".
 
¡¡Vaya pájaro!! A ver si pide perdón.
 
A continuación se puede leer la llamativa crónica:
 
Diario "El Mundo".- 30 de Marzo de 2008.
"Defensa y refutación de José Tomás"
 
JAVIER VILLÁN
 
Definitivamente José Tomás no toreará en Las Ventas esta temporada. No hay que rasgarse las vestiduras. Es comprensible. En las actuales circunstancias José Tomás no está para enfrentarse al toro de Madrid. Así de cruda es la realidad. Invitarle a hacer el paseíllo en Las Ventas del Espíritu Santo es, hoy por hoy, una invitación al suicidio.
 
Así que mejor dejar las cosas como están. Claro que eso cuestiona la pretendida hegemonía en el escalafón de tan legendario torero; pero es mejor un desertor vivo, que un héroe roto. Las razones esgrimidas por las partes contratantes son de índole económica; pero a estas alturas de la corrida, eso no lo cree nadie. Tomás pidió cantidades desmesuradas y la empresa se las negó.
 
Cada cual, en una sociedad de mercado libre, es dueño de pedir lo que quiera. En contraposición, la otra parte es libre de darlo o no. Contra el vicio de pedir, está la virtud de no dar. Esa es la ley de oro de la oferta y la demanda. En consecuencia, Tomás se queda en la periferia no por razones económicas, sino por razones legítimas de seguridad personal.
 
La reaparición de José Tomás el pasado año en Barcelona era necesaria y puede que inaplazable para la salud de la Fiesta. Pero, tras los primeros entusiasmos, han aparecido algunos nubarrones en el radiante cielo del torero de Galapagar. Su negativa a dejarse televisar no es un desafío al sistema, sino recelo a la capacidad delatora de la «caja tonta» que rebaja la emoción del trance y resalta las insuficiencias técnicas.
 
Emoción ha derrochado a espuertas José Tomás la pasada temporada. Los toros le han pegado más que a una estera y ha salido casi a cogida por tarde. Pone los pelos de punta pensar qué hubiera pasado si esos toros devaluados que lo revolcaron hubieran sido toros íntegros.
 
Que Tomás se pone donde los toros pueden pegar es irrefutable. Pero surgen dudas sobre si este torero calificado como el libertador y el mesías, tiene los suficientes recursos para eludir la cornada; la cogida, se ponga donde se ponga un diestro, no es un hecho fatal y necesario.
 
Tal como la está llevando, ausente de Madrid, Sevilla, Bilbao, Pamplona, etcétera, matando novilladas afeitadas en plazas de segunda, la reaparición de José Tomás no es la reaparición de un héroe legendario; es la rentabilización financiera de esa leyenda a la que para serlo en plenitud aún le queda camino por recorrer.
 
Dicen sus fieles que la culpa la tiene su apoderado, que lo lleva mal. Pudiera ser; pero no me imagino a un torero mítico que no sea dueño de su destino. Además Salvador Boix no es el omnipotente Camará, por poner el ejemplo del mentor de Manolete; Boix no es siquiera Santiago López, el apoderado que mejor entendió a Tomás y lo llevó a la cumbre: el Tomás genuino, el que se pasaba los toros más cerca que nadie.
 
Ahora no se los pasa, se lo llevan por delante. O sea que yo no me creo que la culpa la tenga Salvador Boix, un neófito en esto de los toros, un advenedizo. La culpa es del propio José Tomás.

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