La guerra Bannon-Trump

¿Se dispone Trump a traicionar a sus electores?

Acabar con Trump para salvar el "trumpismo". Tal parece la estrategia de Steve Bannon. ¿También la del conjunto de la Alt-Right.

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Después de que en agosto Trump lo despidiera de la Casa Blanca, Steve Bannon [el conocido idéologo de la Alt-Right norteamericana, N. d. R.] habría dicho que la presidencia de Trump estaba “terminada” y que habría que organizarse para salvar y reactivar el “trumpismo”. Estaba terminada porque Trump había tenido que someterse a los banqueros, al establishment y al Deep State. Así pues, había que establecer un contrapoder (basado en medios de comunicación libres) destinado a que en las elecciones legislativas se eligiera a candidatos auténticamente “trumpistas” (eliminando a los globalizadores en las primarias). Se tenía la percepción de que Trump necesitaría liberarse de su entorno “globalizador” o mundialista y disponer de un cuerpo legislativo fiable…, así como de que se le recordaran las promesas que efectuó durante su campaña (nacionalismo económico).

La publicación del libro de Michael Wolff, Fire und Fury [Fuego y furia] se produce cuando un buen número de conservadores-populistas parecen estar preocupados por una posible apostasía de Trump sobre la cuestión migratoria, la política exterior, los gastos presupuestarios “obligatorios”, el comercio internacional, las infraestructuras, el voto de los inmigrantes ilegales, etc.

El pasado 31 de diciembre Bannon declaró que el mes de enero de 2018 determinaría si Trump escogía la vía “América primero” o la de “Business primero”, encarnada por la casi totalidad del personal de la Casa Blanca y, sobre todo, por “Jivanka” (acrónimo de los nombres de pila de Jared Kushner y de Ivanka Trump), los cuales hijitos se sitúan en las antípodas del programa electoral de papá.

La pregunta es adecuada si se considera que los regalos fiscales recientemente concedidos a las clases medias son “temporales”, mientras que los otorgados a los financieros son “permanentes”, lo cual podría hacer suponer que Trump se pasaría el año 2018 haciendo como si fuera populista, pero practicando en realidad el “Bushismo”. En suma, algunos se preguntaban si Trump iba a burlarse de sus electores con el fin de salvar su pellejo en la investigación rusa, así como proteger sus negocios familiares. Hipótesis plausible, fortalecida por el masivo cambio de camisa de la mayoría de los parlamentarios del establisment que, por primera vez, lo han apoyado vigorosamente, como a uno de los suyos, en el asunto ruso.

El libro Fire and Fury pretende que el auténtico objetivo de la campaña electoral de Trump era crear un gran grupo mediático, como lo confirmaría el hecho de que Trump hubiese declarado “haber ganado” en vísperas de una elección que esperaba perder. Pero el asunto va más lejos. Este libro demoledor describe una Casa Blanca desgarrada entre los populistas (desde entonces los Bannonistas ya han sido liquidados) y el complejo del establishment (son ellos quienes le han arreado las cornadas a Trump) y los empresarios poco escrupulosos y con veleidades presidenciales (Ivanka y su marido Jared).

A este respecto, las declaraciones de Bannon en el libro son demoledoras: destroza a la progenitura Trump, que ha cometido numerosos y catastróficos errores. Presenta, por ejemplo, la célebre reunión (durante la campaña electoral) celebrada entre la abogada rusa, Donald Trump Junior y Kushner, como un acto de traición antipatriótica, añadiendo que a nadie se le había ocurrido nunca hacerse representar en semejantes circunstancias por abogados (método Hillary, que recurre a tales pantallas), ni de advertir al FBI a fin de cubrirse. Revela de tal modo el amateurismo de los hijos de Trump, al igual que el de su yerno Jared Kushner. Lo aprovecha para recordar que Ivanka y Jared serán quienes habrán hecho caer a Trump. Al empujar a papá a despedir al director del FBI con el fin de evitar que éste metiera sus narices en los asuntos financieros de Jared Kushner (traducción: transacciones con los rusos), ello provocó el nombramiento de fiscal Mueller, el cual sigue la pista… El libro también recuerda la intención de Ivanka de suceder a su padre en la presidencia, lo cual es algo que todo Washington murmuraba desde hace tiempo.

Bannon parecería considerar que el “trumpismo” es más importante que Trump, y que la suerte de los electores tiene prelación sobre los tejemanejes “berlusconianos” del presidente, como también la tiene sobre la sobrevivencia de su codiciosa progenitura. Sólo hay un paso de ahí a concluir que Bannon quiere hacer caer a un presidente apuñalando a Don Junior y provocando de tal modo una presidencia Pence, mientras su amigo Ted Cruz (o él mismo) recupera el Trumpismo en 2020. No hay que subestimar a Bannon. Es un ideólogo del caos que dispone de redes y controla una parte de la base, digan lo que digan los expertos. Y si la crisis, a corto plazo, va a tener un precio para él, también tendrá por efecto arruinar las ambiciones de “Jivanka” y de hacer que Trump sea mucho más vigilante en cuanto a sus pactos con el establishment.

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