Las mentiras palestinas

Los así llamados "palestinos" son, en realidad, jordanos, y ya tienen su propio Estado.

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Independientemente de que una buena parte de la Alt Right norteamericana, especialmente el sector más próximo a David Duke, se rebele –y con razón– contra la agenda que el Estado de Israel le marca a Estados Unidos,, es hora de empezar a decir basta a toda la estafa palestina.

Golda Meir tenía razón: los palestinos no existen. O mejor dicho: “antes de 1948 los judíos éramos también palestinos”.

Hagamos un poco de cronología:

Palestina era el nombre que los romanos dieron a esa zona que hoy conocemos como Oriente Próximo.

En el año 70 de nuestra época, el general Tito, siendo Vespasiano emperador de Roma, destruyó Jerusalén.

Gran parte de los judíos se expandieron en la Diáspora. Muchos de ellos llegaron a la provincia de Hispania, que ellos llamaban “Sefarad”.

Pero no TODOS los judíos se fueron a la Diáspora. De hecho, la mayor parte se quedaron en su región.

El Imperio romano en aquella zona se convirtió en Imperio bizantino.

Más tarde llegaron el dominio árabe, las Cruzadas y el Imperio otomano.

Pero los judíos siguieron allí.

El Imperio otomano se desintegró tras la Gran Guerra y los británicos tomaron el control de esa zona en 1920. En el conocido como Mandato Británico de Palestina.

Los ingleses, con acierto, dividieron Palestina en dos zonas: una judía y otra árabe.

Cuando el Imperio británico abandonó la región en 1948, dejaron constituidos en el antiguo Mandato a un Estado judío: Israel, y a un Estado árabe-musulmán: Transjordania (que posteriormete cambió su nombre por “Jordania”).

Los Estados árabes de la región no toleraron la existencia del Estado judío y desde el mismo momento en que los ingleses levaron anclas en Haifa, atacaron a Israel, que no ha hecho otra cosa que defenderse desde entonces.

Los así llamados “palestinos” son, en realidad, jordanos, y ya tienen su propio Estado.

Basta ya de taqiyya (engaño) islámica.

 

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