Pura Raza

Una nueva y apasionante novela de Francisco Núñez Roldán

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La novela tiene como subtítulo “Conjura nazi en Euskalherría”. ¿De verdad hubo tal conjura?

Si como conjura se entiende un plan por parte de los alemanes para hacer un País Vasco teóricamente independiente pero subordinado a ellos, como todos los que iban, digamos, “liberando” en la Europa que ocupaban, creo que eso entra perfectamente en la definición de conjura. Se pretendió fomentar el independentismo, pero ya se sabe con qué propósitos de dominio, en el fondo.

Otra pregunta más política que literaria, ¿por qué Euskalherría y no Euskadi?

Euskadi es un nombre nuevo, acuñado por Sabino Arana. Nuevo, como el nacionalismo vasco, en realidad. Otra cosa es que la diferencia regional haya existido desde siempre. Euskalherría es el nombre en vasco de todas las provincias vascas. Y además casi todo se desarrolló en la realidad en Iparralde, el país Vasco Francés, ocupado por los alemanes. Allí iba a empezar todo.

¿De dónde ese título, Pura Raza?

Es comprensible. Hay, había y habrá, un componente racial en el nacionalismo vasco, y no digamos entonces en el alemán, que utilizó el tema como señuelo para atraerse a los nacionalistas vascos.

¿Has investigado mucho el tema antes de ponerte a escribir?

Siempre lo hago. Es un tiempo largo, complicado pero necesario si luego no se quieren poner incongruencias y datos extemporáneos. Uno puede crear personajes, porque es una novela, pero hay que saber bien primero el terreno que se pisa. Además conozco la tierra y la gente, por familia paterna y haber vivido allí dos años completos, aparte de múltiples viajes.

¿Cuánto de ficción y cuánto de realidad hay entonces en Pura Raza?

Ya digo que al ser novela y no ensayo histórico hay que crear por fuerza conversaciones literarias y personajes ficticios. Van engarzados con los reales. Y hay que conseguir que la soldadura sea tal que el lector no distinga unos de otros, por más que conozca los hechos que ocurrieron.

Exacto. ¿Cómo sabes lo que en verdad hablaron esos personajes reales que el lector pueden estudiar objetivamente?

Es quizá el punto más delicado de una novela histórica. Crear las palabras que uno sabe que, más que dijeron, debieron haber dicho los personajes reales. Evidentemente no pueden usarse esas mismas palabras que no se registraron, pero a tenor de sus acciones, hay que hacerlos dialogar con las frases más cercanas a las que debieron haber pronunciado para que actuaran como actuaron.

¿Es cierto lo del reportaje nazi sobre los vascos descubierto en el año 2000, la película que se hizo después en 2013 al respecto, y lo que se dice de ella?

Ciertísimo. No hubiera podido mentir en eso. Ni inventármelo y quedar por embustero. Es comprobable en YouTube.

¿Por qué usas el tiempo presente en la narración, si estamos hablando del pasado?

Bueno, es un recurso bastante utilizado. Ese llamado presente histórico creo que le da más viveza a la narración. El lector sabe, de todos modos, que todo ocurre en pasado, aunque el presente gramatical se lo acerque.

Vuelvo inevitablemente a la historia real. ¿Fue toda esa “conjura” tan compleja y truculenta como sale en la novela? ¿Tantas fuerzas cruzadas había en aquello?

Y quizá más. En una Europa en guerra, con la Francia ocupada lindando con la España de Franco, los agentes ingleses en los consulados del norte, la red de escapatoria por los Pirineos de pilotos aliados derribados en Francia, los vascos exiliados en territorio Vasco Francés y las actividades del Gobierno vasco en el exilio, lo difícil ha sido simplificar el texto y hacer una historia comprensible sobre temas que habrían podido llenar muchos volúmenes.

Lo que habrás tenido que leerte para documentarte…

En efecto, sobre el espionaje, sobre el Muro del Atlántico, sobre el colaboracionismo francés, sobre la política española en el momento, sobre la colaboración de otro sector del espionaje vasco con los aliados, los planes alemanes…, en fin, bastante, como antes decía.

Aparece una historia de amor principal y alguna otra soterrada o secundaria, incluso quizá una que queda sin explicarse ¿Son necesarias esas tramas en una novela de tanto voltaje político?

Insisto en la idea de que es una novela. Historias de amor y desamor entreveradas con la guerra y la política del momento existieron a montones. Muchas se conocen. Otras no se conocerán nunca. Las de mi novela son de las que pudieron existir, y he intentado darles el mayor verismo posible. El amor humaniza los conflictos bélicos, es como el patio de recreo entre clase y clase. Absolutamente necesario. Y el lector también tiene a veces que cerrar alguna historia a su gusto, dándole las claves.

¿Ha visto, al estudiarlo, muchas diferencias entre el nacionalismo vasco de entonces y el de ahora?

Por desgracia, muchas menos de las que se piensa. Asombran las mismas deslealtades, codicias, trapacerías que ahora. Y todo con el señuelo de una edípica cercanía de la administración, la búsqueda de una inexistente edad de oro que jamás llega sino para la harka de políticos locales, en absoluto más eficaces ni honrados. Y todo con el afán de intentar destruir algo que tantísimo tiempo lleva y tanto ha costado hacer: este país que, por ahora, creo que anda llamándose España.

Para terminar, ¿crees que a quien lee hoy le puede atraer una historia que se sabe en líneas generales cómo terminó?

Las historias, o mejor, la Historia, no termina en realidad nunca. Se aplaza o acaba un capítulo, pero en ese capítulo está la semilla del siguiente. Y se puede y debe aprender de ello. Siempre quedan además, cuestiones ocultas. Si encima se da con una dosis de literatura que lo haga todo más llevadero, creo que sí puede atrae Y si está bien escrita, sí. Mientras la humanidad exista siempre le gustará que le cuenten historias. Veraces o no, pero sobre todo, que estén bien contadas, bien escritas. Es lo importante. Eso son las novelas. Eso he pretendido que sea esta.

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