"Orgullo del país y espejo de foráneos"

Elogio de la pija hispánica por Camilo J. Cela

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“Muy señor mío y amigo: Le agradezco como español y patriota su generoso diagnóstico sobre lo que es la pija hispánica. Como jamás negué mi colaboración a la ciencia, ahí van los datos que me pide.”

Así comienza Camilo J. Cela la carta que en este vídeo dicta a una estupefacta secretaria. Y luego continúa con el mismo tono. ¿Un esperpento carpetovénico más? A primera vista, sí. Salvo que el texto, escrito (o filmado) a raíz del famoso “cipote de Archidona”[1], requiere una rigurosa lectura en segundo grado. Irrumpe a través de ella, como en el desbordado manantial de Archidona, toda la fuerza indómita de un lenguaje a la vez barroco, popular y sarcástico cuya elaboración poética (y la comicidad también puede serlo en grado sumo) no tiene parangón en nuestra literatura.

Otra cosa es que a las bellas y rijosas almas les desagrade, sin duda, en grado extremo.
 


[1] Recordémosla para quien no se acuerde esta historia verídica que, previa denuncia de los espectadores mancillados, acabó en los tribunales. En un cine del malagueño pueblo de Archidona estaba una pareja de novios tan ricamente entregada a labores sin duda más interesantes que las de contemplar lo proyectado, cuando, según le escribe a Cela su amigo Alfonso Canales, “en arribando al trance de la meneanza, vomitó por aquel caño tal cantidad de su hombría, y con tanta fuerza que más parecía botella de champán, si no geiser de Islandia.
         ”Los espectadores de la fila trasera, y aun de la más posterior, viéronse sorprendidos con una lluvia jupiterina, no precisamente de oro. Aquel maná caía en pautados chaparrones, sin que pareciera que fuese a escampar nunca.”

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