El verdadero arte contemporáneo

La gran pintura surrealista. O el abrazo de contrarios

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Como colofón de nuestros recientes (y polémicos) artículos sobre el arte contemporáneo, nos complace exponer una muestra de los cuadros y estatuas de Vladimir Kush, artista ruso establecido en Estados Unidos, y muy probablemente el máximo exponente hoy de la pintura surrealista: aquella que alcanzó su cenit el pasado siglo con aristas de la talla de un Dalí o de un Magritte.

 Al igual que en éstos, en la obra de Kush la realidad se ve a la vez plasmada y deformada, extrapolada hasta el máximo florilegio­… de la realidad, precisamente. Es la realidad lo único que importa: no esta ciénaga constituida  —como en tantas y tantas nulidades del «“arte” contemporáneo» hoy oficial— por la más irrelevante irrealidad, por el más vano y vacuo de los artificios.
 
Lo que nos dice en últimas esta pintura, lo que nos ofrecen en concreto los cuadros de Kusch, es que la realidad es múltiple, contrapuesta, contradictoria… Y que la contradicción, cuando se ahonda en su riqueza, cuando se mantienen tensos y enlazados sus dos extremos, es todo lo contrario de la vana absurdidad. Así es como nuestros absortos ojos pueden contemplar aquí (como en el cuadro que figura en portada) unos mares que a la vez son cielos, o unas hojas que son campos, o unos pechos de mujer que son montes, o unas guitarras que son peras, o unas tijeras que son anillas…
 
Arremeter, como arremetemos en este periódico, contra la destrucción del arte que practican los impostores del pretendido «“arte” contemporáneo» oficial; sobrecogernos y estremecernos ante el gran arte clásico de todos los tiempos (éste que los imbéciles denuestan como “académico”): todo ello implica estremecernos y sobrecogernos también ante lo mejor de la gran ola rompedora y buscadora que desde comienzos del siglo XX sacude a la modernidad artística. El que la gran esperanza que se encarnaba en las vanguardias haya degenerado en la desesperanza que, con excepciones tan notables como la de Kush, conocemos desde hace ya un montón de décadas, es obviamente otro asunto.
 
J. R. P.

Pulse aquí para ver la obra de Vladimir Kush

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