Garzón la quiere proseguir

¡Acabemos ya con la Guerra Civil!

Dentro de unos meses hará setenta años que la Guerra Civil se acabó. Cualquier día de éstos (suponiendo que Carrillo no sea inmortal) ya no quedará ni un solo español que la haya vivido como protagonista. Y, sin embargo, nuestra perra guerra sigue tercamente viva, ahí: no en la “memoria histórica” (como pretenden), sino en la arena política.

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Dentro de unos meses hará setenta años que la Guerra Civil se acabó. Cualquier día de éstos (suponiendo que Carrillo no sea inmortal) ya no quedará ni un solo español que la haya vivido como protagonista. Y, sin embargo, nuestra perra guerra sigue tercamente viva, ahí: no en la “memoria histórica” (como pretenden), sino en la arena política.
Rectifico: la Guerra Civil no sigue políticamente viva —la mantienen artificialmente en vida, en la UVI y con respiración asistida. Sólo una facción se empeña en ello: la más extrema, la más sectaria de la izquierda. Algunos de ellos aún sueñan, nostálgicos de chekas  y paredones, con la revolución anarco-comunista que emprendieron (y perdieron) hace setenta años. Pero la mayoría de quienes quisieran mantener abiertas las heridas ni siquiera sueñan con revolución alguna: los pijopros (pijos progres) y demás huestes zapateriles son, como todos sabemos, los más firmes valedores (y beneficiarios) de la peores taras del capitalismo.
Ante ello sólo cabe una actitud. No la de quienes, desde la calle Génova, se empeñan en esconder la cabeza y renegar de la media España que se alzó contra la Revolución. Al contrario, por lo que al debate estrictamente historiográfico atañe —el único que a setenta años vista tiene sentido—, hay que mantener alta la cabeza: hay que decir lo que pasó, lo que se jugaba, la Revolución que pretendían cometer los unos y que les impidieron perpetrar los otros. Sin olvidar nunca los horrores y desmanes que entre ambos cometieron.
Pero éste es un debate de historiadores. No un debate político. Políticamente sólo cabe hoy una actitud como la que, refrendando su reciente victoria electoral, la Aleanza Nazionaleitaliana ha expresado al lanzar el más contundente de los lemas (referido a otra y algo más reciente contienda): La guerra è finita!
¿De acuerdo, amigos?

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