'Judit degollando a Holofernes', por Caravaggio (detalle)

Cómo los medios esparcen y cultivan el miedo

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¿Por qué esta mórbida manía, por parte de medios y gobiernos, de complacerse atemorizando al personal? La respuesta cae por su propio peso.

 


 

Lo que guía la información, sobre todo en las cadenas de noticias continuas que compiten entre sí, es la audiencia. Quizá sea incluso el único criterio que aún prima por encima de la ideología. El sueño absoluto es una audiencia cautiva, pegada a la pantalla. La mejor forma de lograrlo es infundir miedo. Cuando se tiene miedo, se está en una espera permanente de noticias y análisis.

Por supuesto, está la guerra. Esa es la apuesta, en Francia, de los canales de televisión LCI y BFM para contrarrestar a CNews, que se posiciona más en un nicho de miedos domésticos más concretos. Esto funciona relativamente bien en un enfoque muy orientado que transforma a estos canales, por su aversión a Trump y a su América, en pequeños telegrafistas de Teherán y de la propaganda de los ayatolás, sin verdadera perspectiva ni espíritu crítico. Pero todo pasa; por lo tanto, se necesita algo nuevo.

Este año, cabe señalarlo, tarda en llegar la ola de calor precoz que anunciaba el fin del mundo por el cambio climático. Afortunadamente, ha llegado el hantavirus. Nos mantendremos muy cautelosos ante la evolución de este virus. Pero una cosa es segura: los medios de comunicación, por su parte, no han cambiado. Vuelven a las andadas, como durante la COVID, esperando lo peor.

Que esperan lo peor es evidente, y lo hacen para asustar y captar audiencia. Lo hacen en la selección de las noticias, dando sistemáticamente prioridad a lo que puede inquietar. De hecho, en todas las cadenas plantean esta vez la pregunta: «¿Hay que preocuparse?». Y ya sabemos cuál es la respuesta que desean.

Esto se nota en el comportamiento de los periodistas cuando un especialista invitado al plató intenta tranquilizar. Los rostros se cierran, las preguntas se vuelven inquisitivas, como si se enfrentaran a un vulgar representante del RN de Marine Le Pen. Los especialistas, por su parte, tampoco cambian y parecen constituir una especie no evolutiva, atrapada entre certezas perentorias y contradicciones desestabilizadoras. «No es el Covid, pero podría serlo, y lo que es peor, queridos telespectadores; permanezcan atentos, su futuro depende de ello.»

 

El Gobierno también utiliza el miedo

Esta carrera hacia el miedo colectivo es alimentada por el Gobierno. Éste no deja de multiplicar las intervenciones en secuencias que se supone que tranquilizan por la transparencia de su comunicación, pero que conducen al resultado opuesto.

Así, los franceses descubrieron que tenían una ministra de Sanidad. La ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, celebró el martes 12 de mayo, en el ministerio de la que es titular, una gran rueda de prensa para responder a las numerosas preguntas relacionadas con el hantavirus, recuerda con sobriedad CNews. Acompañado de varios médicos y especialistas, el Gobierno trató así de dar respuesta a las incógnitas de un brote en curso, después de que varias personas fallecieran infectadas por un hantavirus del tipo Andes, transmisible entre humanos, que se originó en un foco identificado en un crucero, el «MV Hondius».

¿Qué justifica esta espectacular —y, por tanto, angustiosa— escalada del Gobierno de Lecornu? El miedo, por supuesto. Miedo a que los hechos le desmientan, miedo a las demandas judiciales.

© Polémia

 

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