"Los eslavos en el Dniéper" (1905), del pintor ruso Nicholas Roerich

La Rus de Kiev

Aunque entre ellos ahora estén en una guerra que tanto afecta a Europa, los actuales tres países de la Rus, es decir Rusia, Bielorrusia y Ucrania, fueron en el siglo XI una misma unidad política y territorial: la Rus. La Rus de Kiev.

Por eso son países y mentalidades tan parecidas. Similares, casi idénticas costumbres, similares idiomas (aunque el ruso es lingua franca de los tres paises), similares caracteres nacionales, similar gente. Similares supersticiones, incluso. Fueron, en su día, el mismo pueblo.

Conviene que los europeos conozcan mejor aquella parte del mundo en la que ahora se libra la peor guerra que Europa ha conocido desde la II Guerra Mundial, guerra que estos tres países, entonces todos en la URSS, llamaron la “Gran Guerra Patria”. Y los europeos no acaban de entender y conocer aquel mundo (corrijo; los europeos del Oeste, pues los territorios de la Rus también son Europa). Se viaja poco a esa zona del planeta, y ahora, con la guerra, todavía menos. Pero vale la pena hacerlo. Y no quedarse en la superficie de lo que nos ofrecen las agencias de viajes. Excelente, que nos enseñen el ballet, los monasterios y catedrales, los museos y los ríos. Pero lo mejor de los países de la Rus es su gente: generosos, hospitalarios, humanos. Y muy buenos amigos. Gente de calidad. Por eso es especialmente triste que ahora estén en guerra entre ellos.

El origen de la Rus de Kiev es fascinante. Palabra de origen escandinavo, el reino es fundado por un príncipe varego, es decir, vikingos que habían bajado al Sur desde Escandinavia: Oleg. Príncipe de Novgorod (ciudad en la actual Rusia) va tomando el control de las ciudades sureñas del Dniéper. Embrujado por lo que actualmente es Kiev, decide instalar en ese lugar, por su importancia estratégica, la capital de su reino, que es el germen de las actuales Ucrania, Bielorrusia y Rusia. Hay que haber vivido en Kiev para darse cuenta del magnetismo de aquel lugar, presidido por las eternas aguas del Dniéper, caudaloso, ancho, e intenso.

Sus sucesores cristianizan el país con el rito griego-bizantino oriental de Constantinopla y van agrandando su territorio. Con Yaroslav I el reino alcanza su máxima extensión en el siglo XI: desde el Báltico hasta el Mar Negro. Pero más adelante la Rus de Kiev se va desintegrando hasta ser arrasada por las hordas mongolas en el siglo XIII.

Pero la palabra ha perdurado hasta nuestros días, y forma parte de los nombres de “Rusia” y “Belarus”. La denominación “Ucrania” es posterior: significa, literalmente, “la frontera”, y es como los rusos llamaron a los territorios del Oeste, incluyendo algunos actualmente en Rusia. En cuanto a Bielorrusia: Los bielorrusos prefieren la palabra “Belarus” en lugar de “Bielorrusia”, sobre todo para marcar distancias con Rusia. Y el nombre oficial del país es “Belarus”. Pero Kiev sigue siendo el lugar fundacional. Por eso tanto Rusia como Bielorrusia dan tanta importancia a Ucrania, pues Kiev fue el centro de la Rus original.

Aunque ahora en guerra, los tres países están muy interrelacionados. Hay muchos ucranianos viviendo en Rusia, y muchos rusos de nacimiento con apellido ucraniano como por ejemplo quien fuera presidente de la URSS, el siberiano Chernenko. Y muchos rusos viviendo en Bielorrusia y viceversa.

Siempre hubo armonía entre los tres países. Desde la desaparición de la URSS, Bielorrusia y sobre todo Ucrania hicieron, además, de Estados paragolpes de Rusia con el resto de Europa. Armonía. Sentido común geopolítico. Y Ucrania formaba parte no sólo de Europa sino a la vez de la Comunidad de la antigua URSS.

Todo ello se perdió, y para siempre, con el golpe de Estado en Ucrania de 2014 impulsado por los USA y sus aliados nazis ucranianos y oligarcas locales traidores a Ucrania. Y ahora, desde 2014,los tres países de la Rus están en guerra.

Relación, ahora, muy difícil entre ellos. Ucrania, con sólidos motivos, reprocha a Rusia la invasión y la guerra, y a Bielorrusia el ser aliado de Rusia. Rusia reprocha a Ucrania el Golpe de Estado de 2014 que depone al presidente democráticamente elegido y da paso a gobiernos títeres de los USA gestionados por oligarcas que prohíben el ruso en el Este del país (donde la lengua materna era y sigue siendo el ruso) y, sobre todo, la determinación de los nefastos presidentes Poroshenko y Zelensky de incorporar Ucrania a la OTAN.

¿Y Bielorrusia? Intenta ser el fiel de la balanza y ha propuesto que las negociaciones de paz entre los otros dos contendientes se celebren en Minsk, ciudad que cada vez más se convierte en lugar de encuentro internacional y alberga la importante Conferencia de Seguridad para Eurasia. Pero Ucrania no quiere negociar en Minsk y para ello aduce la alianza entre Bielorrusia y Rusia. Craso error. Ucrania no se opuso a los acuerdos de Minsk de 2014 y 2015 en los que, conchabada con Francia y Alemania, engañaron a Putin, pues su intención era ganar tiempo para que Ucrania se rearmase.

¿Cómo acabará todo? Mal, sin duda, porque, incluso si se firma un armisticio, el problema seguirá en forma de conflicto congelado por lustros.

Nos queda, eso sí, el recuerdo de los tiempos recientes en los que entre los tres países hubo armonía. Y el lejano eco de ese reino que hace mil años fue la Rus. La Rus de Kiev.

 

Luis Fraga, senador en España durante 21 años (1989-2011). Asesor (2013) del gobierno de Ucrania hasta el golpe de Estado, y destacado miembro —principal cabeza visible— del Consejo de Dirección del Instituto para la Paz en Kiev (2016-2022). Fundador (2011) del grupo parlamentario informal de amistad entre Ucrania y España. Patrocinador (2022) del primer libro bilingüe en español y ucraniano sobre poesía y pintura ucranianas.

 

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