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Goya, 'Duelo a garrotazos'

Carta abierta a un amigo ucraniano

Claves y reflexiones sobre
el conflicto en Ucrania

 

Querido amigo Dmytro[1]:

Durante el tiempo que estuve en Ucrania (país al que, como sabes, no he podido regresar desde 2018) te convertiste en uno de mis mejores amigos. Nos veíamos con frecuencia a almorzar, o en reuniones de trabajo, y te solía comentar algunos de mis pasos en negocios o en política ucraniana. Y hasta en España quedamos un día a comer cuando viajaste a Madrid por tus negocios.

Además de sumamente inteligente, eres persona noble y de fiar. De las pocas personas a quienes nunca he visto un gesto mezquino. Así sois los ucranianos: nobles. Ya conoces el alto concepto que de vosotros tengo, y conoces además lo mucho que quiero a tu país. Así sois los ucranianos: de fiar, y por eso no tuve problema en contarte muchas cosas de Ucrania de las que me iba enterando por mi actividad (incluso te adelanté confidencialmente la futura composición de parte del gobierno que iba a formar Yanukovich) y hasta te presenté en 2016 a mi novia ucraniana de aquel año, que al final supe que era una espía y por eso, por saberme constantemente vigilado a partir de 2016 por mi participación en el “Instituto para la Paz”, desde 2018 no he regresado a Ucrania.

Por tu indudable sentido común, has triunfado en el mundo de los negocios. Pero ello no te ha impedido tener, también, fino criterio político y conocimiento del mundo. Eres persona de categoría. Y por ello seguimos en contacto y nos escribimos dos o tres veces al mes. Respondo a muchos de tus correos o mensajes de Telegram, pero ante muchos de ellos he guardado silencio. Por eso ya hemos pactado que te enviaría una carta larga en respuesta a los mensajes que no he respondido y la publicaría en EL MANIFIESTO. “Dmytro” es el alias que elegiste. No es mal nombre.

¿Por qué no respondo a muchos de tus correos? La pregunta es razonable, pero la respuesta es difícil sobre un asunto tan delicado como éste. Esta carta-artículo es la respuesta, sí, pero he de medir cada palabra. Veamos:

 

I. Odio a Rusia en Ucrania

  1. Entiendo perfectamente el odio contra Rusia que se desprende de tus mensajes de patriota ucraniano. En Ucrania vivís una situación muy difícil y cada día mueren cientos de personas en el frente. Además, constantes apagones de luz, bombardeos y una economía de guerra. Y ello aviva la carga emocional de todo lo que me escribes. Debe de ser duro vivir en un lugar constantemente bombardeado, y encima sin poder salir del país, como es tu caso. El desgaste psíquico ha de ser tremendo.
  2. Yo no he sido ni seré nunca antirruso, ni menos antiucraniano. Pero no regresaré a ninguno de los dos países. Ni a Ucrania, donde era constantemente espiado hasta que decidí no volver, ni menos todavía a Rusia, que desde 2025 se ha convertido en un Gulag digital y telefónico en el que un extranjero queda aislado en nuestro actual mundo online. Pero ello no me impide ser objetivo. Ni con Ucrania ni con Rusia. Ni con esta guerra actual.
  3. Tú nunca has sido antirruso. Siempre hasta ahora te has llevado bien con ellos. Ucranianos y rusos sois muy parecidos y muchos rusos llevan apellido ucraniano y viceversa. De hecho, nos presentó un ruso y recordarás que una vez hasta cenamos en Moscú, cuatro personas, entre ellas otro banquero ucraniano y un viceministro ruso. Pero ahora los detestas. Los “orcos”, es como les llamas. Ese odio a los rusos es, de hecho, algo colectivo en Ucrania. No sólo es tu caso. Muchas personas que en Ucrania tenían simpatía por Rusia pasaron a aborrecerla cuando empezaron a caer bombas y misiles. Rusia, que pensaba en el inicio de su invasión contar el favor de parte de la población ucraniana, se ha encontrado con justo lo contrario. Y ello se ha traducido, como sabes, en los sondeos sobre la adhesión a la OTAN. Si hasta 2014 sólo una minoría en el Oeste de país era partidaria de formar parte de la OTAN, ahora más del ochenta por ciento de los ucranianos queréis que Ucrania entre en la OTAN. Si la pretensión de Rusia era que Ucrania no entre en la OTAN (y por ello entre otras causas se produce la invasión en 2022), se encuentran con que ahora la mayoría de los ucranianos clamáis por entrar en la Alianza Atlántica.
  4. Pero Ucrania no entrará en la OTAN. Eso ha quedado claro. Trump y Putin han llegado a ese consenso: la antigua URSS para ti, el hemisferio americano para mí. Nos podrá gustar o no, pero es lo que hay. Además, la OTAN es el origen del conflicto de Ucrania: su expansión hacia el Este, que alteraba los equilibrios militares y geopolíticos.
  5. Entiendo y comparto el sufrimiento ucraniano. Quiero a vuestro país, donde he pasado algunos de los mejores momentos de mi vida. Pero ello no ha de impedir que veamos con nitidez las causas reales de esta guerra. Toda guerra tiene causas geopolíticas profundas. Por eso te resumo en los siguientes puntos lo que de ella pienso.

 

II. Las causas profundas de esta guerra

  1. Ante todo, levantemos acta de que la población en España (y en Europa en general) está profundamente desinformada sobre las causas reales de esta guerra. Piensan, o creen que piensan, lo que les dice la maquinaria oficial de propaganda: Agresión rusa no provocada contra una democracia. Pero la realidad es otra. Las causas profundas de la guerra no son las que nos cuentan.
  2. ¿Cuándo empieza esta guerra? No fue en 2022 con la invasión rusa a gran escala, sino en 2014 con el golpe de Estado del Maidán en Ucrania que impulsaron los USA (a través de USAID y de la CIA) y en parte también la UE.
  3. Viví en primera persona en Kiev ese golpe de Estado, pues en 2013, como sabes, era asesor del gobierno ucraniano. Y vi y hasta me metí en las manifestaciones (con sombrero y corbata, para marcar distancias como extranjero) para observar los movimientos que conducen a la masacre de 2014 que precipita la caída del gobierno democráticamente elegido de Yanukovich. Pero esas manifestaciones no fueron espontáneas. Las organizaron, insisto, la CIA con la USAID y el infame Yatseniuk, el MI6, en parte la UE, pero con la ayuda de cómplices ucranianos traidores a su país: los nazis del Oeste y sobre todo los nefastos oligarcas ucranianos, tipos Kolomoisky o Poroshenko.
  4. 2014 marca, pues, el inicio del conflicto. El golpe de Estado de 2014 desemboca en una Junta títere dirigida por los USA que convoca elecciones de las que sale presidente el oligarca Poroshenko. Nefasto tipejo. Nos presentaron en diciembre de 2011 en Washington, antes del golpe de Estado, porque él quería hacer negocios en España. Y el tipejo no me gustó y me negué a hacer nada con él.
  5. El hipócrita Poroshenko (con quien siempre hablé en ruso) proscribe el ruso nada más llegar a la Presidencia en las regiones del Este de Ucrania donde el ruso era y es idioma materno. Resultado: Rebelión de estas regiones que claman por autonomía. Tremendo error del oligarca Poroshenko. Que luego lo magnifica sin gran éxito estratégico mandando tropas al Donbás, ridículamente vestido de militar, para sofocar la rebelión. Y ahí empieza la guerra, en 2014 y no en 2022.
  6. Cuando, en plenas manifestaciones y con la calle ardiendo regreso de Kiev a España, llegué a la convicción (y se lo dije a muchos amigos) de que aquello acababa en guerra civil. Que es lo que acabó sucediendo. Y ya en marzo cuando cae Yanukovich con la masacre que precipita el golpe de Estado tuve claro que la guerra sería inevitable y que Rusia en abril o mayo de 2014 iba a invadir Ucrania. Me equivoqué: invadió ocho años más tarde. Y se equivocó Rusia. Tenía que haber invadido entonces en 2014, y hubiesen muerto cientos de miles de personas menos.
  7. La guerra era inevitable desde el triunfo del Golpe de Estado en 2014. Rusia, por riesgo existencial, no podía permitir una Ucrania en la OTAN y perder sus bases en Crimea. Es, en estado puro, la Tercera Ley de Newton de la física elemental: “Si un objeto A ejerce una fuerza sobre un objeto B, entonces el objeto B ejerce una fuerza de igual magnitud en dirección opuesta sobre el objeto A.” ( Actioni contrariam semper & æqualem esse reactionem: sive corporum duorum actiones in se mutuo semper esse æquales & in partes contrarias dirigi). Lo pronostiqué en 2014. Pocos me hicieron caso. La guerra era inevitable.
  8. ¿Por qué no invadió Rusia en primavera de 2014? Ante todo, un error de cálculo. Su inteligencia subestimó la determinación de entrar en la OTAN del nuevo gobierno títere de los USA. Y no supo prever que el nefasto Poroshenko prohibiría el ruso en el Este. Se contentaron los rusos con tomar Crimea sin una sola baja. Pero, además, está la prudencia de Putin. “Putler”, como tú y muchos ucranianos le llamáis a semejanza de un Hitler del siglo XXI y la personificación del mal absoluto, es en realidad un moderado que entonces (como ahora) contiene a los “halcones” de Moscú que clamaban ya en 2014 (como ahora) por acciones más drásticas y agresivas. “Que le follen a Putin y a sus criminales del Kremlin”, me dices como tu frase favorita. Bueno. Lo entiendo en vuestra tesitura. Pero objetivamente la cosa es algo más compleja.
  9. Para poner fin a esa guerra civil en el Donbás se producen los acuerdos de Minsk que pactaban autonomía (¡ni siquiera separatismo!) para el Donbás, y respeto a la lengua materna de sus habitantes. Pero los acuerdos se incumplen. Tanto Ucrania, Francia y Alemania -y todos ellos lo han reconocido- sólo querían ganar tiempo para permitir que Ucrania se rearmase con ayuda europea y de los USA. Engañaron a Putin. ¿Toma éste entonces la decisión de invadir? No. Ni siquiera lo decide varios años más tarde cuando ve la actitud de Zelensky en una de las reuniones del “Formato de Normandía”, que también incluía a Alemania y Francia además de Ucrania. Toma la decisión tras varios ultimátums en otoño e invierno de 2021 cuando vio que sin invasión y guerra la entrada de Ucrania en la OTAN sería inevitable. Amenaza existencial para Rusia. La guerra no es improvocada como la propaganda dice.
  10. Eso es lo que hay, Dmytro. Y así hemos llegado a la guerra actual. Guerra que hubiese podido evitarse si todos los actores en esta tragedia hubiesen sido más sensatos. Se resume con la siguiente palabra: una catástrofe. Una catástrofe que sobre todo sufrís los ucranianos, pero también Rusia y Europa en general.

 

III. Los culpables

  1. Pero entonces, ¿quién es el culpable? ¿Quién es el traidor? ¿Se puede hablar de culpabilidad o traición en quienes han actuado según su propio carácter? En los dramas de Shakespeare, cada cual actúa según su carácter. Otelo es celoso; Hamlet, loco y dubitativo; Macbeth, influenciable y ambicioso; Coriolano, soberbio; Enrique V, heroico; Ricardo III, malvado …y así en todos los dramas. Pero cada uno de los personajes es previsible. Su carácter les obliga a ello.
  2. Culpables: Todos han actuado según su carácter, pero unos son más culpables que otros. Empecemos por EE. UU. Son los que crean el desaguisado preparando el golpe de Estado durante años. Son fieles a su carácter: desestabilizar países como hicieron en Irak, Libia, Serbia y en tantos otros lugares. Y, en este caso, contra Rusia. Usaron Ucrania como ariete contra su enemigo. Ahora, al parecer, han cambiado de criterio. Pero el daño está hecho.
  3. Luego, la UE. No olvidemos que las manifestaciones de 2013, es decir el inicio del golpe de Estado, tenían como motivo que Ucrania se negó a firmar el Tratado de Asociación con la UE que llevaba años preparándose porque ésta exigía condiciones inaceptables. Yo lo había previsto dos meses antes como asesor del gobierno y así se lo dije en público al ministro de AAEE ucraniano en una reunión en Madrid con la CEOE. Lo cierto es: La UE actuó según su carácter: la torpeza y la falta de visión de futuro. Y, en la UE, especialmente y en este orden, el Reino Unido (como mayordomo que son de los USA), Francia y Alemania. España fue mucho más limpia en su apoyo a Ucrania.
  4. En cuanto a Rusia. Comete tres errores. Primero, apoyar demasiado antes del Putsch al corrupto Yanukovich, que con sus desvergonzados apaños se estaba labrando el odio de otros oligarcas ucranianos de cuyo club quería formar parte. Segundo: como siempre, las formas. Rusia nunca ha sido especialmente fino con ellas. Se ganó muchos enemigos en Ucrania con el modo en el que expresaba su oposición al Acuerdo de Asociación con la UE. Recuerdo una cena en Colombia antes del golpe de Estado y de la guerra, agosto de 2013, con la Delegación ucraniana a la que acompañaba, en la que todos echaban pestes contra las amenazas rusas. Tercero, y ya se ha dicho: no invadiendo en 2014. Hubiese habido muchos menos muertos que los que ahora tenemos.
  5. No olvidemos, además, a los nazis del Oeste de Ucrania. Con un pasado criminal en la II Guerra Mundial y furibundamente antirrusos e hipernacionalistas, vieron la ocasión perfecta con las manifestaciones del Maidán en 2013, que avivaron mano a mano con los USA, la UE y los traidores oligarcas ucranianos. Era de prever. Su carácter desde hace casi un siglo los llevó a ello. Y lleva a Ucrania a una guerra.
  6. Los traidores oligarcas ucranianos, en efecto. He escrito bien y no lo retiro. Si los causantes del golpe de Estado y por lo tanto de la guerra descritos en los puntos anteriores ya habían contribuido a la catástrofe, el catalizador y elemento clave fueron los abyectos oligarcas. No sólo culpables, sino también traidores a Ucrania. Fenómeno exclusivo de la antigua URSS, ya sabemos que un oligarca (no existen éstos en la UE) es quien se enriqueció en los años 90 con privatizaciones o chanchullos o cercanía al poder, pero que sin embargo y además, intenta mandar en la política de su país, alguno de ellos incluso con un ejército privado.
  7. Subrayemos el nefasto papel de los oligarcas en el golpe de Estado. Los del este, alguno de ellos en el gobierno de Yanukovich, complicaron innecesariamente antes de 2014 la negociación con la UE para el Acuerdo de Asociación cuyo fracaso precipita el desastre. Lo hicieron porque, aunque no lo decían, estaban contra el acuerdo y preferían la Unión Aduanera con Rusia porque era lo que más favorecía a sus negocios. Pero más decisivo fue el papel de los oligarcas del Oeste tipo Kolomoisky o Poroshenko: querían el río revuelto y el conflicto para ganar más dinero, y lo lograron. Fueron factor clave en el golpe de Estado. Traicionaron a su país por un motivo: el afán de más dinero y más poder. Así es su inamovible carácter.

 

IV. La catástrofe. El futuro

  1. Un cúmulo de culpables, de errores y de imprevisiones y además falta de prudencia, en suma, ha llevado a Ucrania a la catástrofe en la que se encuentra.
  2. ¿Cabe ser optimista ante el futuro? Pienso que no. Ucrania no sólo ha perdido a casi un millón de personas muertas en combate y casi un tercio de su población que se ha desplazado a Polonia, Rumanía, Alemania y hasta a España, sino que además perderá casi un tercio de su territorio.
  3. ¿Conversaciones de paz? Ojalá den fruto, pero es difícil. El famoso plan de Trump de veintitantos puntos es papel mojado. Rusia no puede aceptarlo, pues por un lado querrá unas FFAA ucranianas reducidas que no representen una amenaza para Rusia, y por otro no cederán los territorios ya ocupados y además entienden que las “garantías de seguridad” para Ucrania representan en realidad un artículo 5 del Tratado de la OTAN encubierto que no pueden aceptar.
  4. Y Ucrania tampoco está ahora por la paz. Movido por la población y amenazado por los nazis del Oeste, Zelensky nunca aceptará la pérdida de territorios. Si cede el Donbás, Jerson o Zaporozhie incluso pueden asesinarlo.
  5. Difícil hacer cuadrar ambas posiciones, la rusa y la ucraniana, por mucho que Trump con calculada retórica diga que lo intenta. De hecho, si una imagen describe mejor que mil palabras este conflicto, esa es el “Duelo a garrotazos” del genial Goya. Ninguno va a ceder. Seguirá el conflicto, por desgracia. Y, encima, Europa no ha hecho ninguna propuesta realista y seria para la paz. Guerra larga, me temo.
  6. Hubo al inicio de la guerra conversaciones de Paz en Estambul. Que las torpedean los USA del nefasto Biden a través del lacayo Boris Johnson que viaja a Kiev con el mensaje: “No hagáis la paz. Seguid con la guerra contra Rusia, que os ayudaremos y ganaréis”. El error de Zelensky es creerlo. Y el error de Europa es creer que se podía derrotar militarmente a Rusia. Y, además, negándose a una solución diplomática con negociaciones. Resultado: Ucrania destruida y cerca de un millón de muertos.
  7. Pero Rusia está ganando la guerra. Tras una primera ofensiva táctica que contemplaba una rápida caída del régimen de Zelensky (pero no fueron capaces de tomar ni siquiera el aeropuerto de Kiev) que resultó en un fiasco, cambiaron del todo de estrategia y convirtieron el conflicto en una guerra de desgaste en la que los drones, sobre todo, pero también la artillería son los factores clave.
  8. Soy muy torpe con la bola de cristal, y siempre es arriesgado predecir el futuro. Pero básicamente existen tres escenarios:
    • El ejército ucraniano colapsa (o hay una revuelta contra el payaso Zelensky) y los rusos llegan a Odesa. Donde se firmaría la Paz. Y tal vez a Járkov, pero no interesa tanto a Rusia como Odesa, por el valor simbólico de ésta: no olvidemos que Odesa es una ciudad rusa tomada por Rusia a los otomanos en el siglo XVIII. Fundada además por un almirante español, don José de Rivas al servicio de Katerina la Grande. Por cierto: la estatua de José de Rivas en Odesa fue derribada por el régimen de Zelensky sin que inauditamente España protestase.
    • Ucrania resiste y pierde medio millón de personas más. De nuevo, la paz se firma en Odesa. O en Járkov, pero dentro de dos o tres años. Guerra larga, en cualquier caso. Llevo diciéndolo desde 2022.
    • Hay paz ahora, bajo el auspicio de EE. UU. y la ONU (Europa no cuenta). Interesa a Ucrania porque evitarán perder más territorios y, sobre todo, cientos de miles de vidas más. Y Odesa, la salida al mar de Ucrania, tampoco se perdería. E interesa a Rusia porque no le vendría mal que las cuatro regiones conquistadas (incorporadas a Rusia según su Constitución) sean reconocidas internacionalmente.

Ésta es, sin duda, la opción más deseable. Lo demás es profundizar en la catástrofe y agrandarla. ¿Se logrará? Ya se ha explicado antes por qué es difícil. Recordemos la imagen del Duelo a garrotazos de Goya.

Pero, ahora, lo importante. Y es que los tres escenarios tienen tres cosas en común:

  • Rusia no tomará toda Ucrania. Meterse en el Oeste equivaldría a un nuevo Afganistán. Y menos todavía piensa en atacar a otros países europeos como sostiene el blablabla de la propaganda oficial. Ni quiere, ni puede.
  • Pase lo que pase (lo más probable es un colapso del ejército ucraniano o del régimen de Zelensky), incluso tras la firma del armisticio, la tensión seguirá durante más años, como conflicto congelado y una relación entre Rusia y Europa del oeste envenenada por decenios. Es inevitable. Conflicto congelado por mucho tiempo, incluso si cae Zelensky por una revuelta. Mal pronóstico.
  • Si Ucrania y la OTAN no son capaces de negociar, la guerra se decidirá militarmente en favor de Rusia en el campo de batalla. Nos olvidamos de Europa, claro, en esta ecuación: ni son capaces de negociar ni quieren hacerlo, en consonancia con su descabellada política de romper la diplomacia y no hablar con Rusia. ¿Y, a la vez, quieren formar parte de las negociaciones? Absurdo. No se puede soplar y sorber al mismo tiempo. Algo está claro: cuanto antes empiecen negociaciones en serio entre Rusia y Ucrania, mejor será para Ucrania.

 

CONCLUSIÓN

Tus cartas, y las de todos los ucranianos que me escribís, transmiten un inmenso odio y rencor hacia Rusia. Es lógico. Vuestro país está destrozado. Y las cartas de rusos que recibo transmiten odio no sólo contra Europa y EE. UU. y sus inútiles sanciones, sino hacia el régimen de Poroshenko/Zelensky y su pretensión de entrar en la OTAN que desencadena la guerra. Leo con atención lo que unos y otros me escribís. Pero soy difícilmente influenciable. Tengo mi propio criterio. Con el amor a la bella Ucrania de quien ha pasado allí excelentes momentos.

En los párrafos anteriores he descrito lo que pienso del conflicto: Primero, sus causas profundas; segundo, los culpables del desastre; tercero, las perspectivas de futuro, que veo muy negras. No me quedo en la superficie. Procuro ir a la profundidad del problema, que es complejo.

En una de las novelas más importantes de Vargas Llosa, Premio Nóbel de literatura nacido en Perú, uno de los personajes lanza a otro la célebre pregunta: “¿Cuándo se jodió el Perú?”. Lo mismo cabe preguntarse sobre Ucrania. Y Ucrania se va al carajo con el golpe de Estado de 2013/2014 sobre el que he escrito en estas líneas. Hasta entonces, con todas sus dificultades y una clase política corrupta, era un Estado viable y hasta necesario por ser gozne entre Europa del Oeste y la antigua URSS. Ahora, estamos en la catástrofe. No es Ucrania, ahora, el deseable puente entre Europa y Rusia, sino línea de frente de combate. Vi venir vuestra guerra civil; vi venir (aunque me adelanté ocho años) la invasión de Rusia. Y ahora veo venir la catástrofe final y el largo conflicto congelado en el que todo desembocará.

¿Tiene remedio la cosa? No. Ya no. El millón de muertos en el frente, jóvenes ucranianos y rusos, son irresucitables. Y los territorios perdidos no se recuperarán. ¡Malditos políticos ucranianos, pero también los europeos y norteamericanos! Una catástrofe que se hubiese podido evitar con un poco de cabeza y sano juicio y patriotismo por parte de todos.

El futuro es oscuro y pinta mal, querido Dmytro. ¡Dios quiera que nuestra querida Ucrania no siga perdiendo gente y territorio!

Desde España, a mis amigos ucranianos os envío grandes abrazos y mi simpatía.

 


 

Luis Fraga, senador en España durante 21 años (1989-2011). Asesor (2013) del gobierno de Ucrania hasta el golpe de Estado, y destacado miembro —principal cabeza visible— del Consejo de Dirección del “Instituto para la Paz” en Kiev (2016-2022) hasta su ilegalización. Fundador (2011) del grupo parlamentario informal de amistad entre Ucrania y España. Patrocinador (2022) del primer libro bilingüe en español y ucraniano sobre poesía y pintura ucranianas.

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