Contra el olvido

Han pasado 27 años desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco, aquellos días tristemente inolvidables en los que ETA y sus actos criminales volvieron a romper el corazón a millones de españoles. Recuerdo intensamente aún el clamor de mi ciudad (Vigo), de todas las ciudades de España pidiendo, suplicando a los desalmados asesinos etarras que tuviesen piedad de un joven, que quizás podría haber sido tu hijo, tu hermano o quizás tú mismo… un joven sencillo, humilde, un valiente en tiempos de plomo. Los cobardes y sanguinarios asesinos lo señalaron por ser un objetivo fácil. ¡Siempre tan miserables! Ellos, esas bestias sanguinarias, han sido premiados por el PP y por el PSOE. Zapatero y Rajoy legalizaron Bildu, pisoteando así la memoria de las víctimas y de sus familias; a cualquier demócrata y cualquier persona de bien se le revolvieron las tripas. Desde sus poltronas políticas, los rostros del mal se ríen de nosotros, nos humillan día a día con más de 1.000 actos de homenaje a los asesinos en los años 2022 y 2023. Hoy compadrean en los pasillos del Congreso con unos y con otros. Ya no necesitan matar por la espalda, poner coches bomba y masacrar a inocentes, adultos y niños. Los cobardes gudaris ya tienen su premio y caminan con insolencia y chulería hacia su república marxista-leninista ante la mirada atónita de los españoles de bien. ¡Cuánto dolor, muerte y sufrimiento! Hasta que nos queden fuerzas hemos de recordar la verdad, lo que pasó en mi España, aquellos tiempos de ignominia y crueldad que tanto siguen doliendo en la memoria. Recordar quiénes mataron, masacraron, secuestraron, extorsionaron, acosaron y ejecutaron a nuestros compatriotas; y recordar que los asesinos y sus cómplices están hoy en las instituciones, amparados por un PSOE vomitivo y por un PP acomplejado y en silencio oportunista, como siempre: prefieren el silencio y el olvido a que les llamen fachas.

Estamos viviendo días muy oscuros y nos esperan momentos muy duros que nos revolverán más si cabe las tripas, pero la memoria de Miguel Ángel Blanco y la de todas las víctimas está presente y late en nuestros corazones, empujando a los españoles que tienen sangre en las venas a seguir luchando contra el mal. Nos costará sangre, sudor y lágrimas, pero despertaremos de esta terrible pesadilla. Nunca, mientras tengamos aliento, las víctimas serán olvidadas. Esos criminales no ganarán. El sacrificio de Miguel Ángel y el de miles de españoles víctimas directas de ETA no puede ser en vano. Los traidores tienen que dejar inmediatamente de negociar, de compadrear con los asesinos etarras. Memoria, dignidad y justicia para nuestras víctimas.

Alfonso Caride, activista social

¡Conozca a fondo nuestra revista!
Reciba una muestra GRATIS
Clic aquí


Más artículos de José Vicente Pascual

Suscríbase

Reciba El Manifiesto cada día en su correo

Destacado

Lo más leído

Temas de interés

Compartir este artículo

Confirma tu correo

Para empezar a recibir nuestras actualizaciones y novedades, necesitamos confirmar su dirección de correo electrónico.
📩 Por favor, haga clic en el enlace que le acabamos de enviar a su email.