Otra cosa no, pero astucia y pillería para sus ruindades, nuestros invasores sí que la tienen, y a manos llenas. Vean, si no, la forma en que se las apañan para saltar de la Ceuta invadida a la Península codiciada. ¿Para qué complicarse la vida?, se dicen antes de concluir: que sean las propias autoridades españolas las que nos lleven, gratis et amore. Y que el contribuyente español pague el pato, es decir, el viaje, la estancia y la nutrición (pero que sea halal, faltaría más).
¿Cómo lo hacen?
Lo hacen… delinquiendo en Ceuta a propósito y dejándose detener para que los trasladen a cárceles de la Península y de este modo cruzar el Estrecho.
¿Y por qué nuestras autoridades no los dejan en la prisión de Ceuta? Por una sencilla razón, porque ya no cabe ni un alfiler.
Como los invasores carecen de documentación reglamentaria, tienen vetado (algo es algo, al menos…) el acceso a los ferris comerciales y al helipuerto, de forma que se quedan atrapados por tiempo indefinido en la ciudad autónoma sin opciones de dar el salto al continente por vías ordinarias.
Para sortear este bloqueo, cometen de forma premeditada robos, hurtos o actos violentos con la intención de ser arrestados por las fuerzas de seguridad y forzar una orden judicial de ingreso en prisión preventiva.
La prisión ceutí de Fuerte Mendizábal sufre una saturación crónica y carece de espacio para retener a tantos internos preventivos, lo que obliga a Instituciones Penitenciarias a organizar traslados periódicos en barco hacia centros penitenciarios de Andalucía.
Una vez en suelo peninsular, al extinguirse las medidas cautelares, salir bajo fianza o cumplir penas menores, son puestos en libertad directamente en la Península, eludiendo por completo los controles de extranjería y logrando su objetivo migratorio.
Los patriotas ceutíes asaltan e incendian un campamento de los invasores
Para acabar con la sustitución de nuestros pueblos,
la REMIGRACIÓN se impone
♦ Pero ¿en qué consiste?
♦ ¿Cómo hacerlo con tantllisimos implicados?
Es lo que se debate en ÉLÉMENTS-EL MANIFIESTO
Siga el gran tema en el que nos jugamos el futuro




















