En el actual sistema político de la Federación de Rusia, uno de los papeles más clave lo desempeña el órgano legislativo bicameral: la Asamblea Federal, compuesta por la Duma Estatal (cámara baja) y el Consejo de la Federación (cámara alta). Según la Constitución de Rusia, la Duma Estatal ejerce funciones de control político sobre las actividades del Gobierno y de la cámara alta, lo que implica que todos los proyectos de ley deben pasar por esta entidad.
Los próximos días 18-20 de septiembre se celebrarán las elecciones para los diputados de la IX legislatura de la Duma Estatal. Este acontecimiento político, sin duda, el más importante de ese año, tendrá una influencia trascendental en la futura trayectoria político-legislativa de Rusia. Pero ahora es una buena ocasión para hacer un balance del último quinquenio del parlamentarismo ruso, que considero oportuno presentar a los lectores.
Las actividades de la Duma Estatal de la VIII legislatura, formada en septiembre de 2021, se desarrollaron en unos tiempos complicados y cruciales para nuestro país. Tal y como subrayó el Presidente de Rusia Vladímir Putin durante su reunión con los diputados celebrada a finales de julio, los últimos cinco años han sido
«una de las etapas más decisivas en la historia de la Patria, en la que estaban en juego el destino y el futuro de nuestro pueblo».
La labor legislativa se desarrolló en el contexto de una transformación radical del orden mundial y bajo la presión exterior sin precedentes, que incluyó sanciones unilaterales e ilegales impuestas por los países no amistosos del así llamado Occidente colectivo. Asimismo, la legislatura fue condicionada por la necesidad de llevar a cabo una reestructuración complicada y acelerada de la economía nacional y de su adaptación a nuevas realidades geopolíticas, determinadas en gran medida por el inicio y el posterior avance de la Operación Militar Especial (OME) en Ucrania.

En dichas circunstancias merece la pena subrayar la total cohesión, alta responsabilidad y gran eficacia de los diputados, que se guiaron en su labor por una lealtad incondicional a la Patria y mostraron competencia y firmeza, así como la capacidad de elaborar y adoptar con rapidez y calidad decisiones muy complejas y leyes necesarias para la sociedad. Sin duda, esto fue posible gracias a una fructífera colaboración con otros organismos estatales: el Consejo de la Federación, el Gobierno, la Administración del Presidente, distintas autoridades regionales, etc.
Cabe destacar la significativa contribución de cada uno de los cinco grupos parlamentarios, que formaron parte de la Duma Estatal de la VIII legislatura. Los diputados del partido de la mayoría parlamentaria «Rusia Unida», del Partido Comunista, de «Rusia Justa», del Partido Liberal-Demócrata y del partido «Gente Nueva» (que por primera vez estaba representado en el parlamento) demostraron un alto nivel de consolidación al tratar cuestiones estratégicamente importantes relacionadas con el respaldo legislativo de la soberanía estatal y la protección social de los ciudadanos. Su trabajo coordinado manifestó que la ampliación de la diversidad de fuerzas parlamentarias no ha perturbado la estabilidad del sistema; al contrario, ha dado un impulso a su calidad y eficacia.
A lo largo de estos cinco años de fructífera legislatura se aprobaron casi tres mil leyes que sientan unas sólidas bases jurídicas para el futuro de Rusia. Con el acompañamiento del parlamento, el Gobierno puso en marcha una serie de renovados proyectos nacionales y programas de desarrollo.
Entre las prioridades de trabajo de los diputados estuvieron la defensa de la soberanía nacional, el fortalecimiento de la seguridad del Estado y la lucha contra cualquier intento de injerencia externa en la política interior y en las actividades de los organismos públicos. En total, se aprobaron más de 150 leyes en materia de defensa y seguridad, destinadas a prestar amplio apoyo a los militares, voluntarios-participantes de la OME y sus familiares. Gracias a los esfuerzos de los diputados, se elaboró un sistema eficaz de garantías jurídico-sociales para estas categorías de ciudadanos, que abarca todos los ámbitos de su vida.
Al mismo tiempo se llevó a cabo una intensa labor para integrar eficazmente las cuatro nuevas regiones rusas –las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, las regiones de Zaporozhie y Jersón– en el marco legislativo común de Rusia, así como para sentar unas sólidas bases jurídicas, económicas, presupuestarias y sociales que permitieron su incorporación armoniosa en la Federación de Rusia.
La protección social y el bienestar de la población, como siempre, también estuvieron entre las prioridades de los diputados. Por ejemplo, se logró unificar las prestaciones sociales y reducir considerablemente las trabas burocráticas. Se garantizó un ágil acompañamiento normativo de los aumentos del salario mínimo, pensiones y otras prestaciones sociales, así como el umbral de subsistencia para compensar las consecuencias de la inflación. Se ampliaron y mejoraron considerablemente las ayudas en el marco del programa de apoyo a la maternidad, que se adaptó mejor a las necesidades de las familias jóvenes.
Otra tarea importante, especialmente en el contexto de la ilegal «guerra de sanciones» que desató Occidente contra Rusia, durante la VIII legislatura fue garantizar la sostenibilidad de la economía. Por ejemplo, a los importadores rusos se les concedió por ley la protección estatal frente a los riesgos jurídicos derivados de la compra de productos extranjeros de alta demanda, lo que permitió evitar su déficit en la industria y en el mercado de consumo. A su vez, los empresarios se beneficiaron de la simplificación de los procedimientos de concesión de licencias, de la reducción de multas administrativas y de la moratoria de inspecciones programadas. Entre otras medidas económicas adoptadas, cabe destacar la transición parcial hacia la tributación progresiva, que ha permitido estabilizar el presupuesto estatal y garantizar la financiación de nuevos proyectos nacionales.
En el ámbito internacional se prestó especial atención a la diplomacia parlamentaria, haciendo hincapié en el fortalecimiento de la cooperación interparlamentaria con los países de la Mayoría Global. Se intensificaron considerablemente los contactos en el marco de distintos grupos de amistad y comisiones bilaterales con parlamentarios de China, la India y otros países del BRICS+, así como con parlamentarios de países africanos, iberoamericanos y asiáticos. A su vez la cooperación parlamentaria con los países occidentales, entre ellos España, que anteriormente y durante muchos años se expandía y se fomentaba con éxito, lamentablemente, sigue “congelada” y no es por nuestra iniciativa (el último contacto oficial entre parlamentarios rusos y españoles tuvo lugar en noviembre de 2021, cuando una delegación rusa visitó Madrid).
En general, la labor de la VIII legislatura no se guio por el enfoque cuantitativo, sino cualitativo. Las normas aprobadas entraron en vigor plena e inmediatamente después de su firma por el Presidente de Rusia y su publicación oficial, lo que garantizó una reacción ágil a ante las situaciones de crisis y cambiantes circunstancias externas.
Los mencionados resultados del trabajo de la Duma Estatal de la VIII legislatura han evidenciado la capacidad de todo el sistema político ruso no sólo a adaptarse a las nuevas condiciones y superar con firmeza las barreras hostiles creadas artificialmente desde el exterior, sino también a alcanzar importantes y ambiciosos objetivos en el ámbito de la mejora del bienestar y la prosperidad de la población, y ello a pesar de las circunstancias evidentemente complicadas. Así en los últimos cinco años se ha observado una dinámica muy positiva en la lucha contra la pobreza, la creación de puestos de trabajo, el logro del liderazgo tecnológico, etc.
No cabe duda de que la permanente labor en todas estas áreas continuará en el futuro, ya en el marco de la IX legislatura de la Duma Estatal, en aras de garantizar la protección de los derechos e intereses legítimos de los ciudadanos rusos, el desarrollo del potencial humano, así como el aumento de la calidad de vida y el bienestar de nuestro pueblo.
Yuri Klimenko es Embajador de la Federación de Rusia en España




















