Está circulando por la Red y haciéndose viral este texto de una ironía tan mordaz que, en los tiempos que corren, bien merece la pena que lo reproduzcamos.
¿Alguno de los enemigos de Israel o de los partidarios de Irán desearía acaso rebatirlo? En los artículos de EL MANIFIESTO no es posible dejar comentarios, pero nuestra cuenta en X (@elmanifiestocom) está abierta a quien quiera ejercer la libertad de opinión.
Envidio a la izquierda israelí. No su política. Su libertad.
Marchan por Tel Aviv acusando a su propio país de ser un estado de apartheid.
Aparecen en CNN y tildan a las Fuerzas de Defensa de Israel de criminales de guerra.
Escriben artículos de opinión en Haaretz comparando a Israel con los peores regímenes de la historia.
Se unen a ONG financiadas por gobiernos hostiles para producir informes diseñados para deslegitimar al Estado judío.
Y luego vuelven a casa
Duermen en sus camas.
Mandan a sus hijos al colegio a la mañana siguiente.
Nadie amenaza a su familia.
Nadie los hace desaparecer en la noche. Nadie los saca a la fuerza de su casa.
Cero consecuencias.
Ahora imaginen, sólo imaginen, si los iraníes tuvieran el 1% de esa libertad.
Si un columnista egipcio pudiera criticar a Sisi como Gideon Levy critica a Netanyahu.
Si un palestino en Ramala pudiera llamar corrupto a Abbas en televisión en directo y volver a casa sano y salvo.
Si alguien en Gaza hubiera podido sostener un cartel que dijera «Hamás no me representa» sin ser ejecutado. Oriente Medio sería irreconocible.
La gran ironía reside en que quienes gozan de mayor libertad política que prácticamente cualquier otro pueblo de la región utilizan esa libertad para presentar a Israel como una tiranía, mientras que las verdaderas tiranías sobre las que guardan silencio los encarcelarían o matarían por hacer lo mismo.
No eres valiente. Eres un consentido. Confundes la comodidad con la conciencia. Gritas «genocidio» en un micrófono que el propio Estado protege, y luego duermes plácidamente en una democracia que dedicas tus días a intentar destruir, mientras millones de personas en esta región darían todo lo que tienen por cinco minutos de la libertad que usas para escupir sobre tu propio país.




















